{"id":3960,"date":"2024-02-23T15:02:20","date_gmt":"2024-02-23T15:02:20","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3960"},"modified":"2024-02-29T17:04:41","modified_gmt":"2024-02-29T17:04:41","slug":"la-casa-de-los-cuernos-segunda-parte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3960","title":{"rendered":"La Casa De Los Cuernos. Segunda Parte"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/knight-1813084_1920-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3961 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/1024;width:413px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Todo parec\u00eda bien, o as\u00ed se quer\u00eda hacer notorio, pero la moza, en su juventud, hall\u00e1base de una manera insatisfecha, de tal forma que era \u201cdemasiado amable\u201d, con quien no deb\u00eda de serlo, siendo de tal manera, que las lenguas de la villa, viperinas como pocas, menos tardaron en sacar filo a lo que ya lo ten\u00eda.<br>\u201cHermano Mart\u00edn, bien sabes que, si te escribo esta nota, es porque hay algo que necesitas saber, y aunque me pese, he de contaros.<br>Vuestro hermano, que a pesar de no creerlo, es tan buena gente como dec\u00edais, vive holgadamente, pero, como persona de poco car\u00e1cter, se ha dejado engatusar por una muchacha de condici\u00f3n inferior, bella y engatusadora como pocas, pero que a la vez, es coqueta, y da esperanzas a quien no tiene que darlas, y a esta, la hora en que os escribo, hermano, no s\u00e9 si se han hecho realidad o han quedado solo en galanteos, pero al ritmo que lleva, imagino que el heredero de tu apellido, no llevar\u00e1 tu sangre, pues a tu casa, la solariega, no la llaman la de los Villarrios, sino la de los Cuernos, con eso queda dicho todo.<br>En cuanto a m\u00ed, estoy bien de la tajada en el est\u00f3mago, que solo me duele cuando como hasta reventar, y lo que tengo m\u00e1s abajo gastado que no cansado, pues como bien me dijiste, la belleza de las mujeres de tu villa es totalmente cierto, y galanas, y habiendo haberes\u2026<br>Haz lo que creas conveniente, que mi parte est\u00e1 siendo cumplida en cada uno de los puntos que me has pedido y yo aceptado.<br>P.D. Desde que tu hermano cas\u00f3, las tres piedras han empezado a aparecer con frecuencia, demasiada, mucho me temo que la que ahora lleva tu apellido, tiene agujero en la mano por la que escapa el dinero como si fuera agua.<br>Un abrazo de tu hermano, Enrique \u201cEl Tuerto\u201d.<br>Mart\u00edn abri\u00f3 la lacrada carta, el Tuerto apenas si escrib\u00eda, pues le costaba, y era hombre de pocas palabras, por no decir ninguna, as\u00ed que cuando termin\u00f3 de leerlo quedose preocupado.<br>En aquella saz\u00f3n, se hallaba en la Habana, listo para otro cualesquiera de los menesteres en los que era ducho y buscado de todos los gobernadores y virreyes, pero sinti\u00f3 algo en el est\u00f3mago que no le hizo bien estar. Mand\u00f3 llamar a su Alf\u00e9rez mayor.<br>-Gutierre, esta misi\u00f3n, en tierra adentro, la comandar\u00e1s t\u00fa, yo he de partir hacia la Espa\u00f1a, pues asuntos graves de familia me lo requieren.<br>-As\u00ed te ha tenido que escribir el Tuerto, Capit\u00e1n, para que no quieras venir, pues siempre eres el primero, pero as\u00ed sea, te echaremos de menos, pero te aseguro que, a tu regreso, ser\u00e1s m\u00e1s rico.<br>Mart\u00edn sonri\u00f3, Gutierre era un mal bicho, pero le era fiel como un perro, can al que hab\u00eda salvado el cuello de una muerte segura, primero de la cuerda y despu\u00e9s de los indios.<br>-Ve pues, alecciona a los hombres, ma\u00f1ana a nada que amanezca, partir\u00e9, con el grupo de mercantes, que por casual sale para la patria.<br>-As\u00ed se har\u00e1 Capit\u00e1n, y que se arregle todo.<br>-Aunque sea cortando con acero, Gutierre, que ya sabes que lo que no se puede arreglar, se puede cercenar.<br>No supo si por lo reales que entreg\u00f3, o por la fama que ten\u00eda, que el camarote y el trato, fueron de primera, de tal modo que la traves\u00eda, a pesar del tiempo, le fue no tan pesada como se tem\u00eda.<br>Lleg\u00f3 a C\u00e1diz, y a partir de all\u00ed, su cabeza se dispar\u00f3 con los olores, con la vista de la tierra casi olvidada. Lejos de la selva, todo era m\u00e1s claro, era primavera, y las flores lo llenaban todo, pero en su justa medida, no como si quisieran esconder a una caterva de can\u00edbales dispuestos a devorarte. Se sinti\u00f3 bien, incluso el largo viaje en carruaje hasta la ciudad le pareci\u00f3 corto.<br>Junto a \u00e9l, dos de los suyos, de confianza, gente de briega, de pocas palabras y muchos fechos, Lope el Garrote, y Lorenzo el Mast\u00edn, gente de confianza de mil refriegas, de tal forma que llevar la cuenta de las veces que se hab\u00edan salvado los pellejos unos a otros, ser\u00eda cuesti\u00f3n de contadores del rey.<br>Hab\u00eda cre\u00eddo que su perro \u201cSacatripas\u201d, no llegar\u00eda, pues durante el viaje en barco apenas si hab\u00eda comido, pero ahora en tierra devoraba todo, de tal forma que Lorenzo, como Mast\u00edn que le llamaban, lo miraba malamente, pensando que cuando el perro levantaba la cabeza y lo miraba, era con apetito.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQue te pasa Lorenzo?, pregunt\u00f3 Mart\u00edn a su hombre.<\/li>\n\n\n\n<li>\u201cNa\u201d, Capit\u00e1n, que Sacatripas me mira como si fuera un indio, \u201cpreparao\u201d, pa comerme.<br>Mart\u00edn rio.<br>-Sacatripas, solo se come a quien yo digo.<br>-Adem\u00e1s, terci\u00f3 Lope, solo le gusta la carne morena, la nuestra no debe de ser buena, y rio, de tal forma, que a cualquier que no lo conociera, se le pondr\u00edan los pelos de la nuca como escarpias.<br>Cuando llegaron a la puerta de Sevilla, Mart\u00edn sinti\u00f3 como un escalofr\u00edo le recorr\u00eda la espalda, de nuevo aqu\u00ed, donde tuvo que escapar saltando por los tejados.<br>Nada y todo hab\u00eda cambiado, era lo mismo, pero no era igual, o eso le parec\u00eda, pero sonri\u00f3, de tal forma que le dolieron los carrillos, pues no eran para el uso corriente de su semblante.<br>Tomaron caballos, y embozaron al perro, Mart\u00edn no temi\u00f3 que le reconocieran, pues demasiados a\u00f1os, demasiados cambios en su cuerpo, hac\u00edan que casi hubiera olvidado como era a\u00f1os atr\u00e1s, solo sus ojos verdes segu\u00edan siendo los mismos, los de un halc\u00f3n, pero poca gente recordar\u00eda eso, a \u00e9l ya se le hab\u00eda olvidado.<br>Caminaron por las calles malolientes rodeadas de palacios, a la vez que, de suciedad. Los perros le ladraron a Sacatripas, pero desde la distancia. El enorme mast\u00edn los hubiera destrozado a\u00fan con el embozo colocado, y la gente se apart\u00f3 a su paso, pues aparte de su vestimenta de calidad, esta era la de soldados viejos, de los de pocas bromas que aguantar.<br>Mart\u00edn par\u00f3 el caballo delante de la Catedral, nunca se acordaba de Dios, ahora menos, pero no por ello, deb\u00eda de dejar de admirar su belleza. \u00a1La de veces que la hab\u00eda recordado allende los mares!, ahora al tenerla tan cercana, le parec\u00eda que el sue\u00f1o no era el de las Indias, sino el encontrarse all\u00ed, algo que no hubiera esperado que sucediera, por lo menos en esta vida.<br>Sus hombres lo esperaban pacientemente, estaban a acostumbrados a hacer lo que el ordenara, ni m\u00e1s, ni menos, nunca discut\u00edan, nunca contestaban, solo hac\u00edan, y por eso val\u00edan, si hab\u00eda de decir algo, seguro que lo dir\u00eda, pero ellos no preguntar\u00edan nunca la raz\u00f3n de sus acciones.<br>-Aqu\u00ed hubiera tenido que estar colgada mi cabeza, si mi hermano no me hubiera ayudado con lo poco que quedaba.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTan mal andaba la cosa, capit\u00e1n?, pregunt\u00f3 Lope.<br>-Folga con la nuera del gobernador, y despu\u00e9s le sacas las tripas al marido, que adem\u00e1s la dej\u00e9 barrigona, por falta de Villarrios no se morir\u00e1 la sangre, aunque no lleven el apellido.<br>-Capit\u00e1n, me hubiera gustado conocerle en aquellos tiempos.<br>-No, Lope, no te hubiera gustado.<br>Mart\u00edn tir\u00f3 de las riendas de su caballo, y cambio la direcci\u00f3n, intern\u00e1ndose en la Puerta de la Pescader\u00eda (Calle Rey Heredia).<br>Apenas unos metros m\u00e1s adelante del cruce, par\u00f3 el caballo y se qued\u00f3 inm\u00f3vil, mirando en la plaza la casa de sus ancestros, no estaba perfecta, pero se ve\u00eda que ahora la estaban cuidando, Contempl\u00f3 el soportal, lleno de cuernos, robados de los mataderos por los nenes y puestos all\u00ed, en el techo del mismo, pues en otra parte no podr\u00edan, el palacio ten\u00eda tres plantas.<br>Un rictus, la media sonrisa la llamaban sus hombres, le asom\u00f3 a la cara.<br>-Capit\u00e1n, pregunt\u00f3 Lorenzo, \u00bfva a haber baile?, y se toc\u00f3 la empu\u00f1adura de la espada, pues conoc\u00eda al capit\u00e1n como si lo hubiera parido.<br>-Ahora no, amigo m\u00edo, pero nos divertiremos, estos no son indios, aunque algunos merezcan m\u00e1s la muerte que el m\u00e1s salvaje de ellos, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Enrique?<br>-En la posada que llaman de las Tres Herraduras, le contest\u00f3 Lope, que solo eso sab\u00eda.<br>-Bien, la conozco, est\u00e1 en la plaza de los tratantes de caballos, buen sitio, discreto, y se mueve m\u00e1s que un jud\u00edo en una iglesia.<br>Apenas unos minutos despu\u00e9s, y dos calles, all\u00ed estaban, descabalgaron y sali\u00f3 un mozo a recibirlos.<br>-Coge los caballos, le orden\u00f3 Lope al muchacho, y ll\u00e9valos al de la puerta Sevilla, que se los metan en los g\u00fcitos, y que, si tiene lo que hay que tener, que venga a cobrar el resto por el viaje, \u00bfme has entendido?<br>El muchacho agach\u00f3 la cabeza, Lope daba miedo, con la cara picada de viruela y sus buenos ciento cincuenta kilos.<br>-Y b\u00fascanos caballos de premio, que algo pillar\u00e1s, que, si son zopencos, tambi\u00e9n, y le gui\u00f1\u00f3 el ojo.<br>El muchacho, hizo lo que deb\u00eda de hacer, pues estar\u00eda acostumbrado, asinti\u00f3 y agach\u00f3 la cabeza.<br>Apareci\u00f3 el mesonero.<br>\u00bfQu\u00e9 desean mis se\u00f1ores?<br>-Cuarto para los tres, y bueno, que, si es bien, estaremos temporada.<br>-Capit\u00e1n, le susurr\u00f3 al o\u00eddo Lorenzo, \u00bfno va a ir a casa?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCon el techo c\u00f3mo est\u00e1?, le pregunt\u00f3 Mart\u00edn con su media sonrisa, primero, lo primero, segundo lo que viene despu\u00e9s, amigo m\u00edo, y lo que sobresale se corta.<br>El Mast\u00edn sonri\u00f3, casi como su mote, pues era de carnes fornidas y cara de asustar, de los que se ven malos, solo con mirarlos.<br>-Mesonero, pregunt\u00f3 Mart\u00edn, \u00bfaqu\u00ed hay alguien tuerto y con cara de haber crucificado al mismo Jes\u00fas?<br>-Mi se\u00f1or, cuidado que son gente de armas, de los dif\u00edciles\u2026<br>-No te preocupes, diles que quiero que nos veamos las caras.<br>-Pero mi se\u00f1or\u2026<br>-Dile que est\u00e1 aqu\u00ed el Capit\u00e1n Aguilar, y que quiere ver su fea cara.<br>El mesonero camin\u00f3 como penitente a la horca, apenas unos minutos despu\u00e9s, unos tipos con pinta de facinerosos, uno de ellos con un parche que le cubr\u00eda media cara, salieron a la calle, todos portaban armas de las de matar, que no de las de ense\u00f1ar, de las de filo carnicero y trampa en todos lados.<br>-Mira lo que ha cruzado el charco, el Tuerto se volvi\u00f3 hacia los que le acompa\u00f1aban.<br>Dio un par de zancadas, pues era enorme, y se abraz\u00f3 a Mart\u00edn.<br>-Hermano, ni en mil a\u00f1os\u2026<br>-La familia y los cuernos, si no, te digo, que iba a volver, de seguro, Enrique.<br>-Posadero, grit\u00f3 el Tuerto, tu mejor vino, sino me comer\u00e9 tus colgajos a la parrilla, y del bueno, que hoy a pesar de lo nublado, es un d\u00eda perfecto.<br>El Tuerto los acompa\u00f1o a la posada, ech\u00f3 a unos feligreses con cajas destempladas, nadie se quej\u00f3, y se sentaron dejando tanto hierro a su derredor, que parec\u00eda la casa de un maestro armero.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfComo est\u00e1s, Tuerto?<br>-Como Dios, esos putos jud\u00edos, saben lo que hacen, mira a estos dos, que tampoco daban un duro por ellos y se\u00f1al\u00f3 a la pareja que ten\u00eda a los lados, el Boquer\u00f3n que tos\u00eda como un perro t\u00edsico, m\u00edralo, te escupe a diez metros, y corre como una liebre, y el Cabrero\u2026 espera, ens\u00e9\u00f1ale las manos.<br>Este \u00faltimo, con cara patibularia, donde pocas, sac\u00f3 las manos deformes y las movi\u00f3.<br>Mart\u00edn se qued\u00f3 asombrado, un indio las hab\u00eda aporreado con un Cajuil (Cuahuitl), una maza de madera pesada como el hambre y rajada, con bordes de obsidiana.<br>-Incre\u00edble.<br>-Si Capit\u00e1n, y las siento, me han hecho perrer\u00edas, pero vuelvo a tocar teta, y sonri\u00f3 con cara de vicioso.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfVamos a hacer algo, Capit\u00e1n?, que ya estamos como potros, locos por seguir corriendo.<br>-Sabes que nunca traigo nada bueno, as\u00ed que solo es cuesti\u00f3n de esperar, pero cu\u00e9ntame, que s\u00e9 que no te has estado tocando lo que tienes entre las piernas, por muy poco que sea.<br>El Tuerto lo mir\u00f3 con su \u00fanico ojo, y sonri\u00f3, si alg\u00fan otro le hubiera dicho eso, estar\u00eda con las tripas fuera, pero era el capit\u00e1n, y sonri\u00f3.<br>-Algo he rascado, Capit\u00e1n\u2026<br>-Capit\u00e1n Aguilar, ya sabes\u2026<br>-Lo se Capit\u00e1n, lo s\u00e9.<br>-Pues desembucha, le orden\u00f3 Mart\u00edn, mientras se llenaba el vaso de un vino blanco que daba ganas de vivir.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDelante de estos perros?, y mir\u00f3 a los dem\u00e1s.<br>-Son mis perros, Tuerto, como t\u00fa, habla.<br>-As\u00ed sea, bien Capit\u00e1n, creo que a\u00fan no le ha abierto las piernas, pero poco le falta, y que no ser\u00e1 por falta de ganas de quien es vuestra cu\u00f1ada.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfComo lo sabes?<br>-F\u00e1cil, pero me ha costado un sacrificio enorme.<br>Mart\u00edn lo mir\u00f3 extra\u00f1ado.<br>-Misa, Capit\u00e1n, que me he vuelto un meapilas.<br>Mart\u00edn sonri\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTu, en misa?, \u00bfel diablo en casa de Dios?<br>-Lo que yo no haga por vos, y sonri\u00f3, mientras se tragaba de un golpe el contenido de una jarra.<br>-Posadero, como se acabe el vino, te corto los colgajos, y violo a tu hija, aunque es m\u00e1s fea que matar a un padre.<br>Mart\u00edn rio con ganas, pues la muchacha los mir\u00f3, y era m\u00e1s fea que Picio y tan bizca, que nada se le pod\u00eda escapar.<br>-Como dec\u00eda capit\u00e1n, un gal\u00e1n la ronda, \u00bfrecord\u00e1is que ten\u00e9is una plaza en San Rafael?<br>Mart\u00edn record\u00f3, que su familia pertenec\u00eda a los veinticuatro, los gobernantes de C\u00f3rdoba, y que estos dispon\u00edan en la iglesia de San Rafael de un privado, tapado por una celos\u00eda para escuchar la misa, fuera de la mirada del resto de los mortales.<br>-Si, lo recuerdo.<br>-Pues, ah\u00ed le deja un papelito el gal\u00e1n, vuestra cu\u00f1ada lo recoge y de vuelta al tajo.<br>\u00bfLos has le\u00eddo?, \u00bfc\u00f3mo anda la cosa?<br>-Mas caliente que la cama de San Lorenzo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfOs acord\u00e1is?<br>-Intentad leer lo que copi\u00e9, que no es de gusto, lo s\u00e9, pero que sep\u00e1is que me ha costado una hemorragia y horas el hacerlo.<br>El Tuerto le entreg\u00f3 un rollo, Mart\u00edn lo abri\u00f3, y con cara de incredulidad primero, y de esfuerzo despu\u00e9s, comenz\u00f3 a interpretar, m\u00e1s que a leer, lo que all\u00ed parec\u00eda estar escrito.<br>\u201cAmado m\u00edo, a pesar de mis reticencias, cedo a las pretensiones de nuestros corazones, en aqu\u00ed a cuatro d\u00edas, mi marido, tiene una noche de lectura con algunos de sus amigos, tan letrados y est\u00fapidos como el mismo, os espero, la puerta lateral, que parecer\u00e1 cerrada, apretad dos veces, y se abrir\u00e1, pues al primer empuj\u00f3n, el cierre caer\u00e1, despu\u00e9s aparecer\u00e1 libre, y os esperar\u00e9 con ansia.<br>Quien bien sab\u00e9is, vuestra Cal\u00edope\u201d<br>-Mi hermano no tiene cuernos, pero ya deben de estar empezando a repuntarle, dijo para s\u00ed mismo Mart\u00edn, \u00bfy qui\u00e9n es el gal\u00e1n que quiere coronar a mi familia?<br>-Un ni\u00f1o de bien, un hijo de los veinticuatro, que se tira todo lo que se mueve, y vuestra cu\u00f1ada se ha movido y mucho, requiebro por aqu\u00ed, requiebro por all\u00ed, al final, mover el culo la yegua, el caballo la monta.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfComo se llama?<br>Crist\u00f3bal de Burcelas y Mora, Conde de Santolegado.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00a1Que le quiera poner los cuernos a mi hermano su propio primo!, aunque lejano.<br>-Si es familia, peor es, pues la pieza cobrada es m\u00e1s deliciosa si se le quita delante de las narices a quien la ten\u00eda, y este conoce quien lo ha hecho.<br>-Mala suerte para el chaval, malhabl\u00f3 entre dientes Mart\u00edn, pero lo que ha de hacerse, se har\u00e1, sab\u00e9is lo que digo, y los Burguillos son gente de fuerza y poder.<br>-Por nosotros que no quede, aqu\u00ed el que menos, rode\u00f3 a los dem\u00e1s con la mirada, tenemos nuestras cuitas con los justicias del Rey, allende seremos lo que quer\u00e1is, Capit\u00e1n, aqu\u00ed somos solo hi de puta, y como tales, haremos y desharemos\u2026 seg\u00fan nos orden\u00e9is, asinti\u00f3 el Tuerto.<br>-Bien dicho est\u00e1 lo que bien se dice, continu\u00f3 Mart\u00edn, pero a partir de ahora, soy Alonso de Aguilar, pues solo los que est\u00e1is aqu\u00ed, sab\u00e9is mi nombre y quien soy, terminemos este trago, y antes de que nos sumamos en la embriaguez entre los pechos de una ramera, ser\u00e9 el primo de mi hermano, hombre de bien y haberes, casi santo, aunque solo sea por una vez.<br>Una gran risotada sali\u00f3 casi al unison\u00f3 de sus hombres, todos le conoc\u00edan, y sab\u00edan que pod\u00eda ser cualquier cosa, menos lo que quer\u00eda ser llamado, santo.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo parec\u00eda bien, o as\u00ed se quer\u00eda hacer notorio, pero la moza, en su juventud, hall\u00e1base de una manera insatisfecha, de tal forma que era \u201cdemasiado amable\u201d, con quien no deb\u00eda de serlo, siendo de tal manera, que las lenguas de la villa, viperinas como pocas, menos tardaron en sacar filo a lo que ya &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3960\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Casa De Los Cuernos. Segunda Parte\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-3960","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3960"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3960\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5385,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3960\/revisions\/5385"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}