{"id":174,"date":"2024-02-15T07:54:58","date_gmt":"2024-02-15T07:54:58","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=174"},"modified":"2024-07-08T17:02:54","modified_gmt":"2024-07-08T17:02:54","slug":"cuando-llega-la-noche","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=174","title":{"rendered":"Cuando llega la Noche"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"533\" height=\"800\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Cuando-llega-la-noche_Pub_1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6051 size-full lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 533px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 533\/800;\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>Pedro Casiano nos sorprende de nuevo, cuando cre\u00edamos todo visto de \u00e9l, ahora nace un nuevo relato, distinto de los anteriores, \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si en tu ciudad ocurriera una hecatombe?, en lo m\u00e1s cercano, en lo cotidiano, con tus convecinos, en tus calles.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Esta es la apuesta que nos lanza en este libro que se lee casi sin poder parar, r\u00e1pido. \u00c1gil, sin pausa, eso es \u201cCuando llega la noche\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Herido, casi olvidado, en un lugar tan remoto que solo es visto por la \u00e1guilas, e incluso all\u00ed necesitan que desaparezca, la lucha sin nada contra el hijo de la monta\u00f1a, a pesar de todo, sobrevive y regresa a la civilizaci\u00f3n. \u00bfCivilizaci\u00f3n?, apenas si queda nada, todo est\u00e1 vac\u00edo, nadie por las calles.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Acompa\u00f1a a \u00c1lvaro en la traves\u00eda m\u00e1s negra, en el lugar m\u00e1s horrible que puedas imaginar, lo conocido, pero que ya es otra cosa, algo muerto, \u00bfmuerto?, s\u00ed, pero cuando llega la noche\u2026<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed un par de cap\u00edtulos para hacer boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Llega La Noche<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Casiano Gonz\u00e1lez Cuevas<\/p>\n\n\n\n<p>CAP\u00cdTULO I<br>La Monta\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1lvaro se ech\u00f3 sobre la piedra, caliente a pesar de la sombra del \u00e1rbol; mir\u00f3 en la lejan\u00eda y vio el magn\u00edfico horizonte que se extend\u00eda ante \u00e9l. Era hombre de ciudad, posiblemente en otros momentos habr\u00eda tenido ganas de admirarlo, pero ahora lo \u00fanico que estaba era enfadado, muy enfadado, ya llevaba all\u00ed un mes, y aquello parec\u00eda que no iba a terminar nunca, \u201csus muertos\u201d, pens\u00f3, y todo por una mierda, tampoco era para tanto, pero, d\u00f3nde manda patr\u00f3n no manda marinero.<br>Mir\u00f3 a la lejan\u00eda de nuevo, todo \u00e1rboles, todo arroyos, era verano, pero all\u00ed en lo alto del mundo, el agua corr\u00eda como si no tuviera fin. A pesar de ello, el calor, el puto calor como le llamaba, no se iba, ni las sombras eran sombras all\u00ed; posiblemente en la casita estar\u00eda m\u00e1s fresco, pero estaba cansado de estar all\u00ed metido, al menos tumbado en lo alto de las imposibles rocas se sent\u00eda un poco menos preso, un poco m\u00e1s libre, a pesar de estar en el otro lado total de las cosas que conoc\u00eda.<br>El campo, la sierra, le gustaban poco, mejor dicho, nada, ayer hab\u00eda matado un alacr\u00e1n cerca de la cama, por llamarla de alguna forma, el puto bicho negro le hab\u00eda levantado las pinzas, all\u00ed era agresivo hasta el clima, \u00bfno iba a serlo un bicho con tan mala leche como aquel negro y acorazado alacr\u00e1n? Cuando lo aplast\u00f3, cruji\u00f3 como una cucaracha, si le hubiera picado, hubiera tenido problemas, muchos problemas, estaba en el culo del mundo, quiz\u00e1s no hubiera muerto, ventajas de ser grande, pero lo hubiera jodido bien; mientras hubiera llegado alguien, habr\u00eda echado las tripas por la boca.<br>Se recost\u00f3 sobre la piedra, el aire que all\u00ed en lo alto se mov\u00eda, era c\u00e1lido, casi te quitaba la respiraci\u00f3n. Contempl\u00f3 a un buitre elevarse por las t\u00e9rmicas buscando el sol, y sinti\u00f3 envidia, \u00e9l pod\u00eda ir a donde quer\u00eda, no ten\u00eda que estar all\u00ed metido como un lobo en una jaula, escondido de todo y de todos, hasta que alguno de los de arriba se le ocurriera que ya era tiempo de que hubieran olvidado lo que hab\u00eda que olvidar.<br>Se limpi\u00f3 el sudor de la frente, nada que fuera humano se ve\u00eda desde la cresta de la monta\u00f1a, ni siquiera un campo roturado, ni una higuera, s\u00f3lo quejigos, rosales salvajes en la humedad, hierba grande agostada, gamones muertos, ni un solo olivo, que por all\u00ed ni romanos ni \u00e1rabes hab\u00edan pasado, \u00bfQui\u00e9n co\u00f1o va a querer quedarse con esto? \u00bfQui\u00e9n co\u00f1o va a verter una gota de sangre por esta tierra llena de rocas, donde por la noche s\u00f3lo se oye el aullar de los lobos?<br>Se estaba quedando sin provisiones, ya mismo se tendr\u00eda que comer las u\u00f1as de los pies, hasta ahora no hab\u00edan fallado, pero ya tocaba que le dejaran algo al final de la cuerda en el costado de roca de la monta\u00f1a, pero pasaban ya dos d\u00edas que no llegaba nada, sub\u00eda la cuerda y \u00e9sta solo llevaba su propio peso.<br>Por el agua no hab\u00eda problema, a dos metros de la casa, un venero sal\u00eda de la misma y pelada roca, agua fresca y sabrosa que emanaba de las mismas entra\u00f1as de la tierra.<br>Pero la comida no era lo mismo, \u00e9l, que las hab\u00eda pasado de todos los colores, era dif\u00edcil que pudiera alimentarse en aquel erial. En uno de los arroyos, hab\u00eda visto peces, pero intent\u00f3, medio en broma, medio en serio, coger alguno, y se rieron de \u00e9l hasta casi ahogarse, los putos peces. No era lo suyo, aunque ahora, si el hambre apretaba, se tendr\u00eda que poner en plan ind\u00edgena y meterse a tope, que el hambre es mala consejera, lo sab\u00eda por experiencia.<br>Se quit\u00f3 las botas militares, y movi\u00f3 con placer los sudados dedos, dentro de un calcet\u00edn que parec\u00eda un churro mojado, dej\u00f3 que el c\u00e1lido aire los secara, y un suspiro escap\u00f3 de sus labios al sentir el placer de abandonar al aire los cansados pies.<br>Se mir\u00f3 la pantorrilla, del balazo solo quedaba una fea cicatriz como una moneda peque\u00f1a, negra y fea, ahondada en la carne, que se\u00f1alaba el calibre veintid\u00f3s que la hab\u00eda atravesado, \u201csuerte de constituci\u00f3n que tienes\u201d, pens\u00f3, porque sangre la que hab\u00eda podido echar por all\u00ed, esa y la del costado, que hasta hac\u00eda pocos d\u00edas supuraba una mierda de color asqueroso, y \u00a1c\u00f3mo estaba de antibi\u00f3ticos!, qu\u00e9 le sal\u00edan por las orejas, todo le sab\u00eda a lo mismo, aunque comer de lata no es que te haga tener el paladar m\u00e1s fino.<br>No quiso ni mirarse la herida del costado, s\u00f3lo se la toc\u00f3, metiendo los dedos por entre los botones de la camisa, \u00e9sta estaba hinchada, pero de una pu\u00f1etera vez cerrada, ya no sal\u00eda ese asqueroso l\u00edquido, la toc\u00f3 con cuidado, estaba rugosa, como si fuera piel de naranja, y casi parec\u00eda como si no fuera suya, estaba insensible.<br>Menos mal que los gilipollas que le hab\u00edan disparado no sab\u00edan de armas, era un calibre peque\u00f1o, que solo te jode cuando pega en algo duro y se hace pedacitos, pero que, si no toca nada, es un picotazo, jodido, pero al final del cabo, un picotazo, que tarda en curar, s\u00ed, pero no te deja jodido meando por un tubo, o cagando en una bolsa; demasiadas veces hab\u00eda visto lo que un calibre grande es capaz de hacer en un cuerpo, ahora, eso s\u00ed, \u00e9l no llevaba un calibre peque\u00f1o, por eso estaba all\u00ed. Sin querer hacerlo, sonri\u00f3 \u201cque se jodan\u201d, pens\u00f3, y se alegr\u00f3 de estar vivo a pesar de la falta de alimentos, del dolor, de los balazos, del calor, de todo.<br>Apenas una lata de salchichas para ochenta kilos, quiz\u00e1s algunos menos ahora, no ten\u00eda una balanza para pesarse, ni falta que le hac\u00eda, y pens\u00f3 en la manifestaci\u00f3n, en lo que hab\u00eda pasado.<br>\u201cEllos\u201d, vinieron a joderla, se llevaron hostias como panes, \u00e9l dio unas pocas, pero eran muchos, demasiados, y peor, sacaron pipas, \u201chijos de puta\u201d, pens\u00f3, no ten\u00edan bastante con los pu\u00f1os, \u00a1pistolitas!, y \u00e9l con la suya guardada, dando hostias a diestro y siniestro, y tambi\u00e9n recibiendo la m\u00e1s grande, que para eso estaba all\u00ed, para eso, porque sab\u00edan que ven\u00edan, era como algo pactado, una manifestaci\u00f3n, y los putos rojos que vienen a joderla, siempre era as\u00ed, o al contrario, era algo no escrito pero que siempre suced\u00eda.<br>En esos momentos uno de los perroflauta , saca una mierda de pistola, y \u201cpum\u201d, dolor en el costado, al de al lado que le vuelan la cabeza, le mancha con los sesos, Abelardo uno de a\u00f1os, de los viejos, y se enfad\u00f3, no le importaba que fueran m\u00e1s, que tuvieran m\u00e1s armas, se le subieron los cojones, como dec\u00eda su padre antes de inflarlo a hostias.<br>Y tir\u00f3 de la Llama , antigua como el hierro, pero cabrona como pocas, despu\u00e9s se enter\u00f3 de que hab\u00eda matado a tres, y herido a seis, pero \u00e9l lo \u00fanico que quer\u00eda era joder a los que lo estaban jodiendo, y llev\u00e1rselos por delante, y sin pensar, dispar\u00f3 y dispar\u00f3, pero procurando no fallar, hacer da\u00f1o; si alg\u00fan d\u00eda lo cog\u00edan, no pod\u00eda decir que fue fortuito, \u00e9l quer\u00eda matar, y era bueno en eso, muy bueno, y se los llev\u00f3 por delante.<br>Cuando lo rescataron los compa\u00f1eros, fue el momento en que se percat\u00f3 de que estaba herido tambi\u00e9n en la pierna, se la mir\u00f3 y contemplo como sal\u00eda la sangre a borbotones, lo metieron en un coche, y arrancaron a toda velocidad, llegaron a una casa.<br>No hab\u00eda perdido el conocimiento en ning\u00fan momento y vio como lo colocaban en una cama, y un tipo vestido con una camisa negra le sacaba la bala del costado, le doli\u00f3 como si le arrancaran un pedazo grande de carne, pero no tuvo ni la suerte de desmayarse, solo sinti\u00f3 como si le quemaran con un hierro enorme, le liaron como una momia el torso y le metieron en un coche; all\u00ed lo que fuera que le hubieran dado lo tumb\u00f3 como si de un gigantesco pu\u00f1etazo se tratara.<br>Se despert\u00f3 en una casita; ten\u00eda al lado en ese momento, un tipo, con pinta de haberse comido un lobo, delgado como el hambre, con una boina de las de antiguo, el pelo rizado y con una colilla de cigarro en la boca, de los liados, le miraba.<br>Estaba como si le hubieran pegado un tiro, pero no era uno, eran dos, el individuo le acababa de cambiar las vendas, \u00e9l estaba destrozado.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 pasa nene, ya te has despertado?, -le pregunt\u00f3 con un acento andaluz, pero cerrado, muy cerrado, casi arrastrando las palabras.<br>\u00c9l lo hab\u00eda mirado sin saber que decir, por no saber, no sab\u00eda ni donde estaba.<br>-No has palmado porque eres una bestia parda, tienes suerte, chavea, -le asegur\u00f3 el tipo d\u00e1ndole una calada al cigarro, que a pesar de su aspecto continuaba encendido.<br>-Adem\u00e1s no es la primera, -continu\u00f3 hablando con media sonrisa. Y \u00c1lvaro pens\u00f3 en la cantidad de cicatrices que ten\u00eda en el cuerpo.<br>-No veas para subirte por la cuesta, cabr\u00f3n, pesas como un burro muerto, joder, -el tipo se levant\u00f3, fue a una vieja repisa, cogi\u00f3 una lata de alubias, una vieja y herrumbrosa cuchara, y se comi\u00f3 la lata sin decir nada m\u00e1s.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfD\u00f3nde estoy?, -pregunt\u00f3 \u00c1lvaro.<br>-Aqu\u00ed no te encuentra nadie, esto es la sierra, aqu\u00ed no pasa ni la Navidad, tienes que curarte y enfriarte, \u00f3rdenes.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bf\u00d3rdenes de qui\u00e9n?, -pregunt\u00f3.<br>El tipo mir\u00f3 al cielo.<br>-Ya sabes, de arriba, as\u00ed que te quedas aqu\u00ed y te jodes.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1nto llevo aqu\u00ed?<br>El tipo sonri\u00f3, puso la lata en una mesa vieja de madera que estaba tras de \u00e9l.<br>-Una semana, yo ya estoy hasta los cojones de hacer de enfermera, as\u00ed que me piro, a partir de ahora, es tu problema, yo he hecho lo que me han mandado.<br>-Joder, -protest\u00f3 \u00c1lvaro-, que no me puedo mover.<br>-Pues te jodes, -le respondi\u00f3 el tipo con media sonrisa-, yo ya he hecho lo que me han mandado.<br>El hombre se levant\u00f3.<br>-All\u00ed tienes el cagadero, si no puedes llegar, te arrastras, en frente, tienes un desfiladero. Amarrada a un \u00e1rbol, esta una cuerda, all\u00ed, una vez por semana te dejar\u00e9 un saco con latas con comida, lo subes y a comer, la otra forma de subir es por un camino cabras, \u00a1y lo que nos ha costado subirte a peso muerto!, un consejo, como te muevas de aqu\u00ed, el que te pega un tiro soy yo, ya sabes, -volvi\u00f3 a mirar al cielo-, esos me piden que te mate, y yo te mato, -se encogi\u00f3 de hombros-, no tengo nada contra ti, pero conozco el pa\u00f1o.<br>-T\u00f3mate los antibi\u00f3ticos, uno cada ocho horas, -y se\u00f1al\u00f3 unas cajas en el estante-, tambi\u00e9n tienes Nolotil y cosas de esas, porque te va a doler, -el tipo recogi\u00f3 una escopeta de caza que estaba apoyada en el marco de la puerta de entrada.<br>Se volvi\u00f3, se meti\u00f3 la mano en la espalda y le entreg\u00f3 una pistola, una pesada Star .<br>-Cuidado que hay lobos, -le avis\u00f3-, y que no te vea ni Dios. Suerte, espero no volver a verte en mi puta vida.<br>Y desapareci\u00f3.<br>All\u00ed estaba \u00c1lvaro, mirando la cuerda que no pesaba, las latas que se acababan y sin poder salir de all\u00ed, que \u00e9l tambi\u00e9n conoc\u00eda el pa\u00f1o.<br>Atardec\u00eda cuando volvi\u00f3 a la abandonada casa donde le hab\u00edan dejado, se sent\u00f3 en la silla, cogi\u00f3 una lata de sardinas, la abri\u00f3 y se la comi\u00f3 con el hambre que nunca lo dejaba; no sab\u00eda cu\u00e1ndo le mandar\u00edan m\u00e1s, ten\u00eda que racionarlas, no quer\u00eda bajar tampoco, si lo pillaban, los veinte a\u00f1os no se los quitaba nadie, pero eso no era lo que tem\u00eda, seguro que no llegaba a juicio, no pod\u00edan permitir que contara lo que sab\u00eda, lo que hab\u00eda conocido durante los a\u00f1os que hab\u00eda estado en el partido.<br>Se tumb\u00f3 en la cama, que cruji\u00f3 ante el peso que le echaba encima; a\u00fan conservaba rodelas de la sangre y de los l\u00edquidos que hab\u00eda dejado all\u00ed, pero no estaba la cosa por poner sabanas limpias, pens\u00f3 en lo lejos que estaba la letrina, como se tuvo que arrastrar casi, cuando tuvo ganas. Se sujetaba el costado, mientras al levantarse sent\u00eda como la sangre bajaba por su cuerpo, como si estuviera hecha de cuchillas, y, adem\u00e1s, despacio, no quer\u00eda que se le abriera la herida.<br>\u201cHijos de puta\u201d, pens\u00f3 de nuevo, despu\u00e9s de todo, lo hab\u00edan dejado all\u00ed tirado como un perro, pero perro callado no se tiene en cuenta, as\u00ed que a mamar, si sal\u00eda de aquella, cosa que dudaba, se perder\u00eda, se ir\u00eda a Sudam\u00e9rica, a cualquier sitio, pero lejos de la mierda que era la vida que hab\u00eda llevado aqu\u00ed, con dos tiros pegados por defender sus ideales, y ahora abandonado como un perro, que ni sab\u00eda d\u00f3nde, dejado a su suerte, aunque tampoco le sorprend\u00eda demasiado, su vida nunca hab\u00eda sido f\u00e1cil y nunca lo ser\u00eda, no sab\u00eda por qu\u00e9, pero lo intu\u00eda.<br>Encendi\u00f3 la radio, casi no le quedaban pilas, y atesoraba los momentos en que torpemente se comunicaba con el mundo.<br>-Brotes de violencia incontrolada se reportan en todo el mundo, nos estamos volviendo locos, -se o\u00eda decir a un locutor entre r\u00e1fagas de ruido, en parte por las pilas bajas, en parte por las interferencias.<br>-Una nueva tragedia\u2026 M\u00e1s de veinte personas\u2026 no se conocen\u2026<br>Apag\u00f3 la radio, no se enteraba de nada, pero lo \u00fanico que o\u00eda los \u00faltimos d\u00edas eran noticias como esa, pero estaba acostumbrado a la magnificaci\u00f3n de cualquier conducta violenta, de eso viv\u00edan, y lo hac\u00edan bien, las buenas noticias eran menos noticias, como dec\u00edan los propios periodistas.<br>Se recost\u00f3 y se dej\u00f3 llevar; lo despert\u00f3 horas despu\u00e9s la luz del amanecer.<br>Como si fuera una costumbre, se fue al venero, bebi\u00f3 y se lav\u00f3 la cara, despu\u00e9s fue hacia el cortado, tir\u00f3 de la cuerda, nada de peso, \u201cm\u00e1s hambre\u201d, pens\u00f3, y con resignaci\u00f3n volvi\u00f3 a la vieja casa, mir\u00f3 el estante, apart\u00f3 las pocas latas y las ley\u00f3 como si estuviera en una biblioteca, al final se decidi\u00f3 por una de las cuatro que le quedaban \u201cRavioli a las finas hierbas\u201d, incluso la foto ten\u00eda mal aspecto, pero m\u00e1s hambre ten\u00eda, ni la calent\u00f3, tampoco la cocina de piedra era de gusto encenderla, imagin\u00f3 que calientes ten\u00edan que estar mejor, porque fr\u00edos estaban asquerosos, pero relami\u00f3 la lata, sacando con la cuchara cualquier resto que pudiera quedar de tomate o pasta.<br>Rebusc\u00f3 entre los restos de todo lo que all\u00ed hab\u00eda; los peri\u00f3dicos los hab\u00eda le\u00eddo varias veces, las hojas sueltas, porque completo no hab\u00eda ninguno, se remontaban a m\u00e1s de veinte a\u00f1os atr\u00e1s, movi\u00f3 las maderas, hasta que al final encontr\u00f3 un poco de cedazo, seguramente utilizado para cribar arena, para alguna de las muchas reparaciones y malas del lugar.<br>Sali\u00f3 afuera, con el cuchillo cort\u00f3 una rama flexible de uno de los \u00e1rboles, no sab\u00eda que clase era, no los conoc\u00eda, pero comprob\u00f3 que se doblaba bien. Con cuidado, fue d\u00e1ndole forma al cedazo sobre la rama, hasta que \u00e9sta cogi\u00f3 el contorno de un cucharon grande de unos treinta cent\u00edmetros de di\u00e1metro, el resto, un metro, lo dej\u00f3 libre, esperaba con eso coger alguno de los peces de las pozas de los riachuelos.<br>Se puso la pistola en la espalda, y baj\u00f3 por los riscos, camin\u00f3 un cuarto de hora por entre las escarpadas laderas, hasta llegar a un lugar que entre las rocas ofrec\u00eda la vista de un riachuelo que se agrandaba en unas grandes pozas de piedra, de apenas metro y medio de profundidad.<br>Mir\u00f3 a la superficie y vio como all\u00ed se mov\u00edan libremente unos cuantos peces, los hab\u00eda de todos los tama\u00f1os, los m\u00e1s grandes quiz\u00e1s de veinticinco cent\u00edmetros, m\u00e1s no, ni sab\u00eda de que especie eran ni le interesaba, pero despu\u00e9s de la lata, el est\u00f3mago le segu\u00eda rugiendo, y all\u00ed en el agua estaba el remedio para ese mal.<br>Se desnud\u00f3 y coloc\u00f3 la ropa sobre una piedra, la pistola la meti\u00f3 entremedias de ellas, ocultando su vista, por si acaso. El ser precavido no estaba mal en ning\u00fan supuesto, fue hacia la salida de las pozas, y cogi\u00f3 piedras grandes, con ellas hizo una presa m\u00e1s o menos compacta por la que sal\u00eda el agua, pero por la que era dif\u00edcil que pudiera salir alg\u00fan pez de tama\u00f1o aparente, hizo la misma operaci\u00f3n en el otro extremo, dejando la poza y un par de metros de riachuelo libres, dejando salir poca agua, el resto tendr\u00eda de ancho dos metros.<br>El agua estaba fr\u00eda como si fuera hielo, afloraba de sitios frescos y oscuros, era cristalina y limpia, fuera de la contaminaci\u00f3n, directa de la monta\u00f1a. Mir\u00f3 su obra y se sinti\u00f3 satisfecho, parec\u00eda funcionar, observ\u00f3 la poza, all\u00ed nadaban esos cabrones que no se dejaban comer, pero ahora era diferente, hab\u00eda tenido suerte de encontrar el cedazo, ahora ver\u00edan quien era \u00e9l.<br>Se meti\u00f3 con cuidado en la poza, resbalaba como si le hubieran dado cera, no es que fuera grande, pero s\u00ed lo suficiente como para que los peces se siguieran riendo de \u00e9l. Quieto como una estatua, aguant\u00f3 el frio, hasta casi quedarse congelado, a pesar del calor de fuera, pero nada, lo peces sab\u00edan varios idiomas.<br>Sali\u00f3 afuera y se coloc\u00f3 en un lugar donde diera el sol, se acord\u00f3 de los padres de todos y cada uno de los peces, los grandes eran dieciocho, y uno por uno se hab\u00edan re\u00eddo de \u00e9l, tirit\u00f3 hasta que sinti\u00f3 como el calor penetraba en su cuerpo.<br>Pero no se desanim\u00f3, apenas su cuerpo dej\u00f3 de sentir frio se volvi\u00f3 a meter en la poza, cambi\u00f3 de t\u00e1ctica, casi inm\u00f3vil, esper\u00f3 con la paciencia del santo Job a que pasara a su lado uno de ellos. Hasta despu\u00e9s de varios intentos, no pudo sacar a ninguno, con paciencia sigui\u00f3, sac\u00f3 nueve, pero tuvo que salir cuando not\u00f3 que no le respond\u00edan las manos.<br>Volvi\u00f3 a ponerse bajo el fuerte sol, y en unos minutos volvi\u00f3 a sentir el calor en el cuerpo, \u201ctanta historia para nueve peces\u201d, pens\u00f3, pero despu\u00e9s los mir\u00f3 bajo la perspectiva del est\u00f3mago que le gru\u00f1\u00eda, se fue hacia los animales y los destrip\u00f3, con cuidado de no llevarse nada que pudiera alimentarlo, los coloc\u00f3 sobre la hierba y se qued\u00f3 mir\u00e1ndolos, se sinti\u00f3 por un lado orgulloso de haberlo conseguido, despu\u00e9s mir\u00f3 lo magro de la aventura y se encogi\u00f3 de hombros, \u201cmenos da una piedra\u201d, pens\u00f3.<br>Se visti\u00f3, y all\u00ed mismo coloc\u00f3 varias rocas, ramas secas las hab\u00eda en abundancia, all\u00ed no hab\u00edan recogido le\u00f1a en la vida; cuando pas\u00f3 un rato, busc\u00f3 una piedra plana y la coloc\u00f3 encima, a los lados sigui\u00f3 echando madera, menos por uno de ellos, por el que continuaba aliment\u00e1ndola; cuando comprob\u00f3 que estaba caliente la piedra, puso los peces sobre ella, y esper\u00f3, mientras segu\u00eda alimentando la hoguera, a que estuvieran cocinados, o por lo menos quemados y calientes. \u2003<br>CAP\u00cdTULO II<br>Gonzaga<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Juan el Gordo se volvi\u00f3 hacia el Manoplas.<br>-Joder, est\u00e1 casi frito, -le coment\u00f3 al Manoplas-, \u00e9ste no llega.<br>-T\u00fa c\u00f3gelo de las axilas y lo metemos en el coche, hasta que Gonzaga no nos diga otra cosa, tenemos que quitarlo de enmedio, le respondi\u00f3 con cara de hast\u00edo el Gordo.<br>-Tiene dos agujeros, -le explic\u00f3 Manoplas-, est\u00e1 chorreando sangre como un cerdo, -coment\u00f3 mir\u00e1ndolo mientras lo met\u00eda en el Opel.<br>-Arranca, -le grit\u00f3 apenas se hab\u00eda metido dentro-, que la madera est\u00e1 aqu\u00ed ya mismo, y con tiros por medio, no son simp\u00e1ticos con nadie.<br>-T\u00e1pale los agujeros, imb\u00e9cil, que, si no, no llega, -volvi\u00f3 a gritarle.<br>El coche sali\u00f3 disparado, apenas diez minutos despu\u00e9s, paraba con un frenazo y las luces apagadas en unos pareados.<br>El Manoplas sali\u00f3 del coche y mir\u00f3 que no hubiera nadie.<br>-Vamos, -le mand\u00f3 a su compinche. Entre los dos sacaron el enorme cuerpo con dificultades y eso que ambos eran de gimnasio.<br>Abrieron la verja sin soltar el cuerpo, all\u00ed en la escalinata los esperaba un tipo vestido de negro.<br>-Venga, venga, r\u00e1pido, -sise\u00f3 el tipo moviendo la mano para que se dieran prisa.<br>Pasaron un sal\u00f3n, despu\u00e9s un pasillo, el tipo de negro les indic\u00f3 un cuarto, entraron y dejaron el cuerpo sobre la cama de matrimonio que hab\u00eda all\u00ed, despu\u00e9s salieron, en el sal\u00f3n les esperaba un hombre.<br>-Manoplas, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 Bestia?, -le pregunt\u00f3 nada m\u00e1s llegar.<br>-Mal Jefe, dos plomazos, sangra como un gorrino.<br>-No te preocupes, es Bestia, ese es de hierro, -se despreocup\u00f3 el tipo sentado.<br>-Pero Jefe, que se ha cargado por lo menos a seis, -le contest\u00f3 el Manoplas-, que ha tirado de hierro, sin cortarse un pelo.<br>-Con dos cojones, un aut\u00e9ntico patriota, no como vosotros, mariconas, que os hab\u00e9is ido por las patas con esos rojos.<br>El Manoplas call\u00f3, una cosa era ser de derechas y otra gilipollas, como el que ten\u00eda dos tiros, pero Gonzaga acojonaba, cualquiera dec\u00eda algo.<br>Se sentaron en el sill\u00f3n de al lado de Gonzaga con nada que \u00e9ste lo indic\u00f3. Gonzaga con la cazadora negra y la boina del mismo color sobre la cara, al pabilo de las luces de la calle, aparec\u00eda como un moderno delegado del mal.<br>Media hora despu\u00e9s, llegaba a la casa el Carnicero, un veterinario del partido que hab\u00edan llamado para que curara a Bestia.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfC\u00f3mo est\u00e1?, -pregunt\u00f3 Gonzaga nada m\u00e1s verlo.<br>-Ha perdido mucha sangre, pero m\u00e1s tiene, lo de la pierna, bien, el costado es el izquierdo, posiblemente no haya tocado nada, pero sin aparatos es dif\u00edcil de decir, le he sacado la bala entera, por eso se escapa, es un calibre peque\u00f1o.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfSe le puede mover?<br>-Yo no lo har\u00eda, pero\u2026<br>-Tenemos que moverlo, lo van a buscar con lupa, -afirm\u00f3 el Gordo.<br>El Carnicero abri\u00f3 un malet\u00edn, y le explic\u00f3 al Manoplas, sacando unas cuantas cajas.<br>-Esto son antibi\u00f3ticos para animales, son fuertes, y analg\u00e9sicos, si los soporta, curar\u00e1 r\u00e1pido, si no\u2026 mala suerte.<br>-Manoplas, -orden\u00f3 Gonzaga-, cogedlo y llevadlo a lo de Gumersindo, pedidle que lo esconda hasta que se enfr\u00ede, si no hace caso, que le pegue un tiro como un perro, que se lo esconda en los huevos si quiere, pero que no aparezca hasta que yo lo diga.<br>El Manoplas agach\u00f3 la cabeza, aunque le sent\u00f3 como una patada en los huevos, m\u00e1s de cuatrocientos kil\u00f3metros, los \u00faltimos por caminos de mierda con un tipo con dos tiros, por la Autov\u00eda, si los paraba la Guardia Civil\u2026 mejor no pensar en eso, as\u00ed que asinti\u00f3 con la cabeza.<br>Gonzaga le dio tres mil euros.<br>-Por si hacen falta, si no, de vuelta.<br>El Manoplas volvi\u00f3 a asentir, cualquiera se quedaba con ellos.<br>Con el mismo esfuerzo metieron a Bestia en el coche, arrancaron y sin pensarlo dos veces, enfilaron en direcci\u00f3n a la autov\u00eda.<br>Gonzaga nada m\u00e1s que sali\u00f3 el carnicero, cogi\u00f3 el m\u00f3vil de prepago y marc\u00f3 el n\u00famero de otro tambi\u00e9n de prepago.<br>-Se\u00f1or, -habl\u00f3 suavemente, su voz se volvi\u00f3 servil-, el paquete est\u00e1 saliendo fuera.<br>-Haz lo que tengas que hacer, pero no quiero que relacionen a Bestia conmigo, no quiero ni un puto problema.<br>-Pero, es una camarada, Se\u00f1or.<br>-Me la toca, gilipollas, que no aparezca nada relacionado conmigo, que te corto los cojones \u201cCamarada\u201d, -la palabra son\u00f3 despectivamente.<br>El tel\u00e9fono se cort\u00f3.<br>-Tu puta madre, -maldijo Gonzaga en voz alta, \u00e9l no le ten\u00eda miedo a casi nadie, \u201c\u00e9l casi\u201d, le acababa de dar una orden.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y ya sab\u00e9is, si quer\u00e9is leer el resto&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed alignright is-type-rich is-provider-amazon wp-block-embed-amazon\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Cuando llega la noche\" type=\"text\/html\" width=\"950\" height=\"550\" frameborder=\"0\" allowfullscreen style=\"max-width:100%\" data-src=\"https:\/\/leer.amazon.es\/kp\/card?preview=inline&#038;linkCode=kpd&#038;ref_=k4w_oembed_8URaq0bqW0dxaS&#038;asin=B07F2C5B2K&#038;tag=kpembed-20\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Casiano nos sorprende de nuevo, cuando cre\u00edamos todo visto de \u00e9l, ahora nace un nuevo relato, distinto de los anteriores, \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si en tu ciudad ocurriera una hecatombe?, en lo m\u00e1s cercano, en lo cotidiano, con tus convecinos, en tus calles. Esta es la apuesta que nos lanza en este libro que se &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=174\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCuando llega la Noche\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-174","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=174"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8225,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/174\/revisions\/8225"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}