{"id":3723,"date":"2024-02-22T15:41:06","date_gmt":"2024-02-22T15:41:06","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3723"},"modified":"2024-02-22T15:41:06","modified_gmt":"2024-02-22T15:41:06","slug":"liberales-y-absolutistas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3723","title":{"rendered":"Liberales y Absolutistas"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"852\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/soldiers-5514322_1280-1024x852.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3724 size-full lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/852;\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<pre class=\"wp-block-code\"><code>Sabida es la repugnancia conque Fernando VII jur\u00f3 en 1820 la Constituci\u00f3n del Estado, y que tanto \u00e9l como sus parciales, hac\u00edan cuanto les era posible por abolir el nuevo sistema y tornar al absolutismo, \u00fanica forma de gobierno \u00e1 que ten\u00edan apego sus rutinarios y obsecados adictos: estos eran muchos en C\u00f3rdoba, figurando entre ellos en primera l\u00ednea, el capit\u00e1n comandante interino del Provincial de C\u00f3rdoba D. Francisco Valdelomar, muy querido y respetado por los individuos de aquel cuerpo. Con tal motivo, se puso de acuerdo con D. Juan Espinosa de los Monteros, comandante de una brigada de Carabineros, residente en Castro del Rio, conviniendo ambos en dar el grito de viva el Rey absoluluto &#91;absoluto]; mas, sabido por las autoridades de esta capital, suspendieron al primero en el mando del Provincial, poniendo en su lugar, y tambi\u00e9n en clase de interino, al capit\u00e1n D. Francisco de Paula Dom\u00ednguez, fund\u00e1ndose este cambio en que habiendo dado algunos individuos de tropa gritos sediciosos, no hab\u00eda tomado el jefe determinaci\u00f3n alguna: \u00e1 la vez se acuartel\u00f3 el batall\u00f3n en el convento de San Pablo, donde pod\u00eda ser vigilado mas de cerca por su comandante, autoridades y Milicia Nacional, que ten\u00eda su cuartel en la Corredera, y daba un reten en el Ayuntamiento.\nEspinosa, cre\u00eddo en que \u00e1 la vez se efectuaba el pronunciamiento en C\u00f3rdoba y en Madrid, por los Guardias que pocos dias despues lo hicieron, se declar\u00f3 en completa rebeli\u00f3n, desarmando \u00e1 los Nacionales de Castro, y mandando una exposicion al Gobierno, diciendo con arrogancia, que permanecer\u00eda en aquella actitud hasta que se le asegurase solemnemente que no se trataba de disolver la brigada puesta \u00e1 sus \u00f3rdenes, lo cual no era mas que un frivolo pretesto. El 22 de Junio de 1822, se supo en C\u00f3rdoba la noticia y se a\u00f1ad\u00eda, que el intento era venir sobre la misma para pronunciar la guarnicion: entonces fu\u00e9 la separacion de Valdelomar; se cerraron las puertas sencillas, se pusieron guardias de la Milicia en los fielatos, y se repartieron veinte mil cartuchos \u00e1 los Nacionales y tropa, con escepcion de los Provinciales, demostrando todos gran entusiasmo, principalmente los primeros, \u00e1 quienes mandaba su comandante D. Jos\u00e9 Cabezas, abuelo del actual Sr. Conde de Zamora. Valdelomar, decidido \u00e1 pronunciarse, resisti\u00f3 la entrega del mando de aquel cuerpo, y para ello fu\u00e9 preciso arrestarlo en su casa: entre tanto los Carabineros, aumentado su n\u00famero con una partida del regimiento de caballer\u00eda de Alc\u00e1ntara, que se les uni\u00f3, abandonaron \u00e1 Castro y se aprestaban al fin \u00e1 venir \u00e1 C\u00f3rdoba, donde cre\u00edan ya seguro el Provincial; mas en \u00e9ste quedaron los oficiales D. Pedro y D. Andr\u00e9s Cuellar, ardientes defensores del absolutismo, y estos soliviantaban \u00e1 los soldados en contra de su nuevo jefe, de los dem\u00e1s oficiales y de todo cuanto pudiera contribuir al sostenimiento del r\u00e9gimen liberal, logrando al fin que el dia 27 de espresado Junio, empezaran \u00e1 reclamar la vuelta de su comandante. D. Francisco de Paula Dominguez acudi\u00f3 al cuartel, cerraron la puerta llamada del Gal\u00e1pago, y reunieron la tropa en sus respectivos dormitorios, donde cada capit\u00e1n exortaba \u00e1 los suyos \u00e1 la obediencia, siendo todo in\u00fatil, porque aquellos, ebrios en su mayor parte, nada oian, ni cesaban en sus gritos y alboroto: entonces cometieron la debilidad \u00f3 imprudencia de llamar \u00e1 D. Francisco Valdelomar para que los aquietase, viniendo \u00e9ste \u00e1 seguida, acompa\u00f1ado de D. Pedro Cuellar, sin ofrecer otra cosa que el aconsejar \u00e1 los amotinados que cumpliesen con su deber, palabras para ellos con un sentido opuesto al que las autoridades deseaban. Conforme entraron en San Pablo, los gritos fueron aun mayores ; pasearon en triunfo \u00e1 su jefe, pidi\u00e9ndole cartuchos para defender al Rey, y aun cuando delante de todos se les negaban, se le dieron cuarenta \u00e1 cada uno, porque todos estaban decididos \u00e1 pronunciarse y marchar en busca de los Carabineros. En este estado, los oficiales D. Pedro y D. Andr\u00e9s Cuellar, aconsejaron \u00e1 sus compa\u00f1eros y \u00e1 Dominguez que abandonasen el edificio, porque iban \u00e1 ser v\u00edctimas de la soldadesca, la que ya ni ellos pod\u00edan contener; y siguiendo aquellos el consejo, se marcharon al cuartel de la Milicia, donde se refugiaron.\nMientras esto suced\u00eda en el convento de San Pablo, los paisanos, en su mayor n\u00famero absolutistas, formaron grupos en la plaza del Salvador y calle del Ayuntamiento, tanto, que la autoridad civil public\u00f3 un bando mand\u00e1ndolos retirar, y estableci\u00f3 un reten de Nacionales en el Ayuntamiento, mas para aquietar los \u00e1nimos que otra cosa, pues no creian que los Provinciales se decidiesen \u00e1 salir \u00e1 la calle, ni hacer mas demostraciones, teniendo ya otra vez \u00e1 D. Francisco Valdelomar de comandante; sin embargo, continuaban algunas precauciones, como las guardias en los fielatos y otras, para impedir la entrada de los Carabineros.\nEn la zozobra y ansiedad consiguiente, se pas\u00f3 la noche, y por la ma\u00f1ana, sintiendo el reten del Ayuntamiento que el Provincial ven\u00eda hacia la puerta del Gal\u00e1pago, y creyendo que ir\u00eda al egercicio, se form\u00f3 en la puerta, casi descuidado por completo, cuando al salir aquel le hizo una descarga, resultando muerto el cabo de cazadores que mandaba \u00e1 los Nacionales, D. Manuel Martinez y Contreras, y herido el miliciano D. Jos\u00e9 Ruiz, vi\u00e9ndose sus compa\u00f1eros en la necesidad de refugiarse en el portal, cerrando la puerta. Los Provinciales, sin mas jefes que D. Francisco Valdelomar, D. Andr\u00e9s y D. Pedro Cuellar, siguieron dando gritos subversivos, por la cuesta de Lujan, Santa Victoria y Santa Ana, \u00e1 la Catedral, hacia la puerta del Puente; mas, sinti\u00e9ndolos el cabo de granaderos de los Nacionales D. Francisco Jos\u00e9 Bastardo de Cisneros, que mandaba la guardia, cerr\u00f3 lo puerta y se volvi\u00f3 \u00e1 ellos para darles la voz de alto, \u00e1 la que contestaron con otra descarga, que le caus\u00f3 la muerte, quedando salpicado de su sangre el marmolillo que hay en la esquina de la casa que fu\u00e9 oficina del Portazgo: sus compa\u00f1eros se refugiaron en la posada, y aquellos abrieron la puerta y emprendieron su marcha en busca de los Carabineros. Los desgraciados Martinez Contreras y Cisneros, fueron en C\u00f3rdoba las primeras v\u00edctimas de esa lucha que desde entonces vienen sosteniendo los partidos liberal y absolutista: sus nombres, en letras de oro, en union de los Nacionales muertos en 1836, est\u00e1n en la sala capitular del Ayuntamiento, como eterno y digno recuerdo \u00e1 su memoria.\nLa muerte de dos personas tan conocidas y apreciadas en C\u00f3rdoba por su posici\u00f3n, pues ambos pertenec\u00edan \u00e1 familias distinguidas, hizo que la poblacion quedase como aterrada, y aumentase aun mas la division y los odios de los dos partidos pol\u00edticos militantes: por otro lado se esperaban mayores males, en la creencia de que los sublevados vendr\u00edan \u00e1 \u00e9sta, donde los liberales habr\u00edan de rechazarlos: con esta idea, se tapiaron los portillos y se mantuvieron retenes en las puertas, Triunfo, Catedral, San Lorenzo, Santa Marina y otros puntos; di\u00f3se cuenta al Gobierno de todo lo ocurrido; se avis\u00f3 al regimiento de Alc\u00e1ntara para que apresurase su venida, pues con este objeto estaba en camino; se dio orden al de la Constitucion para que desde Lucena se trasladase \u00e1 \u00e9sta, y se ofici\u00f3 al General del Distrito, para que mandase el completo del regimiento de Mallorca, del cual hab\u00eda parte en C\u00f3rdoba; al mismo tiempo se escit\u00f3 el patriotismo de la Milicia Nacional de muchos pueblos, para su concentracion en esta capital, \u00e1 fin de hacer frente \u00e1 los sublevados, si se acercaban \u00e1 ella.\nEl dia 28 de Junio aumentaron aquellos temores, y nadie hab\u00eda venido en socorro de las autoridades y Milicia, seriamente amenazadas, no solo por los pronunciados, sino por los mismos vecinos, en su mayor parte absolutistas y fan\u00e1ticos, capaces de acabar con el \u00faltimo de los negros, como vulgarmente llamaban \u00e1 los liberales. Celebr\u00f3se una junta para decidir, si defenderse \u00f3 n\u00f3 \u00e1 la venida de los pronunciados, y confiados en que lleg\u00f3 el regimiento de Alc\u00e1ntara , decidieron la resistencia ; mas el jefe de este cuerpo manifest\u00f3 que si venian fuerzas superiores, dejaba la ciudad, situ\u00e1ndose en el campo \u00e1 una distancia prudente; esto desanim\u00f3 \u00e1 todos, y entonces acordaron no oponerse \u00e1 la entrada, y s\u00ed encerrarse en el Alc\u00e1zar, hoy C\u00e1rcel, como lo hicieron, con sus familias, fondos p\u00fablicos y muchos particulares, procurando aumentar la seguridad de estos, llev\u00e1ndose en rehenes \u00e1 una porcion de can\u00f3nigos y otras personas de viso y responsabilidad, conocidas por sus opiniones absolutistas; sin embargo, continuaron todas las puertas cerradas y recogidas las llaves de las cadenas de los barcos de la Rivera, para que no facilitasen el paso del rio, si bien se retiraron las guardias de las puertas, las que dejaron custodiadas por ocho \u00f3 diez vecinos honrados.\nEl dia 30 se cobraron nuevas y animosas esperanzas, con la noticia de que los pronunciados eran perseguidos por numerosas fuerzas, y el 1.\u00b0 de Julio se realizaron aquellas, recibi\u00e9ndose el parte de que el Conde de Valdeca\u00f1as con el regimiento de la Constitucion los hab\u00eda batido en las calles de Montilla, dej\u00e1ndolos casi dispersos: desde all\u00ed se marcharon hacia Bujalance, de donde era el jefe Espinosa; mas teniendo que salir otra vez en precipitada fuga en direccion \u00e1 la sierra, fueron derrotados por segunda vez en Adam\u00faz, cogi\u00e9ndoles los equipages y algunos prisioneros. Con tales descalabros, cundi\u00f3 entre ellos el desaliento, que se complet\u00f3 con la noticia recibida el dia 10 de haber fracasado en Madrid la sublevacion de los Guardias, lo que se celebr\u00f3 en C\u00f3rdoba con repique general \u00e9 iluminaciones. En dicho dia lleg\u00f3 \u00e1 \u00e9sta el Conde de Valdeca\u00f1as con sus tropas, entre ellas muchos Nacionales de diferentes pueblos, y lo alojaron en la casa del Conde de Gavia, cerca de la puerta de Baeza: muy corta fu\u00e9 su permanencia, pues \u00e1 seguida sali\u00f3 para continuar la persecucion de los insurrectos, los que acosados se iban rindiendo, concluyendo de este modo aquellos acontecimientos. El dia 21 regres\u00f3 el espresado Conde, siendo objeto de mil demostraciones de alegr\u00eda por parte de los liberales cordobeses, qui\u00e9nes le regalaron un magnifico reloj de repetici\u00f3n, que le fu\u00e9 entregado en nombre de la Ciudad por una comisi\u00f3n compuesta del Sr. Duque de Rivas y D. Benito Pariza.\nEsto es, aunque muy en estracto lo ocurrido en C\u00f3rdoba en aquella \u00e9poca, vengado en 1823 por los realistas, con multitud de insultos y una implacable persecucion \u00e1 todo el que hab\u00eda figurado algo durante el r\u00e9gimen constitucional.<\/code><\/pre>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-3723","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3723"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3725,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/3723\/revisions\/3725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}