{"id":3956,"date":"2024-02-23T15:00:09","date_gmt":"2024-02-23T15:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3956"},"modified":"2024-03-30T16:57:00","modified_gmt":"2024-03-30T16:57:00","slug":"la-casa-de-los-cuernos-primera-parte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3956","title":{"rendered":"La Casa De Los Cuernos. Primera Parte"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"359\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/ai-generated-8167476.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6300 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 640px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 640\/359;width:488px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Voy a intentar reflejar en pergamino, lo que mi borrosa mente a\u00fan conserva de una historia contada, en noche vapores de vino, no del mejor, y de termino en hocico de barragana, de las de recordar en el lecho de muerte, pero de las que, por desgracia, la mente no conserva como si de un libro completo fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, como dec\u00eda, no hay buena francachela sin dineros, o sin personaje repleto de historias y que sepa contarlas. De lo primero, no recuerdo, pues si los hubo se fueron, pero del segundo a\u00fan tengo trazas en la memoria de su talante, aun joven, bien que ajado, por, quiz\u00e1s, m\u00e1s de una francachela, que si bien en m\u00ed, era algo extraordinario, en \u00e9l, parec\u00eda ser moneda de uso corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien es cierto lo que relato, como cierto es que sab\u00eda contarlas, pues a pesar del jolgorio, y los toqueteos de pechos abundantes, y perneras abiertas, el rumor ces\u00f3, y cada uno dej\u00f3 lo suyo, pues la voz del individuo, era como la que debieron de tener los juglares que siglos atr\u00e1s, cantaron las glosas \u00e9picas de nuestros ancestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni a\u00fan sobrio, podr\u00eda repetir una a una aquellas palabras, m\u00e1s en aquella situaci\u00f3n, en la que ten\u00eda la boca picada del vino medio agrio, los vapores en la cabeza, y la mano de una barragana sosteniendo la vela, de ah\u00ed que haya de soslayar cosas, a\u00f1adir otras, y asacar de mi mente las faltantes, que a pesar de ser muchas, no creo que desvirt\u00faen la historia en demas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Contaba el gal\u00e1n, del cual no recuerdo el nombre por m\u00e1s esfuerzos que haga, y su faz me resulta desva\u00edda, de que, en tiempos no muy lejanos, aqu\u00ed, en la nuestra villa, moraba un hombre, descendiente de vieja y cristiana familia, de car\u00e1cter apacible y estudioso del lat\u00edn y del griego.<\/p>\n\n\n\n<p>No era este hombre de car\u00e1cter, no, as\u00ed como su nombre Don Quint\u00edn de Villarrios, Marqu\u00e9s del Peilado, y Conde de Tierra Adentro, gran t\u00edtulo nobiliario, s\u00ed, pero que apenas si serv\u00eda para contener a los comerciantes que andaban como Pedro por su casa, en busca de los dineros que reclamaban por las viandas servidas, que no pagadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de tal forma lo que acontec\u00eda, que el palacio de los Villarrios, de los de mejor factura de la ciudad, de rancio abolengo, y s\u00f3lida construcci\u00f3n, no se ven\u00eda abajo, porque se hab\u00eda hecho cuando mejor fortuna sosten\u00eda el nombre, pues el mantenimiento no era escaso, sino que no exist\u00eda, de tal forma, que algunas de las partes del mismo, grande como jerg\u00f3n de elefante, se ven\u00edan abajo, dejando que la intemperie se colara, socavando, cualesquiera cosa que en su interior se hallase, aunque de valor fuese, pues la desgana se hab\u00eda apoderado de Don Quint\u00edn, el cual solo quejaba, que la suerte, en este caso inexistente, siguiera su curso.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00edan que Don Quint\u00edn sufr\u00eda por la p\u00e9rdida de su hermano mayor, alma de la heredad, persona de car\u00e1cter fuerte y atrevido, y tanto lo fue, que hubo de darle lo poco que a la familia quedaba para que huyera de la villa, pues sus atrevimientos, todos escandalosos y dignos del mayor castigo, lo hubieran llevado a coronar alguna de las picas de la muralla, o el postigo del alg\u00fan camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna noticia ten\u00eda de \u00e9l, de tal forma, que Quint\u00edn, que sent\u00eda adoraci\u00f3n por su hermano, un\u00eda su habitual melancol\u00eda a la p\u00e9rdida, lo que hac\u00eda que solo esperaba que lo malo, se convirtiera en peor, que lo que lo sostuviera se volviera insostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn pasaba las noches en vela, al ligero fulgor de una vela, o de un candil, de los antiguos de aceite, pues el sue\u00f1o y las preocupaciones no hacen miga, como el agua y el aceite, as\u00ed que una noche, de las de trueno y rel\u00e1mpago, cuando el cielo se abre como si no tuviera final lo que guarda, oy\u00f3 tremendos golpes en la puerta, de tal forma, que su coraz\u00f3n, no muy devoto del coraje, se encogi\u00f3 como ni\u00f1o de teta ante el estruendo.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo, pues no ten\u00eda servidumbre, agarr\u00f3 el candil con temblorosa mano, y cruzando el patio de calesas, abri\u00f3 el port\u00f3n que se opon\u00eda, pues los goznes se hallaban trabados de lo poco que se abr\u00edan y de que no hab\u00eda conocido aceite desde tiempos de los moros.<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn se sobresalt\u00f3, pues una figura alta y grande como la de un toro, se le presentaba, embozado y con capa rastrera, lo que no dejaba vislumbrar tan siquiera la figura, de tal manera, que, levantado el embozo, tampoco dejaba ver su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfSois Quint\u00edn de Villarrios?<\/p>\n\n\n\n<p>-Si se\u00f1or, sea para bien o para mal, por la hora que es, lo soy.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfTen\u00e9is un hermano en b\u00fasqueda de los justicias?<\/p>\n\n\n\n<p>-Si, mi hermano Mart\u00edn, v\u00edctima de injusticia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El hombret\u00f3n, con voz de trueno le interrumpi\u00f3, Quint\u00edn se temi\u00f3 lo peor.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso no me importa, vengo solo a haceros una pregunta, despu\u00e9s, me marchar\u00e9 por donde he venido.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si quer\u00e9is saber, si conozco el paradero de mi hermano, hab\u00e9is venido en vano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>-No es eso, le interrumpi\u00f3 el hombre, vengo a pediros en nombre de vuestro hermano, dineros en cantidad, pues necesita de hacienda para salvar su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>A Quint\u00edn, se le vino el alma a los pies.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY c\u00f3mo s\u00e9, que sois de parte de mi hermano Mart\u00edn?<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre dej\u00f3 entrever una mano, para su sorpresa all\u00ed estaba el anillo de los Villarrios, el de su padre, que Mart\u00edn se hab\u00eda llevado consigo, pues le pertenec\u00eda, por primogenitura.<\/p>\n\n\n\n<p>Abatido agach\u00f3 la cabeza, era cierto, el misterioso personaje ven\u00eda de parte de su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>-No tengo nada, salvo la heredad, lo dem\u00e1s, que valor hubiera tenido, tiempo ha que est\u00e1 en manos de prestamistas y jud\u00edos, pero a\u00fan queda esta casa, a la que hab\u00e9is llamado, y que rondan los buitres como si ya se estuviera descomponiendo el cad\u00e1ver, poco me dar\u00e1n de su valor real, pero en tres d\u00edas tendr\u00e9is el capital.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY vos, donde ir\u00e9is?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQue os importa eso?, lo \u00fanico de valor, es que Mart\u00edn contin\u00fae con vida, el s\u00ed es Villarrios, yo solo soy uno del apellido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vuestro hermano no me minti\u00f3, acerca vuestro car\u00e1cter y cari\u00f1os, sabed que se encuentra bien, que nada de lo que os he dicho es cierto, es m\u00e1s, me manda que os de esto, el embozado sac\u00f3 un brazo, en la mano se le ve\u00eda una bolsa, Quint\u00edn se le qued\u00f3 mirando.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cogedla, vive Dios, dijo el hombr\u00f3n, que hace un frio de pelar muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn la cogi\u00f3, pesaba como el alma del diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfA qu\u00e9 esper\u00e1is para abrirla?, \u00bfa que venga Dios, y os de permiso?<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn la abri\u00f3, y a pesar de la semioscuridad, apenas rota por la misera luz del candil, pudo ver que toda ella conten\u00eda monedas de oro, de tal calidad y peso que costaba mantenerlas con una mano.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY a qu\u00e9 viene aquesto?, mi se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo no soy se\u00f1or de nadie, Don Quint\u00edn, pero sabed que cada tiempo recibir\u00e9is una como esta, os la traiga yo, o uno de los m\u00edos, y que si a pesar de ello, necesit\u00e1is m\u00e1s, en aquel alfeizar, el hombr\u00f3n se\u00f1al\u00f3 una ventana del tercer piso, poned tres piedras, y esa misma noche tendr\u00e9is m\u00e1s, vuestro hermano me dice que gast\u00e9is con mesura, pero no con tanta como hasta ahora, vivid holgadamente, pues ser\u00e1 feliz si as\u00ed lo hac\u00e9is.<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn mir\u00f3 al embozado sin salir de su asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero mi hermano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>-No preocuparos, se haya bien, en otro caso no os podr\u00eda entregar tal cantidad del oro. No os preocup\u00e9is por \u00e9l, y dejad de mandar cartas al Rey pidiendo su perd\u00f3n, que en palacio gastan carb\u00f3n, y solo las utilizan para limpiarse los reales traseros.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero, \u00bfC\u00f3mo sab\u00e9is\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>-Baste con saber que lo s\u00e9, quedad con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre se alej\u00f3, y\u00e9ndose tal como hab\u00eda venido, la noche era tan oscura y l\u00f3brega que apenas si le bastaron dos pasos para confundirse con la negritud.<\/p>\n\n\n\n<p>Quint\u00edn qued\u00f3se pasmado, sin creer en lo que hab\u00eda sucedido, sino fuera porque el peso de la bolsa le estaba durmiendo la mano, pero lo m\u00e1s importante era que su hermano Mart\u00edn, que siempre le hab\u00eda defendido ante un padre injusto, estaba bien, eso era lo \u00fanico importante, as\u00ed que nada m\u00e1s llegar al jerg\u00f3n que usaba de cama, quedo en brazos de Morfeo, de tal forma, que cuando despert\u00f3, era bien avanzada la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su talante casi m\u00edsero por tanto tiempo de necesidad, Quint\u00edn pag\u00f3 todo lo debido, y comprobando que a\u00fan quedaba mucho, empez\u00f3 a vestir bien, la casa comenz\u00f3 a tener tejado donde antes no lo hab\u00eda, y muchos enseres, en manos de prestamistas, volvieron a sus lugares como por arte de magia. Pero la felicidad de Quint\u00edn, no era la de haber venido a mejor suerte, sino la de conocer, aunque fuera por rufi\u00e1n embozado, que su querido hermano, se hallaba vivo, y a porfiar por el dinero entregado, en buena fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los meses, y por mucho que gastara, seg\u00fan lo afirmado por el embozado, abr\u00eda el port\u00f3n a altas horas de la noche, pues sus sirvientes, que ahora pose\u00eda, ten\u00edan vetado el hacerlo despu\u00e9s de que fueran horas habituales, y alguien, con el rostro oculto y mudo como el m\u00e1s mudo, le ofrec\u00eda una gran bolsa, algunas incluso con m\u00e1s oro, si es que esto fuera posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya se sabe que lo extraordinario, realizado de continuo, se vuelve normal, y la mente de Quint\u00edn la asimil\u00f3, de tal forma que volvi\u00f3 a salir de casa, a tener \u201camigos\u201d de los peores, de esos que son tal por el dinero, como si fueran perdigueros en pos de presa, pero el pusil\u00e1nime Quint\u00edn al menos se divert\u00eda, pagando, pero lo hac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sucedi\u00f3, que en pasando por las pa\u00f1er\u00edas de la Calle Lineros, en busca de algo que fuera de buen tejido, acert\u00f3 a entrar en una de las seder\u00edas que poblaban la calle, en ella, contempl\u00f3 a la m\u00e1s bella de las mujeres, un \u00e1ngel rodeado de seda \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se pod\u00eda pedir?, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco caso le hizo, m\u00e1s bien ninguno, pero como en todas partes hay correveidiles, aqu\u00ed no iba a ser menos, de tal forma que la muchacha se enter\u00f3 de quien era el canijo de Quint\u00edn, de sus haberes y fortunas, as\u00ed que, como buena hija de comerciante que no andaba en la mejor de las situaciones, pues ya se sabe que los italianos, siempre combaten a los espa\u00f1oles, incluso en la seda, se pens\u00f3 en ponerle buena cara al canijo, que parec\u00eda ser dependiente de la casa, pues raro era el d\u00eda en que no aparec\u00eda, fuese con una excusa u otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda se llamaba, y apenas si conoc\u00eda los diecis\u00e9is a\u00f1os, pero como persona de cara a la clientela, era espabilada como pocas, y, sobre todo, consciente de su belleza y galanura, que atra\u00eda a los hombres como la vela a las polillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dej\u00f3 querer, sabiendo de los caudales del canijo de Quint\u00edn, de tal forma que lleg\u00f3 el apalabramiento y despu\u00e9s la boda, a pesar de que todos los que alrededor ten\u00eda, fuera de buena o mala fe, le advirtieron que no era acertada la uni\u00f3n, pues las clases sociales no se deben de juntar, pues, tienen diferentes pareceres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a Quint\u00edn todo le daba igual, la belleza de Luc\u00eda lo ten\u00eda obnubilado, de tal forma, que la boda se llev\u00f3 a cabo, si o si, pues el enamoramiento no conoce de razones, es m\u00e1s, ni quiere o\u00edrlas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy a intentar reflejar en pergamino, lo que mi borrosa mente a\u00fan conserva de una historia contada, en noche vapores de vino, no del mejor, y de termino en hocico de barragana, de las de recordar en el lecho de muerte, pero de las que, por desgracia, la mente no conserva como si de un &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3956\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Casa De Los Cuernos. 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