{"id":2180,"date":"2024-02-20T08:03:51","date_gmt":"2024-02-20T08:03:51","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2180"},"modified":"2024-02-20T08:03:52","modified_gmt":"2024-02-20T08:03:52","slug":"la-conquista-de-espana-parte-8","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2180","title":{"rendered":"La Conquista de Espa\u00f1a (Parte\u00a08)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\" style=\"grid-template-columns:22% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"345\" height=\"424\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/image-55.jpeg\" alt=\"No hay ninguna descripci\u00f3n de la foto disponible.\" class=\"wp-image-2181 size-full lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 345px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 345\/424;\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p><strong>Colecci\u00f3n De Tradiciones Relativas A La Conquista De Espa\u00f1a (Octava Parte)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que lleg\u00f3 a noticia de los hijos de \u00c1bdo-l-M\u00e9lic lo acaecido, consiguieron reunir un ej\u00e9rcito de las lejanas comarcas de Narbona, y de beled\u00edes y berberiscos, pues, aunque sus espadas goteaban a\u00fan sangre berberisca, consintieron \u00e9stos en ayudarles, buscando ocasi\u00f3n de vengarse de los siriacos, para hab\u00e9rselas despu\u00e9s con los beled\u00edes, terminado este asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Vinieron K\u00e1tan y Omeyya, en union con \u00c1bdo-r-Rahmen ben Habib, que hab\u00eda sido de los de Balch, y al ver lo que hab\u00edan hecho con \u00c1bdo-l-M\u00e9lic, se hab\u00eda separado de \u00e9l y de la causa siriaca, y con \u00c1bdo-r-Rahmen ben \u00c1lkama Al-Lajm\u00ed, gobernador de Narbona.<\/p>\n\n\n\n<p>Tra\u00edan un ej\u00e9rcito de cien mil hombres o m\u00e1s contra Balch y sus compa\u00f1eros, que estaban en C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos fugitivos de la expedici\u00f3n siriaca, que hab\u00edan andado errantes por alquer\u00edas y montes y por las comarcas de Ifr\u00edkiya, sin medios de volver a Siria, hab\u00edan venido a reunirse con \u00e9ste, y constitu\u00edan un ej\u00e9rcito de doce mil hombres, sin contar los muchos esclavos que hab\u00edan tomado de los beled\u00edes y berberiscos.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron, pues, y llegaron a dos baridi de C\u00f3rdoba, al lugar llamado Acua Bortora, donde Balch embisti\u00f3 a los enemigos con sus tropas.<\/p>\n\n\n\n<p>No pudieron resistirle ni mantenerse mucho tiempo; pero \u00c1bdo-r-Rahmen ben \u00c1lkama Al-Lajm\u00ed, tenido por el mejor caballero de Espa\u00f1a, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>Mostradme a Balch, pues, vive Dios, que he de matarle o morir a sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mostr\u00e1ronselo, con efecto, dici\u00e9ndole:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAquel es del caballo blanco.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Acometi\u00f3 entonces con la caballer\u00eda aragonesa, y retrocediendo los siriacos hasta dejar en descubierto a Balch, que ten\u00eda en su mano la bandera, di\u00f3le dos cuchilladas en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Al-Hosain ben Ad-Dachn Al-\u00d3caili carg\u00f3 contra \u00c1bdo-r-Rahmen, y le asest\u00f3 varios golpes, forz\u00e1ndole a que le hiciera frente, por manera que apenas se deten\u00eda en alg\u00fan punto, Al-Hosain le persegu\u00eda con la caballer\u00eda de Kinnesrin, oblig\u00e1ndole a desistir de su empe\u00f1o y a defenderse, y d\u00e1ndole furiosas acometidas, hasta llegar a sus filas y golpearle en medio de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas era Ebn \u00c1lkama caballero de grande esfuerzo, bien prevenido, y cubierto adem\u00e1s con tan bien templadas armas, que en ellas no hac\u00eda mella alguna la espada de Al-Hosain. Emprendieron al fin precipitada fuga (beled\u00edes y berberiscos), y sigui\u00e9ronles (los siriacos), matando a unos y cautivando a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00e9ronse en seguida, y Balch muri\u00f3 a los pocos d\u00edas, de las heridas que hab\u00eda recibido de \u00c1lkama, seg\u00fan unos, y seg\u00fan otros, porque le lleg\u00f3 su hora. Dios lo sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Eligieron entonces (los siriacos) por wal\u00ed a Tsaalaba ben Qalama Al-\u00c1mil\u00ed, contra el cual se juntaron beled\u00edes, \u00e1rabes y berberiscos en M\u00e9rida, reuniendo un ej\u00e9rcito tan considerable, que no ten\u00eda aquella, fuerza bastante para resistirle.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3, sin embargo, y combati\u00f3 valerosamente; m\u00e1s no alcanz\u00f3 ventaja ninguna, y tuvo que encerrarse en la ciudad de M\u00e9rida, y mandar un emisario al lugarteniente que hab\u00eda dejado en C\u00f3rdoba, para que fuese a \u00e9l con las tropas que all\u00ed quedaban, a fin de combatir a los beled\u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estando de esta suerte, cercado en M\u00e9rida por beled\u00edes y berberiscos, pues \u00e9stos eran los m\u00e1s numerosos, lleg\u00f3 la fiesta del Fitr o de Adha, y como observase Tsaalaba que (con tal motivo) se descuidaban y diseminaban, hizo una salida al amanecer del d\u00eda de la fiesta, los derrot\u00f3 con gran matanza, y redujo a cautiverio sus mujeres e hijos, cosa que ni el mismo Balch se hab\u00eda atrevido a hacer, tomando el camino con diez mil o m\u00e1s prisioneros, hasta acampar en la almazara de C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobernador de Ifr\u00edkiya hab\u00eda llegado a saber el estado de las cosas de Espa\u00f1a; la gente m\u00e1s honrada (de este pa\u00eds) hab\u00eda acudido a \u00e9l y le hab\u00edan escrito algunos, rog\u00e1ndole que les mandase un wal\u00ed a quien todos reconociesen y prestasen obediencia, as\u00ed como al Califa, a fin de que tanto beled\u00edes como siriacos se sometiesen a su autoridad, pues (de lo contrario) les amenazaba la muerte y tem\u00edan la desventura de sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p>Tsaalaba, en tanto, acampado en la almazara, vend\u00eda entre sus soldados los hijos y mujeres de los beled\u00edes, habi\u00e9ndosenos referido que enajenaba sus xeques al que menos ofrec\u00eda por ellos, y que puso a la venta a Ebn Al-H\u00e1cari, oriundo de Medina y establecido en Espa\u00f1a, y a Al-Harets ben Aced, medinense tambi\u00e9n y de la tribu de Chohaina, con un pregonero que gritaba:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n compra a la baja estos dos xeques?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>y contest\u00f3 otro:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDiez adinares doy por uno de ellos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El pregonero dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n da menos?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed continu\u00f3, hasta vender uno por un perro y otro por un cabritillo.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto se hallaba ocupado Tsaalaba, cuando lleg\u00f3 Ab\u00f3-l-Jatar Al-Hocam ben Dhirar Alquelb\u00ed, nombrado gobernador por Hanthala ben Safwan, a nombre del califa Al-Walid ben Yecid , el cual los encontr\u00f3 a\u00fan acampados en la almazara.<\/p>\n\n\n\n<p>Era (Abo-l-Jatar) un noble siriaco, natural de Damasco, y todos le atendieron y prestaron obediencia, siriacos y beled\u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p>Dio libertad a los prisioneros y cautivos, llam\u00e1ndose por esta causa su ej\u00e9rcito el de la salvaci\u00f3n, y aun\u00e1ndose todas las voluntades. Huyeron Tsaalaba ben Calama, Otsmen ben Abi Nica y otros diez personajes siriacos, amnisti\u00f3 a los dos hijos de \u00c1bdo-l-M\u00e9lic ben K\u00e1tan, y acomodando a los siriacos en las diferentes comarcas, aquiet\u00f3se el estado de los espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Relaci\u00f3n de la entrada de \u00c1bdo-r-Rahmen ben Moawiya en Espa\u00f1a; de las causas de este suceso y del t\u00e9rmino que tuvieron sus vicisitudes; lo cual, si as\u00ed place a Dios excelso, referir\u00e9 en compendio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando a Meruan ben Mohammad , Dios se apiade de \u00e9l, sucedi\u00f3 lo que es sabido, y derrocado el poder de los Ben\u00fa-Oineyya en Oriente, se apoderaron los Benul-\u00c1bbas del mando, siendo muerto en el a\u00f1o 32 Meruan , cuya cabeza fue remitida a As-Saffah, y despu\u00e9s a Ab\u00f3-l-\u00c1bbas , que estaba acampado en Bagdad, persigui\u00f3 As-Saffah a los Ben\u00fa-Omeyya en donde quiera que se encontraban, mat\u00e1ndolos y someti\u00e9ndolos a ignominiosas penas.<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo aprehendido a Aban ben Moawiya, cort\u00f3le una mano y un pie, y fu\u00e9 paseado por las comarcas de Siria, con un pregonero que iba junto a \u00e9l gritando:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00c9ste es Aban ben Moawiya, el mejor caballero de los Ben\u00fa-Omeyya\u00bb,<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Mataron las mujeres y los ni\u00f1os, y degollaron a \u00c1bda, hija de Hixem ben \u00c1bdo-l-M\u00e9lic , porque habi\u00e9ndole preguntado por los tesoros y joyas, no quiso contestarles palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principales personajes de la familia Ben\u00fa-Omeyya, que ten\u00edan renombre y poder, huyeron y se ocultaron entre las tribus \u00e1rabes o entre el oscuro vulgo, por manera que no pudieron ser hallados.<\/p>\n\n\n\n<p>De \u00e9stos fueron \u00c1bdo-l-W\u00e1hid ben Suleim\u00e1n, Algamr ben Yecid y algunos otros. Viendo (los \u00c1bbas\u00edes) que de esta suerte no iban a conseguir su prop\u00f3sito, se aseguraron de Suleim\u00e1n ben Hixem, temiendo que se apercibiese de su perfidia y se fugase, y publicaron que estaban arrepentidos de lo hecho, que conced\u00edan amnist\u00eda a los que quedaban, y que cesaban las muertes.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribi\u00e9ronles que al emir de los creyentes pes\u00e1bale lo acaecido con los Ben\u00fa-Omeyya, que quer\u00eda dejarlos con vida, y que hab\u00eda mandado (a los gobernadores) que les otorgasen cartas de seguridad, y que nadie los molestase ni se les opusiese, divulg\u00e1ndose esto por toda la Siria y en el ej\u00e9rcito que estaba acampado en Cascar.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego que cundi\u00f3 la noticia, enviaron legados, y amnisti\u00e1ronse setenta y tantos individuos, todos de la estirpe Ben\u00fa-Omeyya, con la sola excepci\u00f3n de un pariente por afinidad, que era de la tribu de Quelb, y un liberto suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ellos estaban \u00c1bdo-l-W\u00e1hid, Algamr, Alasbag ben Mohammad ben Said y otros muchos cuyos nombres ignoro.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas se presentaba uno, le agasajaban y hospedaban, d\u00e1ndole las mayores seguridades, y persuadi\u00e9ndole a que no hallar\u00eda la menor contrariedad para llegar al emir de los creyentes, el cual estaba en \u00e1nimo de perdonarlos y no atentar contra su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Un xeque, a quien doy cr\u00e9dito, me ha referido que se expidieron cartas de seguridad para que volviesen todos los fugitivos; m\u00e1s Yahya ben Moawiya ben Hixein , que moraba en un paraje a siete millas del cual acampaba con sus tropas Alih ben \u00c1ly , no se movi\u00f3 como los dem\u00e1s (Ben\u00fa Omeyya) que all\u00ed hab\u00eda, antes bien dijo :<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando veamos lo que les pasa, podremos presentarnos al ej\u00e9rcito.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba, en efecto, cerca de \u00e9l. Esperaron, pues, a ver lo que suced\u00eda, y en esta expectativa estuvieron alg\u00fan tiempo, hasta que vinieron de Medina, del Irak y de Egipto los Ben\u00fa Oineyya que hab\u00edan huido.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Yahya ben Moawiya envi\u00f3 un emisario para que se enterase de lo que les acontec\u00eda, el cual, viendo c\u00f3mo los soldados los mataban, volvi\u00f3 apresuradamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrepentido (Yahya), no tuvo tiempo de huir, y llegando la caballer\u00eda a aquella aldea cercana, fue sorprendido y muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Con \u00e9l resid\u00eda en la alquer\u00eda el emir \u00c1bdo-l-Rahmen ben Moawiya; m\u00e1s se hallaba aquel d\u00eda de caza, y con noticia que tuvo a media noche de lo ocurrido, huy\u00f3, encargando que su hijo Ab\u00f3 Ayob y sus dos hermanas Umm Al Asbag y Arnat-er-Rahmen fuesen despues a unirse con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Conforme iban llegando los Ben\u00fa Omeyya a As-Saffah, \u00e9ste los iba reteniendo, haci\u00e9ndolos entrar en su tienda, para mandarlos despu\u00e9s, seg\u00fan dec\u00eda, al emir de los muslimes.<\/p>\n\n\n\n<p>Lu\u00e9go que estuvieron todos reunidos, separ\u00f3 a \u00c1bdo-\u00ed-W\u00e1hid, h\u00edzole sentar cerca de su persona, como para manifestar su reconocimiento por los beneficios que le deb\u00edan (los Abbas\u00edes), y comenz\u00f3 a hablarle de este asunto y a mostr\u00e1rsele de muy buen \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>En tanto permanec\u00edan de pie guardias armados de mazas de hierro, y habi\u00e9ndoles hecho una se\u00f1al, dijo: Derribad sus cabezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento fueron muertos a golpes de maza. Despues dijo A \u00c1bdo-l-W\u00e1hid : \u00abNo es raz\u00f3n que t\u00fa sobrevivas a los tuyos y a tu poder; m\u00e1s te concedo que mueras a espada \u00bb; y dada la orden, fue decapitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo hizo con Al-Gamr ben Yecid, mandando sus cabezas a Ab\u00f3-l-\u00c1bbas, el cual, apenas las recibi\u00f3, mand\u00f3 que fuese tambi\u00e9n decapitado Suleim\u00e1n ben Hixem.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s Ben\u00fa Omeyya, al saber el perd\u00f3n, hab\u00edan regresado a sus moradas en las m\u00e1s apartadas regiones, donde fueron muertos, complet\u00e1ndose con ellos la gran matanza, que sucedi\u00f3 junto al rio Ab\u00f3 Potros, pues eran setenta y tres.<\/p>\n\n\n\n<p>A este acontecimiento alude Hafs ben Ann\u00f3man (en los versos que dicen) :<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los dadivosos, los pr\u00edncipes, los hijos de lo silustres, los nobles?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Al que pregunte por ellos (decid) que est\u00e1n donde sobre los f\u00e9retros.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Perseguidos los Ben\u00fa Omeyya , huyeron por diferentes pa\u00edses , y sabiendo por tradici\u00f3n que al Occidente se hallaba su lugar de reposo, a Ifr\u00edkiya se dirigieron la mayor parte , entre ellos As-Sifyani, el rebelde, los dos hijos de Al-Walid ben Yecid, Al-\u00c1si y Muca. y Habib ben \u00c1bdo-l-M\u00e9lic ben \u00c1mr ben Al Walid.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes hab\u00edan huido a este punto, cuando el califa Meruan fue muerto, Chozay ben \u00c1bdo-l-\u00c1ziz ben Meruan y \u00c1bdol-M\u00e9lic ben Omar ben Meruan; de suerte que en Ifr\u00edkiya se reuni\u00f3 gran n\u00famero de ellos , siendo gobernador de esta regi\u00f3n \u00c1bdo-r-Rahmen ben Habib ben Ab\u00ed \u00d3baida , de la tribu de Fihr, el cual no mostr\u00f3 repugnancia alguna en que all\u00ed se refugiasen.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los que se acogieron a este pa\u00eds fue \u00c1bdo-r-Rahmenben Moawiya ben Hixem, cuyas primeras aventuras, que referir\u00e9 brevemente, fueron de esta manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Al publicarse la amnist\u00eda de los del rio Ab\u00f3 Fotros era mancebo de poca edad, pues contaba, cuando estall\u00f3 la revoluci\u00f3n de los \u00c1bbas\u00edes, 17 a\u00f1os; y regresando a su morada de Dair Hanna, en el distrito de Kinnesrin, permaneci\u00f3 all\u00ed con sus hermanos y algunas otras personas de su familia, que se hab\u00edan reunido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ten\u00eda por aquel tiempo un hijo, llamado Suleim\u00e1n, y de sobrenombre Ab\u00f3 Ayob, que habia nacido en el a\u00f1o 30, reinando Meruan. Uno que hab\u00eda o\u00eddo referir a \u00c1bdo-r-Rahmen varios pormenores del principio de su fuga, me ha contado que dec\u00eda lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando se divulg\u00f3 la nueva de nuestra amnist\u00eda, mont\u00e9 a caballo para salir de recreo, y ausente me encontraba cuando ocurrieron los asesinatos: volv\u00ed a mi casa para procurar los medios de salvarme con mi familia, y abandonando aquel lugar, me fui a una alquer\u00eda, situada a orillas del Eufrates, que ten\u00eda mucha arboleda y bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi deseo era pasar a Occidente, por la siguiente an\u00e9cdota que me hab\u00eda ocurrido. Al fallecer mi padre, en vida de mi abuelo, dej\u00e1ndome de pocos a\u00f1os, me llevaron con mis hermanos a la Rusafa, donde mi abuelo se hallaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Madama ben \u00c1bdo-l-M\u00e9lic aun no hab\u00eda muerto, y est\u00e1bamos parados en la puerta en nuestras cabalgaduras, cuando Madama pregunt\u00f3 qui\u00e9nes \u00e9ramos; dij\u00e9ronle que los hu\u00e9rfanos de Moawiya, y con los ojos arrasados en l\u00e1grimas nos fue llamando dos a dos, hasta que me lleg\u00f3 la vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego que le fui presentado, me tom\u00f3 y me bes\u00f3, y habiendo dicho a nuestro ayo que me bajase de la cabalgadura, me coloc\u00f3 delante de \u00e9l, y comenz\u00f3 a besarme y a llorar amargamente, sin llamar a ninguno de mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, preocupado conmigo, y sin querer separarse de m\u00ed, que estaba colocado delante de \u00e9l en la silla de su caballo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 en esto mi abuelo (Hixem), y cuando le vio, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es \u00e9se? Ab\u00f3 Said (Maclama)<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Uno de los peque\u00f1uelos de Ab\u00f3 Moguira, que Dios haya perdonado, replic\u00f3 Maclama; y aproxim\u00e1ndose a mi abuelo, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>El suceso se acerca \u00e9ste es.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfEs \u00e9l? pregunt\u00f3 (mi abuelo).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed, por Dios (contest\u00f3),<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abpues he observado en su rostro y cuello los signos distintivos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Entonces llamaron al ayo y me entregaron a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda yo a la saz\u00f3n 10 a\u00f1os, poco m\u00e1s o menos, y mi abuelo me distingu\u00eda, me enviaba regalos y mandaba por m\u00ed todos los meses, porque est\u00e1bamos en el distrito de Kinnesrin , y entre nuestra morada y la suya mediaba una jornada.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera continuamos hasta que muri\u00f3. Ab\u00fa (Said Maclama hab\u00eda muerto dos a\u00f1os antes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta era una de las cosas que hab\u00edan quedado fijas en mi memoria.<\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colecci\u00f3n De Tradiciones Relativas A La Conquista De Espa\u00f1a (Octava Parte) As\u00ed que lleg\u00f3 a noticia de los hijos de \u00c1bdo-l-M\u00e9lic lo acaecido, consiguieron reunir un ej\u00e9rcito de las lejanas comarcas de Narbona, y de beled\u00edes y berberiscos, pues, aunque sus espadas goteaban a\u00fan sangre berberisca, consintieron \u00e9stos en ayudarles, buscando ocasi\u00f3n de vengarse de &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=2180\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Conquista de Espa\u00f1a (Parte\u00a08)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-2180","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2180"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2182,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2180\/revisions\/2182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}