{"id":183,"date":"2024-02-15T07:57:37","date_gmt":"2024-02-15T07:57:37","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=183"},"modified":"2024-07-08T18:04:19","modified_gmt":"2024-07-08T18:04:19","slug":"ramir-al-mayub","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=183","title":{"rendered":"Ramir Al Mayub"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"533\" height=\"800\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Ramir_Y_Eng.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6059 size-full lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 533px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 533\/800;\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>Tiempos de Taifas, la divisi\u00f3n de los reinos Andalus\u00edes, el caos, cristianos, musulmanes, incluso jud\u00edos, luchando cada uno con sus armas, y con la intenci\u00f3n de apoderarse de lo del enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p> Tiempos de muerte, de destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta \u00e9poca de locura, surge un personaje oscuro, m\u00e1s oscuro que el resto, pero a la vez con la llama devoradora del l\u00edder.<\/p>\n\n\n\n<p>Ficci\u00f3n o realidad. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n fue este hombre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se convierte en una de las fuerzas m\u00e1s poderosas de aquellos tiempos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfComo llega a ser padre de multitudes?<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es Ramir Al Majhub, Ramir el Maldito.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed dos cap\u00edtulos de este libro, espero que os guste.<\/p>\n\n\n\n<p>La Leyenda de Ramir Al Mayub<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Casiano Gonz\u00e1lez Cuevas<br>\u2003<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00f3logo<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, algo salido en su totalidad de mi imaginaci\u00f3n. Bien es cierto, que se basa en las pinceladas hist\u00f3ricas de un turbio personaje, del cual se sabe que tom\u00f3 C\u00f3rdoba, m\u00e1s tarde, guerre\u00f3 con reinos, tanto cristianos, como hispano\u00e1rabes.<br>En cuanto a los nombres, algunos son castellanizados, siguiendo la pronunciaci\u00f3n que tendr\u00edan en nuestro idioma, de otra forma, ser\u00edan extra\u00f1os a nuestros o\u00eddos.<br>Como sistema de poder unificar el tono de las nomenclaturas que llenan este libro, especificar, que se ha utilizado, en muchos casos, la pronunciaci\u00f3n andalus\u00ed, casi siempre lejos del \u00e1rabe cl\u00e1sico, y por supuesto del moderno. Sirva lo mismo para la escritura de los nombres, el andalus\u00ed, se forma como casi lengua extra\u00f1a al \u00e1rabe primitivo, siendo pues un dialecto o lengua diferente, aun siendo similares; sirva esto para explicar algunas formas y pronunciaciones extra\u00f1as al \u00e1rabe de esos siglos, que en su gran mayor\u00eda he utilizado.<br>Lo que de a seguido escribo, se basa en sucesos acontecidos en mi imaginaci\u00f3n, pero si as\u00ed tienen a bien, contin\u00faen con la lectura, pues nada se sabe de un mel\u00f3n, hasta que se cala.<br>Y as\u00ed, sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos, que el exceso es casi tan malo como el defecto, comencemos la historia\u2026\u2003<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo I<br>Ramiro<\/p>\n\n\n\n<p>Ramir o Ramiro, naci\u00f3 en una zona de la entonces conflictiva tierra, en continua disputa entre los cristianos y nosotros, la llamada frontera, en un peque\u00f1o poblado mil veces quemado, mil veces reconstruido, siempre con la amenaza de una razia, de una aceifa , de bandidos, de ladrones, de grupos de saqueadores, as\u00ed era la frontera en aquellos tiempos.<br>Momentos de locura, Al \u00c1ndalus se disgregaba, cada uno de los territorios, bas\u00e1ndose en que ten\u00edan m\u00e1s recursos que otros, se alzaban, al final todos, se declararon independientes, y lo que se hab\u00eda construido con tanto esfuerzo a trav\u00e9s de tan largo per\u00edodo, pend\u00eda del hilo de una ara\u00f1a muy peque\u00f1a.<br>Pero sigamos con Ramir, que a fin de cuentas es su leyenda la que liberar\u00e1 mi mente de estos pensamientos, que no son m\u00edos, que a\u00fan sin saber de d\u00f3nde provienen, espero que transcribi\u00e9ndolos a trav\u00e9s de la pluma que escribe estas l\u00edneas, se desvanecer\u00e1n.<br>Ramir, se crio como lo que era, maldita sea su sangre, revolc\u00e1ndose como los cerdos entre los excrementos y la suciedad de un poblado que apenas si eran un pu\u00f1ado de casas. No supo nunca cu\u00e1ntos de sus hermanos hab\u00edan muerto de hambre o de fr\u00edo en aquellas tierras o en otras, pues su padre, era borracho como el animal que aparentaba, y su madre barragana que se abr\u00eda de piernas ante cualquiera que llevara cuartos o a ella le gustara. De tal forma era, que Ramir sab\u00eda de donde hab\u00eda salido, pero no de quien lo hab\u00eda entrado.<br>Pero a su padre esa circunstancia no parec\u00eda importarle, pues golpeaba con sa\u00f1a a cualquiera que se hallara en la casa, y tomaba a cualquiera de sus hermanas cuando le ven\u00eda en ganas, de tal forma, que las embarazaba apenas si eran mujeres.<br>Ramir lo odiaba con todas sus fuerzas, lo ve\u00eda ca\u00eddo sobre sus propios v\u00f3mitos, despu\u00e9s de haberlos golpeado con sa\u00f1a y haber violado a una de sus hermanas, mientras su madre dorm\u00eda borracha o en enso\u00f1aciones con las hierbas que compraba a las brujas que en aquellos territorios pululaban.<br>Sus padres rubios y grandes, el, peque\u00f1o y d\u00e9bil, apenas un inquieto manojo de nervios y tendones, golpeado continuamente, y comiendo lo que pod\u00eda encontrar o robar a cualquiera que se descuidara.<br>As\u00ed que Sara y Urraca, de apenas catorce o quince a\u00f1os, nunca lo supo, sufr\u00edan las vejaciones de su padre, encontr\u00e1ndose las dos pre\u00f1adas como animales, cuando apenas si hab\u00edan empezado a ver la vida; se lo com\u00eda la rabia, pero no era mayor de unos diez a\u00f1os, a\u00f1os marcados en sus costillas y en su cara. Los golpes quiz\u00e1s cicatrizar\u00edan, pero el odio, no.<br>Sara muri\u00f3 cuando apenas si estaba de tres meses, su padre la viol\u00f3 de nuevo y la golpe\u00f3 con sa\u00f1a, despu\u00e9s, la debilidad y el fr\u00edo, aquel invierno fue duro, se la llev\u00f3, y Ramiro pens\u00f3 que era una suerte, y dese\u00f3 que el siguiente fuera \u00e9l, pero parec\u00eda no estar en la lista de los afortunados.<br>Urraca, su \u00e1ngel protector, la \u00fanica que lo hab\u00eda tratado bien, no pertenec\u00eda a aquel mundo, era dulce como un \u00e1ngel, y sufr\u00eda, pero siempre sonre\u00eda. Ramiro la amaba sobre todas las cosas, le contaba historias que hab\u00eda o\u00eddo cuando el animal de su padre la dejaba salir, y aprendi\u00f3 con ella algunas palabras, no a leer o a escribir, pero si a reconocer algunos signos y lo que representaban.<br>Y lleg\u00f3 el d\u00eda, y Urraca muri\u00f3 en el parto, ella y su hijo, y Ramiro no llor\u00f3, solo sigui\u00f3 a su padre que la llev\u00f3 al bosque. All\u00ed, lejos de cavar un agujero en la tierra, la dej\u00f3 como pasto de los lobos, que se acercaban empujados por el hambre y el fr\u00edo, cada vez m\u00e1s al poblado, le quit\u00f3 un crucifico peque\u00f1o y volvi\u00f3 al pueblo sin mirar atr\u00e1s.<br>Ramiro esper\u00f3 a que la bestia se alejara, vio que lo hac\u00eda y se acerc\u00f3 al cuerpo de Urraca, que reposaba desmadejada sobre el fr\u00edo verde, en un campo donde flores invernales de un color blanco ceniza parec\u00edan esperarla, como si descansara despu\u00e9s de una ardua tarea, le mes\u00f3 el rubio cabello, y sin darse cuenta, le toc\u00f3 la frente y le sorprendi\u00f3 la frialdad de aquella piel que hab\u00eda tocado tantas veces, y llor\u00f3, Ramiro, llor\u00f3 por \u00faltima vez.<br>Casi anochec\u00eda cuando termin\u00f3 de hacer un agujero en el suelo fr\u00edo. A pesar de haber utilizado palos, las manos le sangraban como si no se le fuera a acabar nunca.<br>Por \u00faltima vez mir\u00f3 la cara, antes con la expresi\u00f3n de un \u00e1ngel, ahora apenas una sombra p\u00e1lida y despeinada, ex\u00e1nime e inerte, triste espejo de lo que hab\u00eda sido, de la \u00fanica persona que lo hab\u00eda querido.<br>Con mimo cogi\u00f3 el cuerpo, pesaba m\u00e1s que \u00e9l, pero le dio igual, la levant\u00f3 y la deposit\u00f3 con todo el cuidado que pudo, en el h\u00famedo recipiente que la contendr\u00eda, \u00e9l bebe no estaba, su madre lo hab\u00eda vendido a una bruja, pues eran codiciados, le atus\u00f3 el cabello y le arregl\u00f3 los harapos que le hab\u00edan dejado para cubrirla, cogi\u00f3 flores del campo y las coloc\u00f3 sobre su hermana.<br>No rez\u00f3 porque no sab\u00eda, pero sinti\u00f3 como el coraz\u00f3n se le ennegrec\u00eda mientras arrimaba la tierra para cubrirla, despu\u00e9s busc\u00f3 piedras, las m\u00e1s grandes que pudo encontrar y las coloc\u00f3 encima, para que los lobos no la pudieran desenterrar, y como hab\u00eda visto, y no sab\u00eda por qu\u00e9, con dos palos coloc\u00f3 una cruz encima del t\u00famulo.<br>Aquella noche se subi\u00f3 a una de las encinas que cubr\u00edan el prado, y all\u00ed durmi\u00f3 a la vista de la tumba de Urraca, como si esperara que saliera de all\u00ed sonriendo y dici\u00e9ndole que todo era una broma.<br>Sin darse cuenta se qued\u00f3 dormido, y le despertaron los lobos, que intentaban quitar las piedras encima del cad\u00e1ver de su hermana, y les grit\u00f3, se acercaron al \u00e1rbol y gru\u00f1eron, eran tres enormes lobos pardos, les tir\u00f3 ramas y bellotas viejas, pero no sinti\u00f3 miedo, a pesar de que los refulgentes ojos que le miraban con odio y ansia, todo era una broma, todo era irreal, ahora nada importaba, todo se hab\u00eda convertido en una enso\u00f1aci\u00f3n y sonri\u00f3 mientras gru\u00f1\u00edan los lobos debajo del enorme \u00e1rbol.<br>A la amanecida, mir\u00f3 hacia abajo y vio como los lobos, quiz\u00e1s por el paso de gente que \u00e9l no o\u00eda, se hab\u00edan marchado, baj\u00f3 con precauci\u00f3n del \u00e1rbol, pues sab\u00eda de la astucia de esos asesinos, y emprendi\u00f3 el camino al pueblo.<br>Fue comiendo unas peque\u00f1as frutillas verdes que crec\u00edan en el campo, les llamaban panecillos por la forma que ten\u00edan, no alimentaban, pero hac\u00edan que el hambre fuera menos dolorosa, chup\u00f3 las colas de las espigas salvajes y se sinti\u00f3 mejor, m\u00e1s tarde, bebi\u00f3 en un arroyo y descans\u00f3. Todo parec\u00eda m\u00e1s d\u00f3cil a pesar del fr\u00edo que le congelaba los saba\u00f1ones de las orejas y de las manos.<br>Fue rompiendo la escarcha mientras caminaba de vuelta al poblado, del que sal\u00edan las volutas de humo de las chimeneas, y a cada paso que se acercaba el hedor aumentaba, parec\u00eda como si la sola presencia del hombre pudriera todo lo que tocaba, por eso siempre estaba en el campo.<br>Aun visto mil veces, Ramiro se par\u00f3, y lo contempl\u00f3, las casas quemadas, y reconstruidas, sin encalar, paredes blancas y negras, adobe y ladrillos mezclados, y en el centro, discurriendo como si fuera un m\u00e9rito, un reguero continuo de excrementos humanos, pues nadie se preocupada de cavar una zanja siquiera para que no apestaran todo alrededor del miserable asentamiento.<br>Lo ten\u00eda claro, era f\u00e1cil y dif\u00edcil a la vez, pero sonri\u00f3 pens\u00e1ndolo, era un objetivo, quiz\u00e1s el primero de su vida, que siempre hab\u00eda visto pasar sin poder hacer nada, ahora, sin saber el motivo, sin pregunt\u00e1rselo siquiera, lo sab\u00eda, n\u00edtido, como si fuera un cristal del hielo que pronto atenazar\u00eda aquellas fr\u00edas tierras.<br>Se escabull\u00f3 entre la suciedad y la porquer\u00eda, que formaba una barrera casi creando una muralla, delimitando el pueblo, recorrida de excrementos humanos, de ratas, de cualquier cosa que pudiera reptar, caminar o morder.<br>Lleg\u00f3 a lo que en otros tiempos hab\u00eda sido un molino, cerca del arroyo, destruido nadie sab\u00eda cu\u00e1ntas veces, cuanto tiempo, y del que ahora solo se mostraban sus ruinas, como casi todo, y all\u00ed, en una de las paredes, protegido de la vista del resto del mundo por las altas hierbas, se agach\u00f3 y comenz\u00f3 a escarbar en una de las esquinas.<br>All\u00ed estaba su tesoro, hac\u00eda a\u00f1os que lo hab\u00eda encontrado, y llevaba durmiendo all\u00ed desde entonces, desde que no levantaba un palmo del suelo. Nunca supo porque lo hab\u00eda guardado, ahora todo cuadraba, lo hab\u00eda conservado para este momento.<br>Apenas a un palmo de la superficie, not\u00f3 el pa\u00f1o con el que lo hab\u00eda cubierto, quit\u00f3 el resto de la tierra que lo abrazaba y saco la l\u00eda que yac\u00eda dentro, la desnud\u00f3 del trapo y la mir\u00f3 con admiraci\u00f3n. Era el alma de una daga, herrumbrosa y vieja, mellada por muchos lados, pero a pesar de todo, conservaba la maldad del diente del lobo, del jabal\u00ed viejo, Ramiro sonri\u00f3, hab\u00eda sido algo bello, volver\u00eda a serlo, volver\u00eda a ser el colmillo ensangrentado.<br>Camin\u00f3 por el arroyo con la daga metida entre los harapos que le hac\u00edan de abrigo, hijo de mil pa\u00f1os, te\u00f1ido de mil colores, pero todos ellos desva\u00eddos y gastados. A pesar de todo, imped\u00edan que se muriera de fr\u00edo como un perro. Busc\u00f3 piedra por piedra, hasta que encontr\u00f3 la que quer\u00eda, la cogi\u00f3, era grande y pesada, pero sonri\u00f3, volvi\u00f3 al molino cuando los rayos de sol, un tenue sol, romp\u00edan por entre las pesadas nubes, Ramiro agradeci\u00f3 el poco calor que daban.<br>Se sent\u00f3, coloc\u00f3 la piedra entre sus piernas, y comenz\u00f3 a rozar el alma de la daga en ella, sinti\u00f3 como le dol\u00edan las heridas, como le costaba mover los ateridos dedos, pero como si fuera un pose\u00eddo, continu\u00f3 y continu\u00f3, sin tener conciencia del tiempo, del fr\u00edo, del hambre, de nada, que no fuera ver aparecer, poco a poco, el brillo de la hoja de la vieja y oxidada daga.<br>Sin darse cuenta, el sol desapareci\u00f3 en el horizonte y not\u00f3 como la oscuridad comenzaba a tomar el lugar de la luz, levant\u00f3 la daga, la estudi\u00f3 con intensidad, brillaba como si fuera un espejo, y las abolladuras de la hoja realzaban incluso su aspecto de colmillo.<br>Cort\u00f3 una rama de un alerce verde, le quit\u00f3 las hojas, y la corteza, y la lio en el prieto hierro de la empu\u00f1adura, como si fuera una vid enroscada, la reli\u00f3 sobre la peque\u00f1a cruz, y la fij\u00f3.<br>Siempre hab\u00eda sido de manos \u00e1giles y habilidoso, despu\u00e9s, con el mismo trapo que la cubr\u00eda, una vez limpio de tierra, envolvi\u00f3 la tosca empu\u00f1adura, dif\u00edcil de agarrar con fuerza solo con la rama liada. Con el trapo a su alrededor adquiri\u00f3 una forma m\u00e1s amplia. Agarr\u00f3 la daga con la mano y sinti\u00f3 como pod\u00eda empu\u00f1arla con fuerza, sonri\u00f3, pero no como un ni\u00f1o, m\u00e1s bien como un lobo, ahora empezaba la cacer\u00eda, su primera cacer\u00eda.<br>Mientras que esperaba a que la noche se apoderara completamente de la tierra, Ramiro comi\u00f3 las frutillas de un m\u00f3reo, incluso verdes, al darse cuenta del hambre que ten\u00eda, quiz\u00e1s ma\u00f1ana tuviera cagaleras, pero le daba igual, ma\u00f1ana estaba lejos, y ahora el hambre le corro\u00eda por dentro.<br>\u00c9l sab\u00eda, lo sab\u00eda todo de la vida en aquel villorrio olvidado por Dios y por los hombres, de las borracheras en casa de los Tiznaos, los moros convertidos, que lo mismo te daban de beber vino del malo, que te cortaban el cuello si ve\u00edan una bolsa que as\u00ed lo mereciera, \u00e9l lo hab\u00eda visto, todos los hab\u00edan visto, eso y cosas peores, pero nadie pod\u00eda levantar la mano, todos eran animales con aspecto de personas.<br>Las ni\u00f1as de los Tiznaos que sab\u00edan a los hombres hacer de todo por monedas que ni valor ten\u00edan, de los escondidos bujarrones que a los ni\u00f1os persegu\u00edan, de las ventas de las brujas, de las ra\u00edces de la locura, de los amuletos de dientes de reci\u00e9n nacido, de las esperas a forasteros, de las manceb\u00edas, de cuervos vestidos como palomas, frotados en ajo, y despu\u00e9s bien vendidos, de tratos oscuros, de borrachos muertos por apenas un cobre, de se\u00f1alar en todo el pueblo, y no encontrar a mujer que por una moneda, no diera cualquier agujero, y lo que era normal y sabido, durante ese momento, se sinti\u00f3 sucio y perdido, se borraron las siluetas, se perdi\u00f3 el horizonte entre el adobe cocido, y m\u00e1s veces ca\u00eddo, termin\u00f3 la enso\u00f1aci\u00f3n de lo sabido.<br>Esper\u00f3 pacientemente, le daba igual el tiempo, no le importaba el fr\u00edo, solo agarraba con ansia la empu\u00f1adura de la daga, que parec\u00eda darle el calor, la fuerza, todo lo que necesitaba, y la sonrisa del lobo no abandonaba su cara.<br>Lo vio, como siempre borracho como una cuba, ahora volver\u00eda a casa, a violar a cualquiera que pillara, fuera hombre o mujer, a golpear cualquier cosa que pudiera llorar y sufrir, la gorda y puerca figura del animal que hab\u00eda matado a Urraca y a Sara, que las hab\u00eda violado como si fueran animales, y que las hab\u00eda dejado tiradas en el campo como si fueran excrementos, como si fueran basura.<br>Tambale\u00e1ndose lo vio moverse por la \u00fanica y sucia calle del pueblo, nadie le prestaba atenci\u00f3n, pues nadie hab\u00eda fuera de sus casas, el fr\u00edo se ense\u00f1oreaba de aquel villorrio, y el lobo caminaba libre detr\u00e1s de su presa.<br>Su padre par\u00f3 detr\u00e1s de una de las esquinas a aliviarse, y supo que era el momento. Sin hacer ni un ruido, se puso tras de \u00e9l, apret\u00f3 la daga con tanta fuerza que temi\u00f3 romperla, y con todo el odio que sent\u00eda, la clav\u00f3 en su padre a la altura de los ri\u00f1ones. La daga, como si el say\u00f3n de piel fuera de papel, lo atraves\u00f3 y Ramiro sinti\u00f3 como com\u00eda carne, como se met\u00eda dentro de aquel cerdo parada solo por la cruceta, y como se contra\u00eda ante el dolor.<br>La sac\u00f3, el animal se gir\u00f3 y lo mir\u00f3 con ojos sorprendidos, que inmediatamente cambiaron a una mirada furiosa, levant\u00f3 la mano, le sacaba dos cabezas y le duplicaba el peso, pero el lobo sonri\u00f3, y la clav\u00f3 en el est\u00f3mago, donde m\u00e1s fuerza pod\u00eda hacer por su estatura.<br>El brazo alzado para golpearle se qued\u00f3 paralizado, baj\u00f3 para protegerse las tripas, pero Ramiro la movi\u00f3 de un lado a otro, la cara de su padre tomo un rictus de dolor insoportable, y Ramiro sonri\u00f3, el lobo sonri\u00f3; lentamente, fue saliendo la daga del cuerpo del animal y despacio, muy despacio, el corpach\u00f3n fue cayendo apoyado sobre la pared, cuando lleg\u00f3 al suelo, qued\u00f3 sentado, lo volvi\u00f3 a mirar.<br>-T\u00fa\u2026<br>Ramiro vio como las volutas de vaho sal\u00edan de la boca de su padre, sonri\u00f3 de nuevo, y clav\u00f3 la daga en uno de los ojos, esta se introdujo hasta que la cruz del arma no dejo que siguiera, en unos instantes el vaho dej\u00f3 de salir de la boca de aquel animal.<br>Volvi\u00f3 a clavarla en el otro ojo, en la cara. Se mir\u00f3 las manos llenas de sangre, pero tambi\u00e9n sinti\u00f3 el poder del colmillo de acero, y acuchill\u00f3 y acuchill\u00f3, hasta que sinti\u00f3 que le pesaban los brazos, despu\u00e9s mir\u00f3 al que tantas veces lo hab\u00eda usado como un bulto para sus pu\u00f1etazos, y comprob\u00f3 que ahora era un amasijo de carne cortada y sangrante, que parec\u00eda un cerdo en matanza.<br>Limpi\u00f3 la daga en la ropa del muerto, y despu\u00e9s le dio una patada en la boca, vio como saltaban los podridos dientes, como la quijada se desencajaba, d\u00e1ndole un aspecto casi c\u00f3mico y sonri\u00f3. Se sent\u00eda bien, muy bien.<br>Camin\u00f3 tranquilo hasta su casa, no sent\u00eda remordimientos, no sent\u00eda nada que no fuera estar bien, se sent\u00eda fuerte, era una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, pero buena, aunque el trabajo a\u00fan no hab\u00eda terminado.<br>Entre las sombras lleg\u00f3 a su casa con la daga, desde fuera, quit\u00f3 el pestillo, ol\u00eda a v\u00f3mito y a agrio, a or\u00edn. Entr\u00f3 y vio a su madre tirada en el jerg\u00f3n que hac\u00eda veces de cama; alguien hab\u00eda estado con ella, la hab\u00eda llenado con sus fluidos, todo el jerg\u00f3n estaba lleno, los v\u00f3mitos le ca\u00edan sobre el pelo rubio, haciendo que parec\u00eda una extra\u00f1a peluca, y se hab\u00eda orinado encima, mientras el \u00e1cido olor del alcohol barato lo llenaba todo, estaba acostumbrado, pero aquella vez not\u00f3 algo en su interior, algo que le era desconocido, sinti\u00f3 asco, un asco visceral, algo que no hab\u00eda sentido anteriormente, y se acerc\u00f3 al jerg\u00f3n, mir\u00f3 a su madre durante unos instantes, viendo realmente lo que era, solo un pedazo de carne, y sonri\u00f3, el lobo sonri\u00f3.<br>Dio la vuelta a la cama, la mir\u00f3, sus grandes pechos se mov\u00edan al son de su respiraci\u00f3n, sac\u00f3 la daga, y la clav\u00f3 debajo del izquierdo, donde lat\u00eda la vida, fue apenas un instante, dej\u00f3 de moverse, mientras la sangre lo inundaba todo, como si fuera un inagotable surtidor, y pens\u00f3 en Sara y en Urraca, y volvi\u00f3 a sonre\u00edr.<br>No traer\u00eda al mundo a ning\u00fan otro desgraciado que fuera objeto de sus abusos o los de su padre. Limpi\u00f3 la daga sobre los senos de su madre, y se olvid\u00f3 de ella, cogi\u00f3 un viejo say\u00f3n, y se lo coloc\u00f3 encima, despu\u00e9s, fue a la alacena, lugar prohibido siempre, del que no conoc\u00eda su interior, y sac\u00f3 el queso, apenas un cuarto, duro como una piedra, y un pedazo de hogaza tan dura como el mismo queso, y comi\u00f3 mientras miraba como la sangre de su madre goteaba del jerg\u00f3n al suelo, y como la tierra, aunque prensada, lentamente la absorb\u00eda.<br>Cogi\u00f3 la afilada cuerna de ciervo, la \u00fanica arma de la casa, escasa pero eficiente, y dos piezas de plata que estaban sobre la mesa, seguro que el pago por los favores de la cerda de su madre.<br>Tranquilamente, apil\u00f3 en el centro de la peque\u00f1a estancia los pocos muebles que ten\u00edan, y cogiendo rescoldos de la casi apagada chimenea los reparti\u00f3 sobre el mont\u00f3n de madera.<br>Apenas encendi\u00f3 uno, lo cogi\u00f3 y prendi\u00f3 fuego a la paja que compon\u00eda el techo; todo comenz\u00f3 a arder como una tea, sali\u00f3 de la casa, y lejos de marcharse, se escondi\u00f3 detr\u00e1s de una paredilla destruida de lo que una vez fue una casa.<br>Pacientemente, esper\u00f3 mientras las llamas se alzaban de la casa, vio como las ratas, descubiertas sus siluetas marcadas por la luz de las llamas, abandonaban el fuego y se qued\u00f3 sorprendido de la cantidad que poblaban aquella miserable caba\u00f1a.<br>Los vecinos se fueron acercando, pero nadie hizo nada, solo se quedaron viendo como ard\u00eda por los cuatro costados; hubiera sido dif\u00edcil apagarla y nadie quer\u00eda arriesgar ni siquiera el esfuerzo, si alguien era tan est\u00fapido como para permitir que ardiera su casa, era su problema, por imb\u00e9cil.<br>Vio a quien quer\u00eda ver, era Pelayo, un esclavo, apenas mayor que \u00e9l, m\u00e1s fornido, y desliz\u00e1ndose entre los presentes, lo cogi\u00f3 del brazo y o arrastr\u00f3 hasta la paredilla, Pelayo lo mir\u00f3 con cara de p\u00e1nico, entonces Ramiro se dio cuenta de que estaba lleno de sangre.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQue has hecho?, Ramiro.<br>-A ti no debe de importarte, -respondi\u00f3-, \u00bfquieres venir conmigo?, me voy de aqu\u00ed.<br>-Pero, \u00bfqu\u00e9 comeremos, de que viviremos?<br>-De lo que sea, \u00bfo no te duele el culo de las veces que te coge el Franco?<br>La cara de Pelayo se ensombreci\u00f3, Ramiro pens\u00f3 que no era muy listo si cre\u00eda que no lo sab\u00edan todos, su Amo el Franco era un bujarr\u00f3n que le gustaban los j\u00f3venes.<\/li>\n\n\n\n<li>Pero, \u00bfde qu\u00e9 viviremos?, Ramiro.<br>-Pelayo, yo me voy, vengas o no vengas.<br>-Pero\u2026 -volvi\u00f3 a dudar Pelayo.<br>Ramiro se volvi\u00f3 y se desliz\u00f3 hacia fuera del pueblo, le daba igual ir solo, sab\u00eda lo que le suced\u00eda a Pelayo, y le hab\u00eda dado una oportunidad.<br>Sali\u00f3 del pueblo y se irgui\u00f3 contemplando como ard\u00eda su casa hasta los cimientos, sonri\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfT\u00fa la has quemado?<br>Era Pelayo, que estaba a su lado, se hab\u00eda acercado como un animal del campo, sin el m\u00e1s m\u00ednimo ruido.<br>-S\u00ed, -Ramiro estaba satisfecho de su obra-, y he matado al animal de mi padre y a la cerda de mi madre, ya no traer\u00e1n m\u00e1s desgraciados a este mundo, malditos sean, que se pudran en el infierno.<br>En silencio contemplaron como ca\u00edan los muros de la casa y como los que miraban el fuego desaparec\u00edan y\u00e9ndose a sus casas, indiferentes a lo que hubiera pasado.<br>-Ramiro, solo una cosa, no me llames Pelayo, yo no soy Pelayo, a ese lo jod\u00eda el Franco, soy Jamal, ese es mi nombre, e ir\u00e9 contigo y har\u00e9 lo que quieras, con una condici\u00f3n.<br>-D\u00edmela, -Ramiro ni se volvi\u00f3 a mirarlo, continu\u00f3 con los ojos fijos en las llamas que mor\u00edan poco a poco.<br>-Que alg\u00fan d\u00eda matemos al Franco.<br>-Dalo por hecho, Jamal, dalo por hecho, ya est\u00e1 muerto, lo que viva desde ahora es un regalo que le haces, y ahora v\u00e1monos, que la noche ser\u00e1 fr\u00eda.<br>Caminaron entre las sombras un buen rato, hasta que encontraron una encina, Ramiro subi\u00f3, despu\u00e9s ayudo a Jamal que era mucho menos \u00e1gil y m\u00e1s pesado que \u00e9l.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY ahora?, Ramiro, -Jamal estaba asustado-, \u00bfy ahora?, -repiti\u00f3. No le ve\u00eda la cara, pero sent\u00eda el miedo en la voz.<br>-Ahora seremos lobos, solo lobos. Todos nos temer\u00e1n, y esto que ahora no vemos, ser\u00e1 nuestro, esto y m\u00e1s, Jamal, lo s\u00e9, lo veo. Duerme, ma\u00f1ana lo ver\u00e1s todo mejor.<br>Cuando Ramiro despert\u00f3 no vio a Jamal, mir\u00f3 al suelo temiendo que se hubiera ca\u00eddo y deslomado, pero nada parec\u00eda indicarlo, con precauci\u00f3n baj\u00f3 del \u00e1rbol; al poco, oy\u00f3 un ruido casi imperceptible, alguien se acercaba, cogi\u00f3 la daga, dispuesto a rajar al que se acercara, pero era Jamal que tra\u00eda algunas moras y varias manzanas.<br>Las comieron sin hablar.<br>-Ramiro, \u00bfahora qu\u00e9 hacemos?<br>Ramiro le entreg\u00f3 la cuerna de ciervo afilada.<br>-Aprende a usarla, si lo haces bien, es tan peligrosa como la daga.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfMe dejas que la vea?<br>Ramiro se la dio. Jamal la mir\u00f3 con admiraci\u00f3n mientras rasgaba el aire con el filo.<br>-Es una buena arma, ojal\u00e1 yo tuviera una, -su voz sonaba con una mezcla de envidia y pena.<br>-No te preocupes amigo, pronto tendr\u00e1s una mil veces mejor. Ahora vamos.<br>Ambos se levantaron y caminaron por los senderos de los animales en el abigarrado paisaje de la abrupta monta\u00f1a.<br>Llegaron a una peque\u00f1a llanura donde crec\u00edan unos arbolillos que se ergu\u00edan buscando la luz, Ramiro se fue hacia ellos, busc\u00f3 los que le parecieron m\u00e1s rectos y cort\u00f3 dos con una altura y media la de ellos.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 haces?, -Jamal no adivinaba el motivo de Ramiro para cortar los arbolillos.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQuieres defenderte?<br>-Claro.<br>-Pues ay\u00fadame a descortezarlos cuando los corte.<br>Tardaron un buen rato, despu\u00e9s, Ramiro con la daga les sac\u00f3 punta, a pesar de ello, a\u00fan eran flexibles y se romper\u00edan a la primera, pero \u00e9l hab\u00eda visto lo que hac\u00edan con ellos, as\u00ed que se dirigi\u00f3 hacia una de las laderas de la monta\u00f1a, desde donde podr\u00edan ver si alguien se acercaba, aunque lo dudaba, en todo caso los lobos.<br>-Ay\u00fadame a coger madera, la que encuentres m\u00e1s seca, aunque con la humedad que hace ser\u00e1 dif\u00edcil, -casi orden\u00f3 Ramiro a Jamal.<br>Tardaron poco, y Ramiro con la yesca encendi\u00f3 la candela, no sin dificultades.<br>-Jamal \u00bftienes cuerda?<br>Jamal se busc\u00f3, y le ense\u00f1\u00f3 en la mano un ovillo de cuerda de pita.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfSabes hacer un lazo?<br>Jamal asinti\u00f3 con la cabeza.<br>-Pues busca las correderas de los conejos, y coloca algunas, si tenemos suerte comeremos, si no a pasar hambre.<br>Jamal se fue sin decir nada m\u00e1s, mientras tanto Ramiro comenz\u00f3 a pasar las ramas cortadas por el fuego con cuidado de que no se quemaran, con precauci\u00f3n miraba de vez en cuando lo que dominaba desde su lugar, pero nada parec\u00eda turbar los ruidos de los animales, se\u00f1al de que nadie se acercaba, porque Jamal sabia ser silencioso; esperaba que nadie como Jamal viniera.<br>El d\u00eda se fue consumiendo como si no pasara, y Ramiro comenz\u00f3 a preocuparse de la ausencia de Jamal, pero concentrado como estaba con las maderas, el tiempo tambi\u00e9n le volaba, como \u00faltimo proceso, meti\u00f3 las puntas, despu\u00e9s de darle forma con la daga, en la misma candela.<br>Las sacaba de vez en cuando, para comprobar que no ardieran, al cabo de un rato, eran duras, no demasiado, pero si lo suficiente como para poder clavarse, y conforme se secaran m\u00e1s, m\u00e1s da\u00f1o podr\u00edan causar.<br>A punto estaba de salir a buscar a Jamal, cuando este apareci\u00f3, silencioso como siempre, con dos conejos en la mano, uno apenas un gazapo, pero a Ramiro le pareci\u00f3 algo maravilloso, su est\u00f3mago gru\u00f1\u00f3 pensando en ellos asados.<br>Mientras que Jamal preparaba los conejos, Ramiro cort\u00f3 ramas, lo suficiente como para poder ponerlas sobre ellos, de otra forma la escarcha los matar\u00eda de fr\u00edo, aun as\u00ed, lo pasar\u00edan mal, era una recacha, en un lugar muy h\u00famedo.<br>Mientras ve\u00edan dorarse los conejos despellejados en la candela, pinchados en un palo delgado y afilado, las tripas les gru\u00f1\u00edan como si quisieran devorarlos por dentro.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTu qu\u00e9 edad tienes Ramiro?, &#8211; Jamal miraba a la fogata como si fuera un Dios.<br>-Ni idea, supongo que, entre los diez y los catorce, pero como soy canijo, puede ser cualquiera, adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 importa?, \u00bfY t\u00fa Jamal?, &#8211; Ramiro dio la vuelta a uno de los conejos.<br>-Me cogieron con cuatro, ya no me acuerdo de la cara de mis padres, despu\u00e9s me vendieron al Franco, el resto ya lo sabes.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfNo tienes m\u00e1s familia?<br>-Un hermano, pero no s\u00e9 d\u00f3nde anda, si est\u00e1 vivo siquiera, es apenas un a\u00f1o mayor que yo, Al\u00ed, pero era malo conmigo como un ray\u00f3n .<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfT\u00fa sabes que mandaran a los perros (cazadores de esclavos) contra nosotros?<br>-S\u00ed, pero mejor que me dejes solo, si te cogen conmigo, te har\u00e1n esclavo tambi\u00e9n.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTendr\u00e1n los huevos?, antes me llevo a todos los que pueda, adem\u00e1s ser\u00e1n un par de d\u00edas, el Franco no tiene dineros para pagar mucho tiempo a nadie a buscarnos, las pieles no dejan tanto.<br>-Que Al\u00e1 te oiga, \u2013Jamal mir\u00f3 al cielo, como buscando a su Dios.<br>-Te va a matar el miedo Jamal, si alguien viene a por ti, le clavas el palo en la barriga, y aprietas hasta que le salga por la espalda.<br>-No s\u00e9 si ser\u00e9 capaz, -Jamal agach\u00f3 la cabeza.<br>-Es la diferencia entre poder ser libre o que te encule otro cabr\u00f3n como el Franco, t\u00fa sabr\u00e1s.\u2003<br>Cap\u00edtulo II<br>La Celada<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Jamal no volvi\u00f3 a abrir la boca en toda la noche, y cuando despertaron, el fr\u00edo se les hab\u00eda metido en el cuerpo, la escarcha lo cubr\u00eda todo y una espesa niebla hac\u00eda que la visi\u00f3n se redujera a apenas unos metros. Ramiro encendi\u00f3 de nuevo el fuego, los rescoldos hab\u00edan aguantado lo suficiente como para que se encendiera de nuevo ech\u00e1ndole unas ramitas.<br>-El invierno llega, Jamal, -Ramiro pon\u00eda las manos sobre el fuego que empezaba dar un poco de calor-, tenemos que hacer algo para poder sobrevivir aqu\u00ed, y no estoy hablando de cazar ni esas tonter\u00edas, no he hecho lo que he hecho para ser un ga\u00f1an , quiero todo lo bueno que pueda tener cualquiera, y no me importa c\u00f3mo conseguirlo, estoy harto de golpes y de hambre, ahora me toca darlos, pero con el est\u00f3mago lleno.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 piensas hacer?, Ramiro, somos apenas unos ni\u00f1os, cualquier hombre de un pu\u00f1etazo nos romper\u00eda.<br>-No seas imb\u00e9cil, Jamal, el bestia de mi padre, se desinfl\u00f3 como si los huesos fueran de arena, no es tan dif\u00edcil matar a un hombre.<br>-No s\u00e9 si ser\u00e9 capaz, -Jamal agach\u00f3 la cabeza, Ramiro estaba ya cansado de la actitud del muchacho.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTe han hecho bujarr\u00f3n?, moro, porque si es as\u00ed coge el camino a casa del Franco, que te mantendr\u00e1 calentito.<br>-No, Ramiro, no, yo no vuelvo.<br>-Pues ya sabes, o matas o a que te den.<br>-Si no queda m\u00e1s remedio, &#8211; y Jamal volvi\u00f3 a agachar la cabeza.<br>-Ver\u00e1s c\u00f3mo al final te gusta, moro. V\u00e1monos al valle, a ver que podemos coger.<br>Jamal no pregunt\u00f3, tem\u00eda a Ramiro m\u00e1s que al Franco, pero era la \u00fanica posibilidad de poder escapar de su Amo, tendr\u00eda que hacer lo que Ramiro quisiera.<br>Bajaron por las escarpadas sendas de las cabras, hasta que llegaron a un altozano desde el que se ve\u00eda el camino principal, apenas una senda de carretas, en relativo buen estado.<br>Era invierno, y en esa \u00e9poca los moros no atacaban, por lo que la gente se sent\u00eda en relativa seguridad.<br>Se tumbaron sobre un terrapl\u00e9n, ocult\u00e1ndose a la vista de cualquiera que pasara por el camino, pero teniendo una visi\u00f3n amplia sobre \u00e9l, hasta que se tornaba imposible de seguir por las curvas en las que se adentraba, entre los \u00e1rboles del bosque.<br>Esperaron y esperaron, al cabo de un tiempo, pas\u00f3 un soldado a caballo, con dos m\u00e1s a pie, se miraron, aquello no era una presa, eran unos cazadores, se ocultaron mejor.<br>Cerca del mediod\u00eda, vieron c\u00f3mo se acercaban dos personas, un cura bajito y gordo, seguido por uno m\u00e1s joven y escu\u00e1lido; apenas si hablaban, y caminaban por el lugar como si fuera suyo en propiedad.<br>Ramiro mir\u00f3 a Jamal.<br>-Estos son aves de corral, esc\u00f3ndete y d\u00e9jame a m\u00ed, t\u00fa enc\u00e1rgate del canijo, el gordo es m\u00edo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 me encargue?, -Jamal no entend\u00eda, o no quer\u00eda entender lo que le dec\u00eda Ramiro.<br>-Cuando yo me cargue al gordo, t\u00fa le clavas en la barriga el palo al canijo, no es dif\u00edcil de entender.<br>Jamal no respondi\u00f3, casi no pod\u00eda tragar y el coraz\u00f3n se le iba a salir por la boca.<br>Cuando estaban casi a su lado, Ramiro dej\u00f3 su lanza, se encogi\u00f3 pareciendo m\u00e1s peque\u00f1o de lo que realmente era, y despacio, muy despacio, se acerc\u00f3 al cura gordo.<br>-Pater, pater, deme algo que llevarme a la boca, que no he comido en mucho tiempo.<br>-Quita barrag\u00e1n, -el cura gordo lanz\u00f3 la mano para golpearlo, pero Ramiro estaba avisado, ni le roz\u00f3-, que Dios te ayude, nosotros no estamos para eso, -rezong\u00f3, a la vez que le lanzaba una patada sin fuerza.<br>Ramiro la evit\u00f3 con facilidad, y antes de que se diera cuenta, el gordo ten\u00eda la daga clavada en la barriga, sinti\u00f3 asco al oler el f\u00e9tido olor de las tripas al aire, pero sigui\u00f3 moviendo la daga en el est\u00f3mago del sacerdote. Mientras, el gordo cambiaba de color, sab\u00eda que lo estaban matando, Ramiro sonri\u00f3 y le escupi\u00f3 en la cara.<br>-Gordo asqueroso.<br>El sacerdote cay\u00f3 al suelo retorci\u00e9ndose, mientras el cura delgado se quedaba petrificado, apenas si todo el ataque hab\u00eda durado unos segundos.<br>-Jamal, -grit\u00f3 Ramiro-, el canijo, que no se escape.<br>Pero Jamal estaba petrificado a apenas dos metros del cura canijo, Ramiro lleno de sangre, sali\u00f3 en pos del cura joven, pero este, que se hab\u00eda recuperado, corr\u00eda como alma que llevaba el diablo, solt\u00f3 el morral que portaba y se alej\u00f3 aprovechando la mayor zancada.<br>Ramiro se acerc\u00f3 a Jamal que lo miraba con los ojos como platos. Sin dudar un segundo, le dio un pu\u00f1etazo en la boca que lo tir\u00f3 al suelo, Jamal no abri\u00f3 la boca, solo lo miraba incr\u00e9dulo.<br>Fue hacia el morral, estaba lleno de tocino y queso, un par de piezas de plata y libritos que tir\u00f3 entre la maleza, despu\u00e9s se acerc\u00f3 al cura, lo desnud\u00f3, cogi\u00f3 la ropa, y le arranc\u00f3 la cruz de oro que llevaba colgada del cuello y oculta entre la \u00e1spera sotana.<br>-Gordo, cura gordo, como el hijo de un panadero, -y le escupi\u00f3, despu\u00e9s volvi\u00f3 a internarse en el bosque, mientras Jamal segu\u00eda sentado en el centro del camino sin saber qu\u00e9 hacer.<br>Ramiro sin mirar atr\u00e1s, fue subiendo por los caminos de cabras, sin parar un solo momento, sin volver la vista, camin\u00f3 y camin\u00f3 entre los abruptos roquedales. El cura que se hab\u00eda escapado, habr\u00eda alertado a cualquier aldea y en ese momento estar\u00edan prepar\u00e1ndose para cazarlos como conejos, \u201cmaldito moro\u201d, pens\u00f3 Ramiro, mientras aceleraba el paso.<br>Camin\u00f3 durante d\u00edas, apenas bebiendo de los arroyos y d\u00e1ndole de vez en cuando un bocado al tocino o al queso que menguaba demasiado r\u00e1pido, pero sab\u00eda que ten\u00eda que poner tierra por medio, hab\u00eda matado a un cura, y eso era grave a los ojos de los imb\u00e9ciles de los pueblerinos, as\u00ed, que, sin darse cuenta, se encontr\u00f3 en lugares en los que nada le era conocido.<br>Era a\u00fan m\u00e1s agreste que lo que ten\u00eda hollado, quebradas, canchales, neveros form\u00e1ndose, y monta\u00f1as tan altas que perd\u00edas la noci\u00f3n de su envergadura. Arroyos bravos que golpeaban las piedras como si supieran que al final ganar\u00edan la pelea, robles, \u00e1lamos, hayas, sabinas. Algunos tan apretados que parec\u00edan uno solo, eso era lo que se ofrec\u00eda en su camino.<br>No se cruz\u00f3 con nadie, pues hab\u00eda cogido el camino del sur, y contra m\u00e1s se acercaba al territorio de los musulmanes, menos gente, eso era bueno y malo a la vez, los cristianos no le perdonar\u00edan, y los musulmanes por supuesto que no, as\u00ed que estaba solo, pero no por ello se asust\u00f3 y sigui\u00f3 caminando.<br>Alquer\u00edas quemadas, torres ca\u00eddas, eso era lo \u00fanico que encontraba, estaba en la frontera, y all\u00ed no se andaban con tonter\u00edas, hoy era moro, ma\u00f1ana cristiano, y al d\u00eda siguiente, nadie lo sab\u00eda, solo granjas quemadas, y huesos por todas partes; rebusc\u00f3 y rebusc\u00f3, pero solo huesos pelados sin sepultura, y tocones de \u00e1rboles cortados eran los adornos de las correr\u00edas de ambos bandos.<br>El fr\u00edo lo invad\u00eda todo, a\u00fan no llegaba la nieve, solo la escarcha, y era peor el fr\u00edo, se met\u00eda por todos lados, por el m\u00e1s m\u00ednimo resquicio que dejaran las harapientas ropas que llevaba, y la comida, ese era otro cantar, ya escaseaba.<br>Cualquier cosa que pudiera cazar no se hallaba, las frutas de mejores tiempos desaparec\u00edan, apenas zarzamoras y cuatro cosas m\u00e1s, que se quedaban en menos antes de llegar al est\u00f3mago, y Ramiro ten\u00eda hambre, tanta hambre, como para pensar en roer los huesos de los animales que jalonaban su camino.<br>No era buen cazador, y con el fr\u00edo los animales se escond\u00edan, buscar en la madera, comer gordos gusanos, cada vez m\u00e1s profundos, lagartijas, ya ni ranas, \u201cel hambre que mala es\u201d, pens\u00f3, mientras sent\u00eda como el est\u00f3mago se le pegaba a la espalda.<br>Busc\u00f3 refugio en una alquer\u00eda abandonada, en la que a\u00fan quedaba algo de techo, y los destruidos muros serv\u00edan de cortavientos, pero temi\u00f3 quedar all\u00ed para siempre, el hambre, los saba\u00f1ones y el sempiterno fr\u00edo, la madera h\u00fameda que no se atrev\u00eda a usar en cantidad por el humo, siempre fr\u00edo.<br>Volvi\u00f3 a abrir el zurr\u00f3n por en\u00e9sima vez, de alimento nada, hasta las cortezas del queso hab\u00edan sucumbido, solo quedaban las cuatro piezas de plata y el crucifijo de oro, o eso cre\u00eda, lo cogi\u00f3 en la mano, y sinti\u00f3 su peso, a pesar del fr\u00edo sonri\u00f3, porque vio c\u00f3mo se pod\u00eda transformar en una hogaza de pan caliente, en cualquier cosa que llevarse al est\u00f3mago, \u00bfel precio?, acabar colgado en cualquier sitio, y en aquel momento le pareci\u00f3 un riesgo que estaba dispuesto a asumir; sin darse cuenta, se qued\u00f3 dormido con la cruz en la mano.<br>Apenas amanec\u00eda, cuando Ramiro se alej\u00f3 de su refugio temporal, camin\u00f3 buscando un lugar m\u00e1s transitado, siempre bajando. Los pies le dol\u00edan del fr\u00edo, sus zapatos, trapos liados mil y una vez, le hac\u00edan sentir el m\u00e1s m\u00ednimo de los guijarros, las ampollas se reventaban unas sobre otras, y volv\u00edan a salir en otro sitio m\u00e1s doloroso que el anterior, casi no los sent\u00eda, pero el dolor s\u00ed, y maldijo al fr\u00edo, al hambre, a todo, y sigui\u00f3 caminando con m\u00e1s br\u00edo, como si quisiera demostrarle a su cuerpo, que, a pesar de todo, pod\u00eda seguir, que ni su dolor podr\u00eda con \u00e9l.<br>Atardec\u00eda cuando lleg\u00f3 a un camino transitado, no ten\u00eda la m\u00e1s remota idea de donde estaba, pero por la derrota que hab\u00eda llevado, cada vez estar\u00eda m\u00e1s cerca de la frontera, es decir en tierra de nadie, donde cualquier cosa era posible, donde seg\u00fan hab\u00eda o\u00eddo, en las tabernas cuelgan al m\u00e1s santo y el m\u00e1s cruel es el rey, donde los ni\u00f1os son pasto de espada, y las mujeres animales para gozar, y siempre la posibilidad de ser capturado y esclavizado, como Jamal, donde quiera que estuviera el maldito moro.<br>Camin\u00f3 por las laderas del camino, ocult\u00e1ndose por entre la vegetaci\u00f3n, campos quemados, cosechas olvidadas y desolaci\u00f3n, solo eso, nadie que pasara por all\u00ed, era como si nunca hubiera estado habitado.<br>Casi anochec\u00eda cuando vio las luces, era una fortaleza, restos m\u00e1s bien, de un torre\u00f3n del que pend\u00edan antorchas que apenas si iluminaban, estaba sobre un altozano, y baj\u00f3 el, unas cuantas casas con las luces encendidas, el resto, permanec\u00eda en la m\u00e1s completa oscuridad.<br>Se acerc\u00f3 con la m\u00e1xima precauci\u00f3n, pero no vio a nadie, entr\u00f3 en la \u00fanica calle que parec\u00eda en buen estado y comprob\u00f3, que la mayor\u00eda de las casas apenas si eran esqueletos quemados. M\u00e1s hacia el torre\u00f3n era donde las luces aparec\u00edan, en el lugar donde se encontraba, solo madera quemada entre trozos de adobe que apenas si se sosten\u00edan.<br>No se atrevi\u00f3 a continuar, en una de las casas, aprovechando la luz de la luna, vio una esquina que parec\u00eda confortable, con una parte de tejado que a\u00fan se sosten\u00eda, se acurruc\u00f3 en un rinc\u00f3n, y pas\u00f3 la noche en estado de duermevela, pero nadie apareci\u00f3 en toda la noche, solo el ruido de las ratas, sempiterno, \u00a1y que dif\u00edciles eran de cazar!, con lo gordas y sabrosas que parec\u00edan estar.<br>Aunque interminable, amaneci\u00f3, y algo de calor con \u00e9l, o m\u00e1s bien desapareci\u00f3 parte del fr\u00edo, eso le anim\u00f3 con las primeras luces, a deambular con mucho cuidado por el m\u00edsero villorrio.<br>Esper\u00f3 detr\u00e1s de una de las esquinas, era apenas una plaza con casas alrededor, con los techos de paja, sucias y reconstruidas a toda prisa; justo enfrente, con algunas casas apoyadas en \u00e9l, un torre\u00f3n de piedra de apenas diez metros de altura, al que le faltaban muchas de sus piedras, pareciendo la boca de un viejo desdentado mirando al cielo. Se notaban por los colores de las piedras, las reconstrucciones de las veces de quemado y ca\u00eddo; no hablaba de fortaleza, sino de persistencia, pues \u00bfCu\u00e1ntas veces habr\u00eda sido derrumbado, y vuelto a poner a la vida?<br>Cuatro soldados so\u00f1olientos y desali\u00f1ados, casi sin protecci\u00f3n, sucios, escasas armas, se\u00f1alaban la importancia de aquel lugar olvidado de Dios, pero Ramiro esper\u00f3 y esper\u00f3, no estaba seguro de nada ni de nadie.<br>Comenz\u00f3 a aparecer algo de gente, un par de ellos colocaron sobre maderas viejas algunos productos del campo, huevos, hogazas de pan, chacinas, no ten\u00edan el mejor aspecto, pero a Ramiro le gru\u00f1\u00f3 el est\u00f3mago como si fueran manjares de los dioses.<br>Apareci\u00f3 un carro, movido por dos viejos caballos, sucios y con las crines embarradas, un viejo repugnante y delgado baj\u00f3 del mismo, y quitando la lona en apenas unos segundos, comenz\u00f3 a ladrar en castellano casi ininteligible.<br>-Aqu\u00ed este Ibrahim, compra todo, todo bueno, paga bien, mucha plata por cosas viejas, Ibrahim es vuestro amigo.<br>Dos de los soldados se acercaron al jud\u00edo, pues el nombre y el aspecto no daban lugar a equivocaci\u00f3n, estuvieron hablando con \u00e9l un rato, despu\u00e9s regresaron y algo cambio de manos, no lleg\u00f3 a verlo, a la ca\u00edda de la tarde, casi nadie estaba en el improvisado mercado, el viejo jud\u00edo com\u00eda de una escudilla de barro algo que no pod\u00eda ver.<br>Ramiro dio la vuelta, pasando por un c\u00edrculo que recorr\u00eda las casas abandonadas, quer\u00eda saber si hab\u00eda alg\u00fan obst\u00e1culo o persona que pudiera pararle si intentaba huir, pero nada vio que le hiciera temer.<br>Arrimado a la pared se acerc\u00f3 al jud\u00edo, este sin levantar la cabeza le habl\u00f3.<br>-Hola zagal, \u00bfqu\u00e9 quieres de este pobre jud\u00edo?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCompras cosas?<br>-Si son buenas, si, y pago bien, -continuaba sin levantar la cabeza.<br>-Mira esto, \u00bfcu\u00e1nto me das?, &#8211; sac\u00f3 la cruz y se la coloc\u00f3 enfrente de la agachada cabeza.<br>El jud\u00edo levant\u00f3 la cara con la boca llena de comida y grasa en los labios, abri\u00f3 la boca y mostr\u00f3 unos dientes comidos de sarro y bailando sin tocarse casi unos con otros.<br>Volvi\u00f3 la cara y con una sonrisa de las de temer, el sucio personaje pregunt\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDonde la has encontrado?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfLa quieres o no?, -Ramiro mir\u00f3 fijamente a los ojos del viejo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfPuedo cogerla?, -sonr\u00edo el viejo-, tengo que saber de qu\u00e9 est\u00e1 hecha y cu\u00e1nto pesa.<br>Ramiro dud\u00f3 un momento, sac\u00f3 un poco la daga y se la alarg\u00f3.<br>-Es de oro, y esto, -movi\u00f3 el arma-, es de acero.<br>-Bien, Lopillo (lobillo) bien, -el viejo esboz\u00f3 una sonrisa que no le gust\u00f3 nada.<br>Ramiro contemplo al jud\u00edo, sucio, de ropa vieja sucia, y destrozada, hediendo como un zorrillo, como el mismo; el pelo, el que se pod\u00eda ver sobrante de lo que cubr\u00eda un sucio turbante, era ahebrado en grasa, no de ung\u00fcento, sino de suciedad, pero lo m\u00e1s alarmante, eran sus ojos, que en la sucia cara parec\u00edan ascuas ardientes que se mov\u00edan con la velocidad del rayo, daban miedo, y Ramiro supo que aquel jud\u00edo era listo como el hambre, deber\u00eda de tener cuidado del sucio personaje.<br>El jud\u00edo mordi\u00f3 la cruz y la sopes\u00f3 una y otra vez.<br>-Seis dineros de plata.<br>De un manotazo, Ramiro se la quit\u00f3 de la mano.<br>-Vale m\u00e1s del doble, quiz\u00e1s m\u00e1s del triple.<br>El jud\u00edo lo mir\u00f3, puso cara de pena, y los ojos se movieron indicando otras ideas.<br>-Todo el mundo se aprovecha del pobre Ibrahim, ocho dineros de plata, y no quiero saber de d\u00f3nde viene, pregunte quien pregunte, ir\u00e1 al puchero (fundici\u00f3n), y saldr\u00e1 limpia como una virgen.<br>-Ocho dineros, un arco, flechas, y comer lo que est\u00e1s comiendo.<br>El jud\u00edo sonri\u00f3 o algo parecido, Ramiro se estremeci\u00f3, pero se sent\u00f3 a su lado, el viejo le sirvi\u00f3 en una escudilla con m\u00e1s grasa que el espeso caldo que ech\u00f3 en su interior, despu\u00e9s cort\u00f3 un pedazo de pan, ya duro, y se lo entreg\u00f3.<br>No par\u00f3 a nada, como si fuera un salvaje, moj\u00f3 el pan en el puchero y comi\u00f3 con avidez, su est\u00f3mago gru\u00f1\u00eda al recibir algo que no conoc\u00eda desde tiempo atr\u00e1s.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfTienes hambre Lopillo, no tendr\u00e1s por ah\u00ed algo m\u00e1s?<br>-No, pero puedo tener m\u00e1s cosas pronto, muy pronto.<br>-Entonces acu\u00e9rdate del viejo Ibrahim, tu amigo, yo pago bien a Lopillo.<br>Sus ojos no acompa\u00f1aban a la sonrisa, y sinti\u00f3 un escalofri\u00f3 ante el que quer\u00eda parecer inocente, mientras sus ojos dec\u00edan lo contrario,<br>Ramiro asinti\u00f3 con la cabeza, sin preguntar, volvi\u00f3 a echarse m\u00e1s guisado en la escudilla.<br>-Ahora vengo, m\u00edrame, y sonri\u00f3.<br>El viejo subi\u00f3 a la carreta, rebusc\u00f3 entre el amasijo que all\u00ed ten\u00eda y sali\u00f3 con un arco, viejo, pero no de mal aspecto y una bolsa. Se volvi\u00f3 a sentar a su lado.<br>-Arco, solo armar, eres peque\u00f1o, si puedes encajar el cordaje en la asta, es bueno para ti, pero Lopillo peque\u00f1o, no s\u00e9.<br>Despu\u00e9s abri\u00f3 el saco de arpillera, ten\u00eda un color parduzco por algunos lados. Meti\u00f3 la mano y sac\u00f3 muchas puntas de flecha, oxidadas y sucias.<br>-Solo estas tres buenas, -y cogi\u00f3 tres flechas que asomaban del saco-, las dem\u00e1s, yo pago para que buitres las saquen de la guerra, algunas con huesos todav\u00eda, -y sonri\u00f3 mal\u00e9volamente-, han probado sangre, sirven para matar, pones palo, pones pluma y matan, es lo que tengo. \u00bfBien?<br>Ramiro asinti\u00f3 con la cabeza, mientras segu\u00eda devorando, cuando estuvo ah\u00edto, mir\u00f3 al jud\u00edo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfLos dineros?, -y extendi\u00f3 la mano.<br>El jud\u00edo se llev\u00f3 la mano a la cintura, Ramiro a la daga, pero el viejo sonri\u00f3, y despu\u00e9s de un rato sac\u00f3 las monedas, tan viejas y gastadas como \u00e9l, seguro que, raspadas mil veces, para que la plata quedara en el monedero, pero a Ramiro le daba igual.<br>Con la mano izquierda las cogi\u00f3.<br>-Mucho dinero para Lopillo, ten cuidado, gente mala si sabe, quita.<br>-Si quiere que lo destripe, que venga, -y le ense\u00f1\u00f3 los dientes.<br>-Si no te matan Lopillo, t\u00fa mucho grande, como guerrero de cuento, -y volvi\u00f3 a sonre\u00edr-, no olvides viejo Ibrahim.<br>Ramiro meti\u00f3 las flechas en el zurr\u00f3n, y cogiendo el arco, se perdi\u00f3 entre las carcasas de lo que hab\u00edan sido hogares en otros tiempos.<br>Sigui\u00f3 hacia el sur, quiz\u00e1s buscando m\u00e1s frontera, quiz\u00e1s huyendo del fr\u00edo, pero la nevada le sorprendi\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s cuando cruzaba un pedregoso terreno, decidi\u00f3 que ya hab\u00eda puesto suficiente tierra por medio, as\u00ed que busc\u00f3 un abrigo, era un terreno tan solitario que all\u00ed, ni los buitres pasar\u00edan.<br>En uno de los picos medios de la escarpada cordillera encontr\u00f3 una cueva, no demasiado grande, pero tampoco peque\u00f1a, ol\u00eda a oso, pero de viejo, se\u00f1al de que hab\u00eda sido cubil de alguno de esos animales, pero que estaba abandonado, quiz\u00e1s demasiado poco profundo para el dormir invernal de esos animales.<br>Recogi\u00f3 le\u00f1a y comi\u00f3 lo poco que hab\u00eda encontrado, apenas unas manzanas de un olvidado y destruido caser\u00edo d\u00edas atr\u00e1s, pero sin importarle nada, encendi\u00f3 un fuego que r\u00e1pidamente le calent\u00f3 el maltrecho cuerpo.<br>Tens\u00f3 el arco y pas\u00f3 los perdidos d\u00edas invernales en hacer flechas, o eso parec\u00edan, m\u00e1s o menos, y que cuando las disparabas pod\u00edan salir para cualquier lado. Aprendi\u00f3 a usarlo, y las trampas, aunque poco, siempre daban algo, pi\u00f1ones, madro\u00f1os, gusanos y alg\u00fan pez peque\u00f1o y espinoso complementaban la dieta, pero estaba caliente y m\u00e1s hambre hab\u00eda pasado.<br>Sus m\u00fasculos se hab\u00edan hecho m\u00e1s fuertes, y aunque sin un gramo de grasa, hab\u00eda cogido la suficiente fuerza y destreza para manejar el arco bien, lo \u00fanico que le daba miedo, era cuando los lobos aullaban de noche, siempre esperaba ver aparecer la cabeza de alguno de ellos atravesando las retamas que cubr\u00edan la oquedad.<br>La sensaci\u00f3n de frio, de miedo, de humedad continua, el anochecer al abrigo de una m\u00edsera candela, pidiendo, suplicando, sin rogar con la mente, que nadie, ni animal ni humano repare en el humo, en el triste resplandor del poco fuego, y hambre, como si lo devorara por dentro, con una redonda piedra en la boca siempre, enga\u00f1ando, o intentando enga\u00f1ar a un est\u00f3mago, que no acaba de cre\u00e9rselo.<br>El invierno, levantarse anquilosado, doler el m\u00e1s m\u00ednimo movimiento, no entrar en calor nunca, caminar sin fuerzas, obligar a la mente a que viole al cuerpo para que este deambule en la b\u00fasqueda de algo, romper corteza podrida, buscar gusanos, asquerosos gusanos, y regocijarse al encontrar uno, casi sin nada que ofrecer, pero que una vez dentro alegra, lo que no sabe de alegr\u00edas.<br>Interminable, frio, nieve, roca vista, y cuestas interminables, arrastrase de un lugar conocido a otro, esperando que algo que pueda alimentarlo cambie, pero nunca lo hace, y perder la nitidez en la visi\u00f3n, caldear como perro en verano, al apenas moverse, el quererse dejar morir en la copiosa nevada, y romper el placer de verse llevar por la muerte, y jugar a seguir sufriendo por vivir, con lo f\u00e1cil que es, cuando la nieve cae, el dejarse llevar.<br>Y el invierno pas\u00f3, como si fuera obligatorio olvidarlo, y Ramiro lo olvid\u00f3, fue breve y duro, pero pas\u00f3 al olvido en el momento en que el aire dejo de ser terrible, y las ma\u00f1anas se convirtieron en algo apetecible.<br>Con la huida de las nieves, Ramiro se decidi\u00f3 a recorrer m\u00e1s terreno, pues aquel donde se hallaba, era inh\u00f3spito y salvaje, donde casi no hab\u00eda trazas de que el ser humano hubiera estado alguna vez. No es que necesitara el contacto con otros, necesitaba comer algo que lo llenara por fin, que hiciera que su est\u00f3mago dejara de gru\u00f1ir.<br>Y baj\u00f3 por la ladera que daba al sur, intern\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en lo que \u00e9l cre\u00eda que era frontera. Escal\u00f3 riscos, baj\u00f3 pedregales, y se dej\u00f3 las rodillas peladas en bajadas que eran cortes a pico, pero al tiempo lleg\u00f3 a algo parecido a un camino.<br>Ya no sab\u00eda d\u00f3nde estaba, si en terreno musulm\u00e1n o cristiano. Hab\u00eda cruzado r\u00edos, monta\u00f1as, valles, y quebrados, siempre con el sol como referencia, y el musgo de los \u00e1rboles como br\u00fajula, pues eran tiempos en los que cualquiera, desde su m\u00e1s tierna infancia, aprend\u00eda por necesidad lo que le pod\u00eda salvar la vida, no era una \u00e9poca para lerdos.<br>Lleg\u00f3 a un camino que se abr\u00eda entre campos de cultivo, aunque abandonados. Rebusc\u00f3 cuidando de que nadie le viera, encontr\u00f3 apenas un par de cebollas y un ajo porro, suficientes a la vista de lo previamente conseguido, y a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o, viendo que todo a su derredor, si fuera un \u00e1rbol, aparec\u00eda talado, y solo de algunos, sal\u00edan delgadas ramas incapaces de sostener la m\u00e1s m\u00edsera fruta.<br>Sali\u00f3 con celeridad de aquellos abiertos lugares, buscando la protecci\u00f3n del bosque, con sorpresa, se encontr\u00f3 en un lugar del camino cubierto de arboleda; respir\u00f3 tranquilo, anduvo escondido entre la vegetaci\u00f3n que lo rodeaba, mientras daba cuenta de las cebollas, tragando incluso la tierra que quedaba en ellas, pues m\u00e1s volumen le llenaba el est\u00f3mago.<br>\u2003<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y como siempre el link a Amazon<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed alignright is-type-rich is-provider-amazon wp-block-embed-amazon\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Ramir Al Majhub\" type=\"text\/html\" width=\"950\" height=\"550\" frameborder=\"0\" allowfullscreen style=\"max-width:100%\" data-src=\"https:\/\/leer.amazon.es\/kp\/card?preview=inline&#038;linkCode=kpd&#038;ref_=k4w_oembed_7KEoYde0t1fxKE&#038;asin=B07VXMVZX3&#038;tag=kpembed-20\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempos de Taifas, la divisi\u00f3n de los reinos Andalus\u00edes, el caos, cristianos, musulmanes, incluso jud\u00edos, luchando cada uno con sus armas, y con la intenci\u00f3n de apoderarse de lo del enemigo. Tiempos de muerte, de destrucci\u00f3n. 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