{"id":3732,"date":"2024-02-22T15:47:46","date_gmt":"2024-02-22T15:47:46","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3732"},"modified":"2024-04-02T04:18:50","modified_gmt":"2024-04-02T04:18:50","slug":"la-curiosidad-de-dona-blanca-ucel","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3732","title":{"rendered":"La Curiosidad de Do\u00f1a Blanca Ucel"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"195\" height=\"300\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/la-curiosidad.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3733 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 195px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 195\/300;width:289px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>D. C\u00e1rlos Ucel y Guimbarda, hab\u00eda perdido \u00e1 su bella y adorada esposa, cuando mas feliz se juzgaba con tan buena compa\u00f1era. El Cielo quiso, para consolar la amargura que aquella perdida le causara, dejarle una hija, blanca y hermosa como su nombre, y t\u00edmida y sencilla como el esp\u00edritu de un \u00e1ngel. Jam\u00e1s sal\u00eda de casa, sino acompa\u00f1ada de una due\u00f1a, en sus primeros a\u00f1os, y despu\u00e9s de su padre, que en ella cifraba toda su ventura y sus esperanzas. Contaba unos diez y siete a\u00f1os, cuando en uno, al llegar la velada entonces, hoy feria de la Fuensanta, la llev\u00f3 \u00e1 beber aquellas puras y apetecidas aguas y orar por su madre ante la venerada imagen, amor de todos los cordobeses. En la esquina del convento de San Rafael, conocido generalmente por Madre de Dios, se les interpuso una harapienta gitana, de horrible aspecto y penetrante mirada, pretendiendo decir \u00e1 Blanca la ventura que le esperaba. La t\u00edmida joven demostr\u00f3 al punto su repugnancia, y D. C\u00e1rlos, que temi\u00f3 un ligero disgusto en su hija, orden\u00f3 \u00e1 la gitana se apartase, dejando de incomodarla por mas tiempo. Ella insisti\u00f3, y al fin fu\u00e9 preciso, mal su grado, retirarla, dej\u00e1ndola \u00e1 un lado del camino, profiriendo mil palabras, entre las que se percibieron claramente: \u00abEllos pagar\u00e1n su orgullo con raudales de llanto, que la desgracia les har\u00e1 verter.\u00bb Nadie hizo caso de sus palabras, que consideraron desahogo de su mala educaci\u00f3n, volvi\u00e9ndose tranquilos \u00e1 su casa, como si nada hubiesen oido.<br>Dos \u00f3 tres a\u00f1os habr\u00edan trascurrido, cuando \u00e1 las altas horas de la noche, oyeron llamar \u00e1 la puerta: asom\u00e1ronse, y eran unos hebreos que iban \u00e1 quejarse al Corregidor de que no les querian dar posada en ninguna de las de C\u00f3rdoba, y pedian, \u00f3 una \u00f3rden para ello \u00f3 que se les dejase pasar hasta el dia, aun cuando fuera en el portal de su casa. Consinti\u00f3 Guimbarda en esto \u00faltimo, y la due\u00f1a que hab\u00eda recibido el recado, ponder\u00f3 \u00e1 D.\u00aa Blanca lo estra\u00f1o de las figuras de los nuevos hu\u00e9spedes, hasta el punto que la curiosidad les hizo ir \u00e1 examinarlos por el agujero de la llave del porton; mas, cual seria su sorpresa al ver que leian en un libro \u00e1 la luz de una vela amarilla, y que pasaban muy de prisa las cuentas de una especie de rosario que uno de ellos llevaba pendiente de la cintura. A poco son\u00f3 un ruido estra\u00f1o y la tierra se separ\u00f3, dejando una abertura que daba paso \u00e1 una hermosa escalera de m\u00e1rmol. Por ella baj\u00f3 uno, volviendo \u00e1 poco acompa\u00f1ado de un joven que apenas frisaba en los tres lustros, de hermoso y gallardo aspecto, y un cofre, al parecer lleno de alhajas de gran valor. Aquel desgraciado, enterrado en vida, les rog\u00f3 repetidas veces para que lo llevasen consigo, siendo in\u00fatiles sus quejas y s\u00faplicas, pues despues de algunas prevenciones que le hicieron, lo obligaron \u00e1 bajar por la ancha escalera. Apagaron la vela, y con la luz desapareci\u00f3 tambi\u00e9n el hoyo formado en el portal, como si nada hubiese sucedido.<br>Lleg\u00f3 la ma\u00f1ana siguiente, y los hebreos se despidieron del Corregidor, d\u00e1ndole muchas gracias por la generosidad conque los habia hospedado; mas \u00a1cu\u00e1nta desgracia se atrajo con ella! Tanto la due\u00f1a como la hermosa Blanca, ard\u00edan en viva curiosidad por saber el misterioso arcano del joven prisionero con tantas y codiciadas riquezas. Examinaron el portal, y nada advertian en su pavimento, hasta que la due\u00f1a vio esparcidas por \u00e9l muchas gotas de cera desprendidas de la vela encendida por los hebreos. Junt\u00f3las cuidadosamente, \u00e9 hizo un cerillo, con el que cre\u00edan que se abrir\u00eda la tierra. Esperaron la noche, y cuando todos estaban recogidos, bajaron al portal y encendieron la luz, logrando por este medio que apareciese de nuevo la escalera, por la cual baj\u00f3 Blanca, recorriendo algunas galerias sin hallar el menor rastro: cuando vi\u00f3 la due\u00f1a que el p\u00e1bilo se acababa, echaron \u00e1 correr; pero al salir se le concluy\u00f3, quedando dentro la desgraciada j\u00f3ven que ven\u00eda tras ella. La pobre vieja empez\u00f3 \u00e1 gritar: \u00e1 sus voces acudi\u00f3 el Corregidor y todos los criados, quienes se confund\u00edan mas con sus revelaciones; luego llamaron \u00e1 Blanca, que respond\u00eda con acento de dolor desde el centro de la tierra. El Corregidor hizo mil escavaciones, todas in\u00fatiles, llorando en su desesperacion la p\u00e9rdida de tan querida hija. Varios a\u00f1os pasaron: D. C\u00e1rlos Ucel y Guimbarda, muri\u00f3 solo y desesperado. Desde entonces se dice, que una sombra misteriosa recorre de noche toda esta casa, en la que muchos aseguran haberse asombrado, atribuy\u00e9ndolo a el alma de D.\u00aa Blanca, que aun vaga por aquellos contornos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D. C\u00e1rlos Ucel y Guimbarda, hab\u00eda perdido \u00e1 su bella y adorada esposa, cuando mas feliz se juzgaba con tan buena compa\u00f1era. El Cielo quiso, para consolar la amargura que aquella perdida le causara, dejarle una hija, blanca y hermosa como su nombre, y t\u00edmida y sencilla como el esp\u00edritu de un \u00e1ngel. 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