{"id":3967,"date":"2024-02-23T15:07:00","date_gmt":"2024-02-23T15:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3967"},"modified":"2024-03-30T16:58:09","modified_gmt":"2024-03-30T16:58:09","slug":"la-casa-de-los-cuernos-cuarta-parte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3967","title":{"rendered":"La Casa De Los Cuernos. Cuarta Parte"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"235\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/cuernos-5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3968 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/235;width:380px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A media ma\u00f1ana, Mart\u00edn se reuni\u00f3 con el Tuerto.<br>-B\u00fascame, aqu\u00ed en la villa, la proxeneta de m\u00e1s tron\u00edo, la que se haya comido todo lo que tuviera dinero en la ciudad, que ahora viva bien, y que a\u00fan no est\u00e9 tan ajada como para que d\u00e9 repel\u00fas mirarla, y dile que me reciba esta noche, \u00bfser\u00e1s capaz?<br>-Sabes que los cuartos, en movi\u00e9ndose, rompen voluntades, cosen virgos, y visten de santo al diablo.<br>-Pues no tardes.<br>El Tuerto asinti\u00f3, y Mart\u00edn se qued\u00f3 pensativo, madurando a\u00fan m\u00e1s el plan que ten\u00eda en la cabeza.<br>-Boquer\u00f3n, llam\u00f3, este al pronto estaba a su lado, pon orejas untadas, quiero saber que se mueve con los justicias, m\u00e1s pronto que tarde, vendr\u00e1n a por nosotros, y quiero saber, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo.<br>El Boquer\u00f3n sonri\u00f3.<br>\u00bfLos vamos a cazar como a los indios?<br>-No, estos son peores, ya lo ver\u00e1s, no te defraudar\u00e9.<br>-Nunca lo has hecho capit\u00e1n, adem\u00e1s tengo cierto gusto por los justicias, cuentas pasadas que no pagadas, no s\u00e9 si me entend\u00e9is.<br>-Como si estuviera en mi cabeza, Boquer\u00f3n, ahora a trabajar, que con el tiempo que llevas aqu\u00ed, no habr\u00e1 mal hombre, ni mala puta, a la que no conozcas.<br>El Boquer\u00f3n sonri\u00f3 de nuevo, y Mart\u00edn supo, que tendr\u00edan noticia de los Justicias y el Corregidor antes de que ellos mismos pensaran que iban a hacer.<br>Apenas se hab\u00eda levantado de la siesta al lado de una bella de pago, cuando apareci\u00f3 el Tuerto.<br>-A la atardecida, dentro de unas horas, ya est\u00e1 todo amarrado, no s\u00e9 qu\u00e9 te pasa por la cabeza, pero creo que lo que me pediste es, exactamente lo que te voy a ense\u00f1ar.<br>-Nunca lo dudo Tuerto, nunca.<br>A la hora fijada, llegaron a un portal\u00f3n grande, al que el Tuerto golpe\u00f3 sin piedad, al poco sali\u00f3 un muchacho, vestido como si fuera de fiesta, con m\u00e1s colores que el arco iris.<br>Los guio por amplios salones, como si tuviera \u00f3rdenes de que vieran el poder\u00edo que la due\u00f1a ten\u00eda, una vez que crey\u00f3 haberlo conseguido, pues Mart\u00edn se dio cuenta de que no hab\u00edan ido en l\u00ednea recta, lo que indicaba que quer\u00eda que supusieran m\u00e1s de lo que realmente era, los dej\u00f3 en un amplio sal\u00f3n, demasiado recargado para su gusto, pero de precio todo lo que all\u00ed estaba colocado.<br>Al cabo, apareci\u00f3 una bella mujer, de apenas treinta, quiz\u00e1s treinta y cinco a\u00f1os, muy bella, pero con m\u00e1s afeites, que una fiesta de bujarrones.<br>Mart\u00edn ni se levant\u00f3 del sill\u00f3n para saludar, lo que consigui\u00f3 que la cara de la mujer se adornara con un moh\u00edn de enfado que solo dur\u00f3 un segundo.<br>La mujer sonri\u00f3, era de vida corrida y se le notaba.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQue dese\u00e1is Capit\u00e1n Aguilar?, \u00bfqu\u00e9 os trae a mi casa con tanta premura?<br>Mart\u00edn sonri\u00f3 de la misma manera.<br>-Algo perentorio, no de vida o muerte, pero s\u00ed que puede ser de vuestro inter\u00e9s.<br>-No logro comprender que os trae a mi casa, os repito.<br>-Bien, tratar\u00e9 de explic\u00e1roslo, soy primo de Quint\u00edn de Villarrios.<br>-El de la casa de los\u2026, la mujer call\u00f3.<br>-Si la de los Cuernos, as\u00ed la llaman, aunque ahora pod\u00edan llamarla la de la cabeza de vaca con cojones colgando, le respondi\u00f3 con una sonrisa patibularia, la mujer se dio cuenta de que el hombre que ten\u00eda enfrente, era de armas tomar.<br>-Bien, continuad, a ver si de una vez por todas, me entero del motivo de la visita.<br>-Como dec\u00eda, mi primo es docto en leyes, lat\u00edn, griego, y cuantas cosas caben en la mente de un poeta, de un fil\u00f3sofo, pero de lo mundano\u2026<br>La mujer sonri\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY que he de ver yo en eso?<br>-S\u00e9, porque es notorio, que hab\u00e9is sido amante de lo m\u00e1s florido de la ciudad, y que lo que nos rodea, y se\u00f1al\u00f3 la habitaci\u00f3n, as\u00ed como el continente, son de la mejor calidad y de mayor precio, siendo como es que ha salido, de lo que sab\u00e9is hacer cuando os abr\u00eds de piernas.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfComo os atrev\u00e9is?, la mujer se sinti\u00f3 ofendida, salid, ahora mismo de mi casa.<br>-Primero, \u00bfQui\u00e9n me va a sacar?, y segundo, lo que os propongo es de provecho, de mucho provecho.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQue me pod\u00e9is ofrecer?, la mujer se\u00f1al\u00f3 a derredor, dispongo de todo lo que pueda necesitar, y sonri\u00f3 con suficiencia.<br>-Quiz\u00e1s esto, y Mart\u00edn sac\u00f3 una esmeralda del tama\u00f1o del huevo de una paloma, la gema brill\u00f3 a\u00fan a la languidez de los candiles, pues tal era su hechura y calidad. Aqu\u00ed donde la veis, vale un imperio, eso s\u00ed, esta manchada de tanta sangre, que mejor no preguntar c\u00f3mo ni quien la ha tra\u00eddo, pero puede ser vuestra.<br>Los ojos de codicia de la mujer se abrieron como si amaneciera y el sol los deslumbrara.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQue propon\u00e9is?, pregunt\u00f3 con los ojos, mir\u00e1ndolo fijamente.<br>-Que ense\u00f1\u00e9is a mi primo, bien ense\u00f1ado, hasta que haga disfrutar a una hembra, como si hubiera nacido con ello, como conseguir que una mujer desfallezca de placer.<br>La mujer volvi\u00f3 a sonre\u00edr.<br>-No todo el mundo sirve, simplemente la herramienta puede no ser la apropiada.<br>-No preocuparos, que los aperos de la granja de mi primo, tienen de lo mejor que he visto, pues muchas veces hemos nadado desnudos en la ribera, el conocimiento es lo que busco, que ganas tiene, aperos tambi\u00e9n, \u00bfconocimiento?, ah\u00ed adolece, \u00bfestamos de acuerdo?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1nto tiempo?, pregunt\u00f3 con displicencia.<br>-Hasta que os duela, si es necesario, mi se\u00f1ora, que la letra con sangre entra, y en este caso es otra cosa la que os penetrar\u00e1.<br>La mujer sonri\u00f3.<br>-Bien sea, \u00bfy el pago?<br>-Al final, pero si necesit\u00e1is notario, traedlo, aunque nunca he faltado a mi palabra, si le he prometido algo a alguien, siempre lo he cumplido, aunque haya sido quitarle lo m\u00e1s valioso, la vida.<br>-Me parece oportuno, conozco a vuestro primo, si bien no es un Adonis, es guapo, canijo, pero joven, por lo menos, mientras lo vac\u00edo, disfrutar\u00e9, y si es buen alumno, m\u00e1s.<br>-No esperaba menos de una persona tan inteligente como vos.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfNo quer\u00e9is probar lo que acab\u00e1is de comprar?<br>-Disculpadme se\u00f1ora, pero yo no soy de aquietar yeguas, menos de tal galanura. Que vuestro alumno, disfrute de vos, con m\u00e1s ganas, y que sea m\u00e1s tiempo, el que la caja de los placeres, haya estado cerrada.<br>La mujer sonri\u00f3, le hubiera gustado tenerlo en el lecho, parec\u00eda un buen gara\u00f1\u00f3n, pero la esmeralda, la hab\u00eda vuelto loca, as\u00ed que ser\u00eda como \u00e9l quisiera, solo esperaba que el canijo fuera por lo menos \u201caprovechable\u201d.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfPor qu\u00e9 me citas, a tales horas en este antro?, Quint\u00edn se refer\u00eda a la Taberna del Mes\u00f3n de la Herradura, de los de peor cala\u00f1a en la ciudad.<br>Mart\u00edn sonri\u00f3, su hermano, lejos de la administraci\u00f3n de sus papeles, parec\u00eda pez fuera del agua, pero no solo all\u00ed, donde gente de mala catadura lo poblaba, sino siquiera en una fiesta de las de gente normal.<br>-Quint\u00edn, tengo para ti una sorpresa, y necesito que te dediques a ella durante un mes completo.<br>-Pero, querido hermano, bien sabes que tengo mis obligaciones, adem\u00e1s Luc\u00eda, no puede quedar sola, por dem\u00e1s, est\u00e1 el tema de la calavera y los pingajos, que, a todas horas, los justicias est\u00e1n rondando casa, y con el oficial del corregidor como si fuera inquisidor en casa de marranos (jud\u00edos).<br>Mart\u00edn volvi\u00f3 a sonre\u00edr.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfConf\u00edas en m\u00ed, hermano?<br>-Bien lo sabes, mi vida es tuya si la quieres, porque la hacienda, realmente, lo es.<br>-En cuanto a Luc\u00eda, no tienes que preocuparte, bien sabes que su car\u00e1cter ha cambiado, adem\u00e1s estar\u00e1 vigilada d\u00eda y noche. Por los Justicias, tampoco tengas preocupaci\u00f3n, no ser\u00e1n problema, funcionan con monedas.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfSabes qui\u00e9n es ahora el Justicia Mayor?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfComo no?, el abuelo de mi hijo.<br>-Nunca cambiar\u00e1s, mataste al yerno, empre\u00f1aste a la hija, y ahora te r\u00edes del abuelo de tu hijo.<br>-Hay que re\u00edr de las bromas del diablo, que, de seguro, si puede, que es siempre, las har\u00e1, pero no te preocupes, ese ya es mi problema, \u00bfest\u00e1s dispuesto a hacer el sacrificio?<br>-Bien sabes que lo har\u00e9, ya has contado con ello, de seguro, pues nada puedo negarte, \u00bfCu\u00e1l es el sacrificio?<br>Mart\u00edn r\u00edo, el Tuerto, que de la historia sab\u00eda y ni hab\u00eda abierto la boca, esboz\u00f3 una sonrisa, y pens\u00f3 que ojal\u00e1 que le pusieran a \u00e9l en tal brete, pero nada dijo, cuando el capit\u00e1n hablaba hasta Dios ten\u00eda que callar.<br>-Acomp\u00e1\u00f1ame, hermanito.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfAhora, ahora mismo?<br>Mart\u00edn se levant\u00f3.<br>-No dejes para ma\u00f1ana, lo que puedes matar hoy, s\u00edgueme.<br>Quint\u00edn se levant\u00f3, mientras comentaba.<br>-Desde luego, nunca comprender\u00e9 esa forma de hablar tuya, en la que la vida y la muerte, son como juegos de ni\u00f1os.<br>Rodeado de soldados viejos a fierro y embozo, Quint\u00edn camin\u00f3 por las estrechas y malolientes calles de la villa. A aquellas horas, ninguna alma temerosa de Dios, o con dos dedos de frente saldr\u00eda a la calle. Todo era oscuridad, salvo alg\u00fan que otro hach\u00f3n en la puerta de un palacio, lupanar o plaza, lo dem\u00e1s, refugio del diablo y de sus seguidores, pero nadie se les acerc\u00f3, la comitiva no dejaba lugar a duda, quien los parara, solo se llevar\u00eda un tajo en las tripas.<br>Llam\u00f3 el Tuerto a un Palacete, la f\u00e9rrea mano del pomo, son\u00f3 como si se tratara de la aldaba del portal del infierno, pues en la quietud de la noche, era el \u00fanico sonido que quebraba la solitud de la calle.<br>Como por ensalmo se entreabri\u00f3, y sin pregunta, que, por supuesto nadie respondi\u00f3, pasaron a un amplio zagu\u00e1n, donde un criado, bien vestido, pero silencioso como mudo de nacimiento, les indic\u00f3 las marmoladas escaleras, de noble porte, que se ofrec\u00edan frente a ellos.<br>Se adelant\u00f3 y al llegar a la primera planta, el criado les abri\u00f3 una gran puerta, que los introdujo en un sal\u00f3n recargado, de buena factura, pero de gusto, por decirlo suavemente, basto.<br>All\u00ed les esperaba la mujer que hab\u00eda hecho el trato con Mart\u00edn, Quint\u00edn la mir\u00f3, ya era mayor, rondar\u00eda m\u00e1s de treinta, quiz\u00e1s m\u00e1s, cercana a los cuarenta, era bella, y de buen porte, llena de afeites, y si ahora alegraba la vista, m\u00e1s joven debi\u00f3 de ser un portento, digna de ser labrada en el mejor m\u00e1rmol de Carrara, y sigui\u00f3 pregunt\u00e1ndose cu\u00e1l era el motivo de tan extra\u00f1o encuentro.<br>-Aqu\u00ed te presento, Mart\u00edn lo mir\u00f3 con la m\u00e1s abierta de las sonrisas, a Do\u00f1a Ana Flores, que es licenciada en algunos de los conocimientos, de los cuales no tienes la m\u00e1s somera idea, por mucho que hayas dedicado toda tu vida a quemarte los ojos entre legajos.<br>Mart\u00edn pens\u00f3 en que realmente el apellido de la mujer no era Flores, el real, nadie lo sab\u00eda, pero se contaba, que uno de sus amantes, un conde, el mismo que le regal\u00f3 el&nbsp; palacete, y la hizo de mantenida durante muchos a\u00f1os, dec\u00eda, que a pesar de ser un golfo, nunca hab\u00eda conocido a una&nbsp; mujer que en lo suyo, oliera&nbsp; a flores, de ah\u00ed, que la gente, pusiera de apellido lo que a fin de cuentas, hubiera quedado como chanza o mote.<br>Quint\u00edn no imaginaba sobre que disciplina iba el encuentro, \u00bfQu\u00e9 arte era aquel que su hermano pregonaba, del cual afirmaba que no ten\u00eda la m\u00e1s somera idea?, bien es cierto que era lego en algunas materias, pero pocas, pues ten\u00eda buena cabeza y hab\u00eda dedicado su vida al estudio de casi todo, pues eso para \u00e9l era motivo de goce, algo donde los dem\u00e1s solo sufr\u00edan, el disfrutaba.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY cu\u00e1l es esa disciplina en la que Do\u00f1a Ana es maestra, y vos, supongo quieres que sea disc\u00edpulo?<br>-Desde luego hermano, no eres capaz de oler un muerto de d\u00edas, ni, aunque lo tengas encima.<br>Quint\u00edn lo mir\u00f3, pues realmente no sab\u00eda de qu\u00e9 iba el asunto.<br>-Querido hermano, bien sab\u00e9is que solo pienso en vuestro bien, \u00bfas\u00ed lo cre\u00e9is?<br>-Por supuesto.<br>-Entonces perm\u00edteme una pregunta.<br>-Dila.<br>-A vuestra esposa, \u00bfel amor lo hac\u00e9is en say\u00f3n, mete y saca, y a dormir se ha dicho?<br>El rubor le subi\u00f3 a las mejillas, estaba a punto de decir un improperio, pero se contuvo, primero, porque sab\u00eda que su hermano no le dir\u00eda algo as\u00ed para humillarlo, y si as\u00ed fuera, tampoco era muy inteligente enfadarlo, apenas un sopapo y dormir\u00eda como ni\u00f1o con el pecho tomado.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDebo de entender, por el silencio, que en poco me equivoco?, le pregunt\u00f3 de nuevo Mart\u00edn, paus\u00f3 un momento, no me respondas, si te averg\u00fcenzas por ello, pues el decoro es digno de encomio, salvo cuando te puede hacer perder lo que m\u00e1s quieres, y eso que m\u00e1s quieres, es tu esposa, \u00bfno es cierto Quint\u00edn?<br>Quint\u00edn levant\u00f3 la mirada, y despu\u00e9s de unos instantes asinti\u00f3, era la verdad.<br>-Pues bien, querido hermano, Do\u00f1a Ana, es doctora, que no licenciada, en lo que a placer de yuntar se refiere, que, si no es credo, si es doctrina. Y si bien es cierto que am\u00e1is a vuestra esposa, estoy casi seguro de que ella, no siente lo mismo, pues los hombres, no nos entretenemos demasiado en conocer el arte de hacerlas gozar.<br>Quint\u00edn continuaba sin saber lo que quer\u00eda su hermano pues si bien segu\u00eda el derrotero, no estaba seguro de que fuera lo que pensaba.<br>-Querido, habl\u00f3 por primera vez Do\u00f1a Ana, s\u00e9 que lo que os pide vuestro hermano es casi insano, pero hacedme caso, tiene raz\u00f3n.<br>-Hermano, \u00bfqu\u00e9 me pides?, \u00bfque rompa mi promesa sagrada?, \u00bfen aras de qu\u00e9?<br>-De que vuestro matrimonio sea feliz, pues de otra forma, querido hermano, mucho me temo, que se diluir\u00e1 en poco.<br>-Pero\u2026<br>-Hermano, t\u00f3malo como estudio, como si de una disciplina m\u00e1s se tratara, estudia, aprende, y piensa sobre ello, m\u00e9telo en tu cabeza, que no es poca tu inteligencia, y si es posible, afina m\u00e1s los conocimientos, que de seguro Do\u00f1a Ana pondr\u00e1 a tu disposici\u00f3n, t\u00f3malo como una disciplina m\u00e1s, y hazme caso, tu matrimonio va en ello.<br>-Pero\u2026<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTengo que obligarte, a que yazcas con una bella mujer que te har\u00e1 gozar como nunca hubieras imaginado?<br>-Pero, \u00bfy mi fidelidad?, \u00bfmi promesa?<br>-Si alguien, si existe tal, Mart\u00edn mir\u00f3 al techo, te pregunta, contesta que lo haces obligado, que mi mentor, el diablo, bien sabe cargar con esas culpas.<br>Un momento de silencio se apoder\u00f3 del sal\u00f3n, despu\u00e9s Mart\u00edn lo rompi\u00f3 como si fuera un grueso lacre.<br>-Hermano, aqu\u00ed te dejo, se buen estudiante, aprende, atesora los conocimientos, y saca el mayor provecho de ellos, pues si bien ahora piensas que pongo un peso en tu conciencia, cuando lo recuerdes, pasado el tiempo, estoy seguro de que reir\u00e1s y lo agradecer\u00e1s, de seguro.<br>Quint\u00edn agach\u00f3 la cabeza, resignado a lo que acontec\u00eda, Mart\u00edn sonri\u00f3 en direcci\u00f3n a Do\u00f1a Ana, y esta le devolvi\u00f3 la sonrisa, tan solo que m\u00e1s picara, indic\u00e1ndole con un leve movimiento de cabeza de que marchara, cosa que as\u00ed hizo.<br>Mart\u00edn se percat\u00f3 r\u00e1pidamente de las figuras que tras de las esquinas, lo miraban fijamente, a \u00e9l, y a su acompa\u00f1ante, el Tuerto, lo sab\u00eda, porque ellas a su vez tambi\u00e9n eran controladas por los suyos, sonri\u00f3, y llam\u00f3 a la aldaba del familiar cas\u00f3n.<br>Un criado que parec\u00eda no haber sonre\u00eddo en toda su vida, le abri\u00f3 el enorme portal\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQue desea, mi Se\u00f1or?, pregunt\u00f3 con el semblante de dar p\u00e9same en sepelio.<br>-Quisiera ver a Do\u00f1a Lucia de Villarrios.<br>-La se\u00f1ora no recibe visitas, pues su marido se haya ausente.<br>-D\u00edgale, que soy Alonso de Aguilar, primo hermano de su esposo, y que el mismo, me hace mandado de los motivos de su ausencia.<br>-Disculpe, mi se\u00f1or, pero debo de cerrar la puerta, si la se\u00f1ora accede a recibirle, la abrir\u00e9 de nuevo, en otro caso\u2026<br>Ni tiempo a discutir le dio, sonri\u00f3, tampoco su aspecto invitaba a la cortes\u00eda, pues m\u00e1s que alguien de la nobleza, parec\u00eda un espadach\u00edn de tres cuartos de ochavo.<br>Mas de diez minutos tard\u00f3 en abrir. Con el mismo semblante, le invit\u00f3 a pasar.<br>-Mi se\u00f1ora, dice que sois bien recibido en esta, vuestra casa.<br>Mart\u00edn se quit\u00f3 el sombrero, y a pesar de no creerlo, sinti\u00f3 que el vello de la nuca se le erizaba, hac\u00eda a\u00f1os que no estaba all\u00ed, y volvi\u00f3, a pesar de los cambios, a ver la casa como era cuando la abandon\u00f3. Su madre, su padre, el movimiento del servicio, todo lleno de los olores familiares, de los colores de aquella ciudad, que cuando lleg\u00f3 le pareci\u00f3 extra\u00f1a, y ahora, cuando se marchara, que de seguro lo har\u00eda, de una forma u otra, la a\u00f1orar\u00eda de nuevo.<br>El criado lo acompa\u00f1\u00f3 al sal\u00f3n al lado derecho de las escaleras, apenas si hab\u00eda cambiado, era casi el mismo que a\u00f1os atr\u00e1s.<br>All\u00ed lo esperaba Luc\u00eda, que parec\u00eda a\u00fan m\u00e1s bella, pues en camis\u00f3n, la mirada no va a la cara en profundidad.<br>-Mi se\u00f1ora, se present\u00f3 Mart\u00edn, inclin\u00e1ndose, a la vez que hac\u00eda reverencia con el sombrero.<br>-Mi se\u00f1or primo, Don Alonso, mi esposo no cesa de hablar de vos, encomi\u00e1ndoos, ten\u00eda ganas de conoceros, pues no os hab\u00e9is dignado en aparecer por aqu\u00ed, a pesar de llevar tiempo en la ciudad.<br>-Mi se\u00f1ora, obligaciones primero, me ense\u00f1\u00f3 mi padre, que los placeres, como el de conoceros, vienen despu\u00e9s.<br>-Sois galante, y apuesto, mi se\u00f1or, sois como mi esposo, solo que, en m\u00e1s fortaleza, y si no fuera por los ojos que refulgen como los de un gato, parecer\u00edais gemelos.<br>-Dichosa la rama que al \u00e1rbol sale, contest\u00f3 con la mejor de sus sonrisas Mart\u00edn.<br>-Acompa\u00f1adme por favor, le indic\u00f3 Luc\u00eda, se\u00f1al\u00e1ndole un asiento al lado de ella, cercano, pero a la vez distante.<br>Mart\u00edn se sinti\u00f3 bien, su amenaza hab\u00eda surtido efecto, manten\u00eda las distancias.<br>-Y bien mi Se\u00f1or de Aguilar, \u00bfdecidme cual es el motivo del viaje de mi esposo?<br>-Mi se\u00f1ora, no s\u00e9 si est\u00e1is al tanto de que comando una tropa en las Indias.<br>-As\u00ed me ha comentado mi esposo, con mucho \u00e9xito y con las bendiciones de la iglesia y el benepl\u00e1cito de nuestro Rey, a quien Dios guarde muchos a\u00f1os, pero no acierto a explicarme, el motivo\u2026<br>-Os pido que me dej\u00e9is narraros los hechos tal como han acontecido, mi se\u00f1ora, pues todo ha sido mi culpa.<br>Luc\u00eda lo mir\u00f3 con cara de extra\u00f1eza.<br>-No s\u00e9 si sab\u00e9is lo que es una Encomienda.<br>La mujer lo mir\u00f3 extra\u00f1ado.<br>-Pues bien, una Encomienda es un derecho otorgado por nuestro Se\u00f1or el Rey, para cobrar en especias, los tributos que los nuevos cristianos de las Indias deben de pagar, cuidando adem\u00e1s el encomendero de que sean los nativos, instruidos en las ense\u00f1anzas de nuestra bien amada iglesia, as\u00ed como asegurarse de que estos sean bien tratados.<br>Luc\u00eda, call\u00f3, pues no entend\u00eda que tendr\u00eda que ver lo de la Encomiendas con la salida de su marido.<br>-Estos nombramientos, est\u00e1n trayendo muchos problemas y dilemas en cuanto a su desarrollo, y yo, como protector de la Corona en aquellas lejanas tierras, he de hacer cumplir, lo que mi monarca, dicta. A pesar de todo, no soy hombre de grandes ingenios, m\u00e1s bien soldado y a duras penas. Solo mando hombres, de tal forma, que el Consejo Real me orden\u00f3 que regresara con la informaci\u00f3n y que, adem\u00e1s, si conoc\u00eda a alguien de raciocinio fuera de lo com\u00fan y de gran instrucci\u00f3n, que se lo hiciera saber.<br>Mart\u00edn paus\u00f3 su relato, mientras Luc\u00eda lo miraba, imagin\u00e1ndose ya el desenlace.<br>-Pues, yo inocente, pens\u00e9 en beneficiar a mi primo, al que sab\u00e9is que estimo sobre todo, pues el pago es importante, como habr\u00e9is notado, pues el monto del cual, en cualesquiera familia, a\u00fan acomodada como la vuestra, se notar\u00eda, pero lo que no sab\u00eda, es que requer\u00eda la presencia f\u00edsica de Quint\u00edn en Sevilla, donde est\u00e1 reunido el Consejo Real, en secreto, pues los intereses que mueven las encomiendas, son dif\u00edciles de imaginar, perdonadme, pero por ello, vuestro marido tardar\u00e1 en volver, con lo bolsillos llenos, pero con la cabeza, como la de un pollo en caldo caliente.<br>La mujer sonri\u00f3.<br>-A pesar de todo esto, creo que dar\u00e1, aparte de dineros, fama a vuestro marido, pues no dudo, ni por un instante, que su juicio y conocimientos, son dif\u00edciles de igualar.<br>-Bien dec\u00eds Don Alonso, Quint\u00edn es hombre estudioso como pocos, y versado en lenguas y derecho, seguro que ha de hacerlo bien.<br>-Pero contadme acerca de vos, continuo la mujer, \u00bfComo es que est\u00e1is en las Indias?<br>-Largo tiempo ha se\u00f1ora, que march\u00e9 de joven, pues mi familia vino a menos, y de joven hube de escoger el oficio menos oneroso para una familia, dejarse matar para poder vivir.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTan joven marchasteis a las Indias?<br>-No, Do\u00f1a Luc\u00eda, he luchado contra turcos, franceses, ingleses, en cualquier lado hay espa\u00f1oles con la espada en la mano, pero no quiero aburriros con historias de soldado viejo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfViejo?, no, se os ve de mil batallas, pero, \u00bfqu\u00e9 edad ten\u00e9is?<br>-Soy poco mayor que vuestro esposo, quiz\u00e1s a\u00f1o y medio, quiz\u00e1s menos, no es motivo de conversaci\u00f3n entre nosotros, solo hablamos de los recuerdos de haber estado juntos cuando \u00e9ramos j\u00f3venes.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY cu\u00e1ndo volv\u00e1is, que os espera?<br>-La Habana, bella y peligrosa como ella sola, y como siempre, problemas, pues los nativos, no se est\u00e1n quietos nunca, unos porque no se agachan, y otros porque se levantan, el caso, es que hay que regar de vez en cuando el suelo conquistado con sangre de cristianos, es nuestro modo de vida.<br>-Quedaros a cenar y me cont\u00e1is, mi se\u00f1or Don Alonso.<br>-M\u00e1s quisiera, mi Se\u00f1ora, pero he de atender otros asuntos, pero antes de marcharme, he de deciros que no contest\u00e9is a ning\u00fan Justicia, sea el Comendador o el Papa, le dec\u00eds que pregunte en el Mes\u00f3n de la Herradura por el Capit\u00e1n Alonso de Aguilar, al servicio de nuestro Rey Carlos, gustosamente, responder\u00e9 a cualquiera de sus preguntas, no os importe, recordarles, que cantaran como mujeres si insisten, la mir\u00f3 con una sonrisa Mart\u00edn.<br>Luc\u00eda en los ojos del hombre vio tal oscuridad, que no pregunto m\u00e1s. S\u00f3lo se qued\u00f3 con el interrogante de aquel enigm\u00e1tico ser, que les cuidaba como el \u00e1ngel de la guarda, y que, sin embargo, llevaba el vac\u00edo del infierno en los ojos.<br>Durante un instante pens\u00f3 en que aquel podr\u00eda ser\u2026 pero movi\u00f3 la cabeza, no era un hombre al servicio del rey, ser\u00eda imposible, pero la sombra de la duda continu\u00f3.<br>Mart\u00edn sali\u00f3 de la casa, con la cabeza d\u00e1ndole reflexiones, todo iba bien, pero ol\u00eda, como perro viejo, que el problema, fuera el que fuera, se aproximaba.<br>Se le acerco el Tuerto, silencioso a pesar de ser un oso.<br>-Capit\u00e1n, salud\u00f3 inclinando la cabeza.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 sucede Tuerto?, traes cara de que te la ha clavado el diablo.<\/li>\n\n\n\n<li>El abuelo de vuestro hijo, que sabe o se huele que est\u00e1is aqu\u00ed, y que como bien imaginareis, tarde o temprano, vendr\u00e1 por vuestro cuello, yo no pensar\u00eda en menos.<br>-Yo tampoco Tuerto, pero lo sab\u00eda, cuando vine, demasiado ha tardado, se est\u00e1 haciendo viejo ese pellejo de diablo.<br>-No ser\u00e1 de frente capit\u00e1n, ser\u00e1 a trascuerno, cuando est\u00e9is, con la guardia lenta y cansado.<br>-No esperar\u00eda menos, es un hi de puta, pero, tambi\u00e9n perro viejo, aprovechemos de que sabe m\u00e1s que nosotros, para que caiga como mosca en mostrador de tabernero viejo.<br>El Tuerto call\u00f3 unos instantes, despu\u00e9s par\u00f3, y pregunt\u00f3 a Mart\u00edn, que tambi\u00e9n se hab\u00eda detenido.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQue significa eso?, algunas veces, me parece que no entiendo nada de lo que haces Capit\u00e1n.<br>Mart\u00edn sonri\u00f3.<br>-Tiempo al tiempo, amigo, miremos, observemos, callemos y dejemos que juegue, sepamos que cartas tiene ocultas, enfrentarlos en batalla en su propia casa, ser\u00eda de imb\u00e9ciles, no, amigo, que sepamos a que juegan, despu\u00e9s\u2026 Mart\u00edn solt\u00f3 una carcajada que reson\u00f3 l\u00fagubremente en la estrecha calleja, el diablo decidir\u00e1 a quien se lleva.<br>El Tuerto los ten\u00eda bien puestos, pero cada vez que el capit\u00e1n sonre\u00eda de esa forma, ven\u00eda una matanza, y se le pusieron los pelos de punta, toc\u00f3 la empu\u00f1adura de su espada ropera, sab\u00eda a ciencia cierta que estar\u00eda all\u00ed, pero quer\u00eda sentir la seguridad que le proporcionaba el acero.<br>Mart\u00edn esper\u00f3 y esper\u00f3, mientras tanto, todo se mov\u00eda, lentamente, pero con fluidez. Su viejo enemigo, el antiguo corregidor, hab\u00eda sumado lo f\u00e1cil, y se apoyaba ahora en la familia de Burguillos, a la que hab\u00eda asegurado que \u00e9l, como era obvio, le hab\u00eda sacado los menudillos al hijo del Conde.<br>Muchos enemigos y pocos hombres, pero as\u00ed se jugaba siempre en las indias, menos contra m\u00e1s, pero el conocimiento de la forma de matar, de la continua emboscada, era suyo, los indios tambi\u00e9n conoc\u00edan el terreno, y no por eso ganaban.<br>Los de ahora eran cristianos viejos, pero perros de collar, acostumbrados a tratar con chusma, algunos, abr\u00edan luchado en tercios, o en cualesquiera de las mil guerras de Espa\u00f1a, pero como buenos hidalgos y nobles, seguro que no hab\u00edan puesto el pie en tierra de nadie, y si lo hab\u00edan hecho, nunca habr\u00edan bajado del caballo.<br>Pero lo que no sab\u00edan, era que Mart\u00edn tiempo atr\u00e1s, hab\u00eda hecho un descubrimiento que durante mucho tiempo le hab\u00eda robado el sue\u00f1o, e hizo que le temblaran las manos como si tuviera azogue, era una simpleza, una simpleza terrible, hab\u00eda descubierto que le gustaba matar, que disfrutaba con ello.<br>Se mir\u00f3 las manos, no temblaban, ni tan siquiera un poco, y dorm\u00eda como un bendito, adem\u00e1s le hab\u00eda conseguido fama de despiadado, y ya sabe cualquier hombre de armas, que solo el nombre que infunde miedo, es la mitad de la batalla ganada.<br>Medio sonri\u00f3, tom\u00f3 la jarra de vino y se escanci\u00f3 un vaso que derram\u00f3 parte de su contenido sobre la vieja madera, testigo mudo de mil maquinaciones.<br>-Capit\u00e1n, os veo callado, el Tuero lo mir\u00f3, \u00bfse acerca galerna?<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A media ma\u00f1ana, Mart\u00edn se reuni\u00f3 con el Tuerto.-B\u00fascame, aqu\u00ed en la villa, la proxeneta de m\u00e1s tron\u00edo, la que se haya comido todo lo que tuviera dinero en la ciudad, que ahora viva bien, y que a\u00fan no est\u00e9 tan ajada como para que d\u00e9 repel\u00fas mirarla, y dile que me reciba esta noche, &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3967\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Casa De Los Cuernos. 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