{"id":2281,"date":"2024-02-20T09:11:07","date_gmt":"2024-02-20T09:11:07","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2281"},"modified":"2024-02-20T09:11:08","modified_gmt":"2024-02-20T09:11:08","slug":"don-bernardino-de-los-rios","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2281","title":{"rendered":"Don Bernardino de los R\u00edos"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\" style=\"grid-template-columns:31% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"960\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-84-1024x960.jpeg\" alt=\"No hay ninguna descripci\u00f3n de la foto disponible.\" class=\"wp-image-2282 size-full lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/960;\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>Debi\u00f3 nacer en los primeros a\u00f1os del siglo XVI; joven, apuesto y de gran disposici\u00f3n para el estudio, pero al mismo tiempo uno de los calaveras mas desenfrenados de C\u00f3rdoba: su hermano mayor, deseoso de aprovechar su talento y al par quitarlo de su lado para no arrostrar los compromisos \u00e1 que tem\u00eda lo espusiera, concibi\u00f3 la idea de mandarlo \u00e1 Salamanca, \u00e1 lo que aquel accedi\u00f3 gustoso, emprendiendo \u00e1 seguida su marcha. En la espresada ciudad principi\u00f3 D. Bernardino sus estudios con gran aprovechamiento; mas no tard\u00f3 en dar muestras de su genio revoltoso, siendo el primero en todos los lances, hasta que en uno de ellos hiri\u00f3 mortalmente a otros tres estudiantes: entonces desapareci\u00f3, y al cabo de algunos d\u00edas encontr\u00e1base en Flandes, donde abraz\u00f3 la carrera de las armas, en que hab\u00eda, sin duda, de encontrar mayores peligros, no solo por los que el oficio brinda, sino por su car\u00e1cter desobediente, que bien pronto le hizo cometer un segundo crimen, matando \u00e1 uno de los sargentos \u00e1 cuyas \u00f3rdenes serv\u00eda. Con la fuga evadi\u00f3 el ser preso, y disfrazado y errante, lleg\u00f3 al cabo de mucho tiempo \u00e1 C\u00f3rdoba, present\u00e1ndose \u00e1 su hermano, quien no pudo menos de afear sus vicios y mala conducta, siendo muy severa la que con \u00e9l sigui\u00f3 en los pocos dias que estuvo en su casa; esto no obst\u00f3 para que despu\u00e9s de varias y serias cuestiones, le robase el dinero y alhajas que pudo, march\u00e1ndose de inc\u00f3gnito \u00e1 Ecija, lugar en que pensaba estar seguro, por los muchos parientes y amigos que all\u00ed ten\u00eda. Durante tres \u00f3 cuatro meses logr\u00f3 su objeto; mas al cabo llegaron las requisitorias para prenderlo, por uno de los procesos en contra suya formados: nadie se atrevi\u00f3 \u00e1 ocultarlo, no fi\u00e1ndose de su conducta, vi\u00e9ndose en la necesidad de emprender otra vez el camino, sin rumbo fijo, pues no se atrev\u00eda \u00e1 volver \u00e1 C\u00f3rdoba con su hermano, por la ingratitud conque hab\u00eda pagado su cari\u00f1osa hospitalidad. Hambriento y destrozado iba en direcci\u00f3n \u00e1 And\u00fajar, cuando se le incorpor\u00f3 un fraile trinitario, quien le dirigi\u00f3 la palabra, inspir\u00e1ndole tal confianza, que durante el viaje, le cont\u00f3 su pasada vida y el castigo que parec\u00eda sufrir por ella: muy buenos y saludables consejos hubo en contestaci\u00f3n, entre ellos \u00e9l qu\u00e9 se presentase en el convento de la Sma. Trinidad, de aquella poblaci\u00f3n, donde indudablemente hallar\u00eda el amparo que tan preciso le era; en esto llegaron \u00e1 una encrucijada y volvi\u00f3 \u00e1 quedar solo, meditando sobre las consoladoras palabras del religioso. Lleg\u00f3, pues, \u00e1 And\u00fajar, y sin titubear, fuese al convento, en cuya porter\u00eda pregunt\u00f3 por el superior; mas en aquel punto vio un cuadro alumbrado por un farol, que representaba el retrato del fraile con quien hab\u00eda conversado.\u2014 \u00bfQui\u00e9n es ese religioso que est\u00e1 ah\u00ed retratado?\u2014 pregunt\u00f3 al portero. \u2014 \u00a1Ah! se\u00f1or\u2014 le respondi\u00f3 \u2014 ese es San Juan Proto-m\u00e1rtir, uno de los santos mas milagrosos de nuestra orden. \u2014 \u00a1Oh! entonces me he salvado, porque \u00e9l me ha dicho que venga \u00e1 esta santa casa. \u2014 En esto lo llamaron de parte del Prior, y entrando, se arroj\u00f3 \u00e1 sus pies, anegado su rostro en llanto, y le cont\u00f3 cuanto hemos referido, mostr\u00e1ndole \u00e1 la vez su sincero arrepentimiento, y el af\u00e1n que sent\u00eda de abrazar la vida religiosa. D. Bernardino de los R\u00edos, tom\u00f3 el h\u00e1bito en aquel convento en 1542, y all\u00ed en el de 1575, muri\u00f3 en gran opini\u00f3n de santo, dejando muchos ejemplos de virtud, dignos de imitarse.<\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debi\u00f3 nacer en los primeros a\u00f1os del siglo XVI; joven, apuesto y de gran disposici\u00f3n para el estudio, pero al mismo tiempo uno de los calaveras mas desenfrenados de C\u00f3rdoba: su hermano mayor, deseoso de aprovechar su talento y al par quitarlo de su lado para no arrostrar los compromisos \u00e1 que tem\u00eda lo espusiera, &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2281\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDon Bernardino de los R\u00edos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-2281","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2281"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2283,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2281\/revisions\/2283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}